La Real Sociedad se presenta en Bilbao con la moral y la confianza por las nubes. A estos factores que ya de por sí alimentan cualquier sueño hay que añadir la rabia del robo que sufrió hace diez días en el mismo escenario y que le costó dos puntos que pueden ser claves en la carrera para entrar en Europa. La expulsión de Brais fue catalogada en el mundo del fútbol, con excepción de los que siempre tienen coartada, como el enésimo ridículo de un colectivo que sigue perdiendo credibilidad a un ritmo frenético. El gallego, que tampoco anduvo muy listo, tendrá la oportunidad perfecta para redimirse, ya que solo cumple sanción en la Liga.
Los dos equipos querían que les tocara el eterno rival en el sorteo, por lo que se pueden sentir agraciados. Luego entrarán en liza los habituales piques con que la Real se toma más en serio los clásicos vascos. O que el derbi del Athletic es contra el Real Madrid, algo que por cierto choca mucho con que los blancos no lo consideren rivales directos desde hace 50 años o con lo mal que se toman las derrotas con su vecino. Como ejemplo más cercano también se puede incluir su celebración del empate de Ruiz de Galarreta, con suplentes incluidos y dando la sensación de perder tiempo cuando faltaban unos diez minutos para el final con el descuento incluido y jugaban doce contra diez, por motivos obvios. Serán cuestiones del fragor de la batalla…
Mala racha en Bilbao
La Real regresa a San Mamés, donde acumulaba cuatro derrotas seguidas. Lo hace después de prolongar su racha de imbatibilidad hasta los ocho partidos y de meterse de lleno en la carrera por regresar a Europa. Su estado de ánimo es casi de euforia, algo que tampoco suele ser bueno cuando visitas a tu eterno rival, a pesar de que este siga inmerso en un sinfín de dudas. Como se suele decir, lo que ha pasado antes y las trayectorias de ambos equipos se quedan en casi nada cuando se ponen frente a frente y pita el colegiado.
La verdad es que como a Matarazzo le están saliendo tan bien las cosas da la sensación de que se hace de menos la lista de bajas que ha tenido en su primer mes al frente del equipo. No viajan Kubo, Barrenetxea, Zakharyan, Rupérez y Marrero. Están como están Yangel Herrera, que por fin reapareció ante el Elche, y el recién llegado Wesley, que lleva dos partidos sin minutos tras debutar en el derbi. Y aún así, el técnico americano cuenta con un once de nivel y reconocible. Con este tema sí que no hay ningún lloro. Remiro estará en la portería; con Aramburu, Jon Martín, Zubeldia o Caleta-Car y Sergio Gómez, en defensa. Turrientes o Gorrotxategi formará pareja con Carlos Soler, con Brais Méndez y Pablo Marín por delante. Otra opción es que el valenciano adelante su posición y entre Gorrotxategi. Y arriba, dinamita con Oyarzabal y Guedes.
El Athletic está jugando bien sus cartas. Valverde descartó a Yuri, y dejó entrever que Sancet tampoco llega a tiempo. Como defienden en su entorno, todo apunta a que apostará por habituales suplentes como en Valencia. Álex Padilla estará en la portería y el donostiarra Gorka Guruzeta, que lleva siete goles en 2026, se postula como su gran amenaza.