En una temporada en la que parecía que la caída a los sótanos del fracaso del Manchester United iba a encontrar una nueva planta, Michael Carrick ha logrado dar con la tecla en un equipo que tiene plantilla para soñar con todo.
Una anécdota explica la travesía por el desierto que atraviesan los 'Red Devils'; un aficionado del equipo propuso hace 487 días no cortarse el pelo hasta que los mancunians encadenaran cinco victorias consecutivas. Hasta la fecha no lo han podido conseguir, pero solo dos triunfos más restan para que su peluquero ponga a cargar la maquinilla.
Y es que en Old Trafford se ha instaurado oficialmente el 'Carrick time'. La última victoria sobre la bocina frente al Fulham hace ver que el proyecto 'red' esta vez, va en serio.
Ruben Amorim fue la enésima víctima que se tomó la nefasta planificación deportiva de los dirigentes del Manchester United. Tras su destitución, Michael Carrick fue nombrado entrenador interino. El inglés es todo un emblema de la ciudad después de haber sido pieza clave en el centro del campo de uno de los United más fuertes de las últimas décadas.
Con el histórico club inglés, Carrick ganó varios trofeos nacionales e internacionales: cinco ligas, una Champions League en 2008 y una FA Cup, entre otros. Si bien su llegada al banquillo parecía ser un movimiento para aguantar el diluvio con un técnico de paso y utilizar la temporada como planificación de la próxima, el interino está dando motivos suficientes para que su paso por el club de sus amores no sea uno fugaz.
Respuesta inmediata
La llegada de Carrick ha supuesto toda una revolución en una plantilla plagada de fichajes fallidos, que ve cómo su club no encontraba el rumbo para explotar sus cualidades.
Al excentrocampista le tocó lidiar con la patata caliente en su debut; nada más y nada menos que, todo un derbi de Manchester. El United se impuso 2‑0 al City con goles de Bryan Mbeumo y Patrick Dorgu, demostrando solidez defensiva y eficacia en el ataque frente a un rival tradicionalmente dominante en la ciudad. Este triunfo no solo significó los primeros tres puntos de Carrick al mando, sino también el fin de la racha invicta del City en liga.
No contento con eso, el siguiente partido era en casa de los líderes de la Premier League. El Arsenal de Mikel Arteta representaba todo un desafío táctico para el interino de Manchester. El guipuzcoano ha convertido a su equipo en uno de los más rocosos del torneo y en toda una amenaza a balón parado.
Los visitantes empezaron perdiendo tras un desafortunado gol en propia puerta de Lisandro Martínez en el minuto 29, pero no tardaron en reaccionar, con Bryan Mbeumo igualando antes del descanso tras aprovechar un error en el pase de Martín Zubimendi.
Ya en la segunda mitad, Patrick Dorgu adelantó a los visitantes con un impresionante disparo desde fuera del área, aunque Mikel Merino empató para el Arsenal al borde del final tras un saque de esquina. Cuando todo parecía indicar que el United iba a dar por buenas las tablas, llegó la sorpresa final; golazo de Cunha en el 87 y una victoria que hace unos meses hubiera sido impensable.
Objetivo Champions
A pesar de la victoria en casa de los 'gunners', pensar en levantar el trofeo de la liga es toda una quimera a estas alturas de la temporada. El mal inicio en el campeonato doméstico ha lastrado una temporada en la que clasificar a la próxima edición de la Champions League debe ser el gran objetivo.
El calendario juega a su favor. Fuera ya de todas las competiciones, los 'reds' tienen la gran ventaja de poder centrarse plenamente en la Premier League.
No parece que será una meta muy complicada, ya que el torneo inglés ocupa actualmente el primer puesto del ranking de ligas que llevarán cinco plazas a la máxima competición de clubes.
Es sorprendente que un club de la categoría del Manchester United encadene dos campañas sin figurar en la Champions League. Su último registro trata de la temporada 23/24, donde cosechó un sonrojante cuarto puesto en un grupo formado por Bayern de Múnich, Copenhague y Galatasaray.
Desde entonces, la Europa League ha sido su gran consuelo, perdiendo la final frente al Tottenham en San Mamés. Este año, su nombre no aparece en ninguna competición europea, pero con Carrick a los mandos, parece que será la última vez.