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[A por ellos] "Honrad el escudo", por Mikel Recalde

Se buscan once valientes para dar la vida por unos colores y un sentimiento. "Salid y dejadlo todo".

[A por ellos] "Honrad el escudo", por Mikel RecaldeJavi Colmenero

Cansados ya de tener que sufrir los atropellos de comités de disciplina en los que solo hay mamporreros y abrazafarolas al servicio de los poderosos, en Gipuzkoa nos hemos visto en la obligación de hacer una rápida consulta para salir de toda duda. Concretamente al Comité Internacional de Ajuste de Cuentas, también conocido como International Board of Retribution (un tribunal Unique in the World) que, como es normal dada su credibilidad forjada durante muchos años, tardó muy poco tiempo en deliberar y comunicarnos su veredicto. “En esta semifinal no tiene cabida el término revancha o venganza por el simple hecho de que no es el partido definitivo. La final para siempre fue la que se jugó en Sevilla con gol de Mikel Oyarzabal de penalti, tras otro intento flagrante de atraco a mano armada, y hasta que no se encuentren otra vez en otra final no existirá la posibilidad de desquite o desagravio”. Oiga, la verdad es que, acostumbrados a los comités de aquí en los que debe rular que da gusto el brandy y los puros patrocinados por las grandes marcas de la competición, tampoco esperábamos tanta concreción en una sentencia que no da lugar a equívocos. Se siente por los interesados, que, como todos sabemos y conocemos, eran muchos por aquel costado…

A cada cosa por su nombre, como debe ser. Cuando la Real logró su magnífica remontada en Vitoriay certificó su clasificación para la semifinal, no tardamos en jugar al Quién es quién para analizar los pros y los contras de los equipos que quedaban en liza. Cuatro europeos que están en plaza de regresar al Viejo Continente la próxima temporada y uno que se encuentra con menos puntos en la tabla.

Al Betis, que aún no había sido vapuleado, era mejor encontrárselo en las semifinales, porque una final en su estadio y en su ciudad… Al Atlético también resultaba preferible cruzárselo ahora a pesar de la evidente dificultad, ya que solo el ambiente que se puede respirar en Sevilla entre aficiones da mucho para atrás. Con el Barcelona, como auténtica bestia negra txuri-urdin en la competición, lo más conveniente es intentar no verles demasiadas veces enfrente. Y luego estaba el Athletic, que solo por la pereza que da volvernos a cruzar con ellos y todo lo que les rodea, uno no quería ni imaginarlo.

En temas estadísticos, el resultado del sorteo fue claro. A la Real le tocó el único rival que está por debajo en la clasificación liguera. Con la vuelta en casa. Eso sí, dentro de un mes, tal y como sucede año tras año sin que nadie de las trajeadas cabezas pensantes de la Federación caiga en la cuenta de que es un auténtico disparate y de que no hay por dónde cogerlo. Hoy en día, en ese periodo de tiempo los equipos pueden cambiar por completo. No se preocupen, la próxima campaña volverá a suceder.

Lo digo porque si el resultado de la ida es ajustado, como los de casi todos los derbis, la incertidumbre va a acabar con la salud de ambas aficiones. Ya lo decía Juanma Lillo, “el ser humano puede soportar el mayor de los dolores, pero no la incertidumbre”. No tengan dudas de que cualquier cosa que suceda esta noche condicionará o trastocará las trayectorias de ambos equipos en la Liga.

Los gloriosos años 80

Muchos no lo recuerdan, pero cuando la Real y el Athletic se codeaban con los más grandes, es decir hace casi 50 años (lo digo por lo de las rivalidades y los derbis y tal, que en Madrid preguntas si el derbi es contra los vecinos y hay que ingresar a la gente en hospitales de la risa), el caprichoso destino quiso que se enfrentaran tres años seguidos en la Copa. Dos veces en cuartos de final y una en octavos.

