El sindicato ESAN se ha unido a las denuncias previas de otros sindicatos y ha considerado "límite" la situación que se está dando en la comisaría de la Ertzaintza en el barrio Ondarreta de Donostia, actualmente en obras, lo que ha hecho que se habiliten barracones para, entre otras cosas, acoger los vestuarios. Sin embargo, estas instalaciones son objeto de "filtraciones" y "humedades" que "ponen en riesgo la salud" de quienes las utilizan.
Vestuarios inundados
En un vídeo hecho público muestran el vestuario femenino inundado por el agua procedente de las filtraciones y las goteras. Según explican en una nota, fue este lunes cuando los "vestuarios femeninos llegaron a inundarse", un hecho que consideran "grave y objetivable" y que ya había sido advertido previamente al Departamento de Seguridad ante la previsión de lluvias.
Sin embargo, lamentan que "no se adoptó ninguna medida eficaz", lo que, por consiguiente, supuso que la "situación se produjera", obligando a trabajar a los agentes en "condiciones que ponen en riesgo directo su salud y su integridad física" como consecuencia de unas obras que consideran "mal gestionadas" y en las que, en su opinión, no se han adoptado "medidas preventivas reales".
Las obras que se están llevando a cabo buscan mejorar la eficiencia energética del edificio, que fue levantado hace más de 30 años, su accesibilidad y adecuarse a las nuevas necesidades originadas a lo largo de estos años. Para paliar la falta de espacio que iban a suponer las obras, se habilitaron unos barracones en el exterior del edificio, que es donde se están produciendo las filtraciones denunciadas ahora por ESAN, pero que ya han sido objeto de crítica por parte de sindicatos como ErNE o SIPE, este último incluso ha llevado la denuncia a Inspección de Trabajo.
Agua por doquier
El vídeo es bastante significativo. En él se ve como todo el suelo está lleno de agua, a pesar de que en el vestuario hay aparatos eléctricos como un deshumidificador. También se ven cómo las mochilas están depositadas en bancos o estanterías para evitar precisamente que se mojen. "Es una situación extrema, intolerable y profundamente irresponsable", consideran desde ESAN, que aluden al incumplimiento del artículo 21 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
“Se está normalizando que la Ertzaintza trabaje entre filtraciones, humedad e instalaciones inutilizables. Esto no es una incidencia: es una negligencia", apostillan.
Por todo ello, desde el sindicato exigen "el cierre inmediato de los vestuarios afectados" y el "traslado provisional de su uso" a espacios alternativos seguros. De hecho, advierten al departamento que dirige Bingen Zupiria que "si ocurre un accidente, ya no será una sorpresa; será una responsabilidad directa". "No puede seguir mirando hacia otro lado", reprueban, además de manifestar que valoran la posibilidad de "acudir a otras instancias administrativas, preventivas y legales para depurar responsabilidades. La salud laboral no es negociable".