¿Se imaginan hoy en día algo así, después de que esta gente haya perdido el sentido de la rivalidad y, lo que es peor, del humor? Que ya no se puede hacer ninguna broma con el vecino porque te saltan a la yugular, periodistas incluidos que parecen los guardianes de la filosofía, que en lugar de devolver los furibundos ataques a los clubes lo hacen contra tu propia persona. Están locos estos romanos…

La guerra de los clásicos que puso en peligro a la selección española campeona de todo hubiese sido un juego de niños al lado de lo que podría haber sido ese triple enfrentamiento seguido en la actualidad. “Esto no es fútbol, es supervivencia”, dicen que comentó Mourinho en mitad de la vorágine belicosa. Y por mucho que ahora aquí al lado les guste tanto hablar de que tiene potra (como a Valverde y a Sarabia en Anoeta) y bromear con la flor esa que atribuyen para desmerecer a Matarazzo, la Real solo cuenta con la suerte de que la jugada del cambio de entrenador le ha salido redonda, de que el equipo se ha enchufado como nunca, de que casi todos sus jugadores se han ido acercando a su prime, de que cuenta con mucha calidad en todas sus líneas, de que su portero de repente para más que sus tres contrincantes para ir a la selección y de que arriba dispone de dos pistoleros que marcan la diferencia ante cualquiera.

Eso sí que debe ser una cuestión de la diosa Fortuna y no, por ejemplo, que no puede contar por lesión con dos de sus futbolistas más desequilibrantes, Kubo y Barrenetxea. Al parecer, otro comité, el que dictamina la suerte, no considera que sus bajas y la de su supuesto fichaje estrella que reapareció el sábado tengan algo que ver con el azar.

La última del planeta de los ofendiditos es que, aparte de no poder celebrar los goles y las victorias como nos da la gana, ni de cantar en nuestras fiestas lo que nos divierte, es que tampoco podemos llorar cuando nos vuelven a atracar a mano armada en su estadio. No les importa que lo haya visto todo el mundo y que haya sido catalogado como un escándalo, ellos siempre encontrarán una coartada para justificarlo. Esto sí que es agotador y no el tratar de luchar contra las injusticias. Y para los incrédulos ahí está la enésima operación rescate de los seis puntitos que sumaron allá por verano con dos penaltitos a cada cual más discutible y las dos rojas consecutivas en el derbi y ante el Levante. La primera cuando no daban señales de vida y la segunda prontito, la más madrugadora del curso, para no consumir energía que el miércoles había semifinal de Copa. Esto sí que es suerte y lo demás son tonterías.

Al colegiado solo le pedimos que nos deje competir de verdad y con once, nada más, y a los realistas, que sean inteligentes y conscientes del terreno que pisan. Que no sean imprudentes, porque está visto, y aún no sabemos muy bien por qué, que en Bilbao hay que ser como la mujer del César, “no solo debe ser honesta, sino también parecerlo”. Como dijo Piqué antes de un clásico, “decirle a mi madre que si me expulsan, no entre en Twitter”.

Nessum dorma

Nessum dorma. Hoy no se juega al fútbol como siempre, no es un partido más. Hoy se juega la historia, la identidad, el peso del escudo cuando de verdad aprieta en el pecho. No habrá un mañana sin lucha, orgullo ni lágrimas. Esto tampoco es una semifinal más. Es otro derbi entre los derbis. Es la Real contra el Athletic. Es Gipuzkoa mirándose a los ojos con Bizkaia. Es memoria, es herencia, es todo lo que nos contaron cuando éramos críos y soñábamos con una batalla por todo lo alto como esta. 

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Como decía Lillo: el dolor se soporta; la incertidumbre, no. Pero aquí no hay ninguna incertidumbre porque sabemos quiénes somos y quiénes son. Y somos la Real. Un club que no se arrodilla, que no negocia su identidad y que compite hasta el dolor. Un equipo que puede vivir en la furia guerrera en un partido abierto, de duelos o de idas y vueltas por la simple razón de que no sabe esconderse. Cada balón dividido será una declaración de guerra. Cada carrera hacia atrás, un compromiso con el compañero. Cada ataque, un mensaje claro de aquí estamos y no nos vamos a rendir. Que el eterno rival sufra al ver la mirada del tigre que se le ha puesto a nuestro capitán en las últimas semanas tras verse cerca de la gloria. Que le teman, que nos teman.

Porque la txuri-urdin hoy pesa. Y el que no esté dispuesto a cargar con ella, que levante la mano y se la ceda al de al lado. Se buscan once valientes para dar la vida por un escudo y un sentimiento. Salid y dejadlo todo. Por los que estuvieron, que sufrieron toda clase de humillaciones cuando no éramos rival para ellos. Por los que vendrán, que ya no sentirán jamás ser menos que ellos. Y por todos nosotros. Gora Reala. All’alba vinceró. ¡A por ellos!