El centro cultural Aiete de Donostia ha inaugurado este viernes una exposición que aborda el vínculo que el escritor estadounidense Ernest Hemingway mantuvo con Euskadi y Navarra.

Premio Nobel de Literatura

Objetos, fotografías, audiovisuales y escritos dan testimonio de la relación del premio Nobel de Literatura con la cultura vasca a lo largo de casi 40 años a través de una muestra que se ha organizado con motivo de la XX Conferencia Bienal Internacional Hemingway, que tendrá lugar en Donostia y Bilbao del 14 al 20 de julio.

Ernest Hemingway N.G

Recorrido

El recorrido se complementa con un relato de la periodista y escritora Martha Gellhorn, que estuvo casada con Hemingway de 1940 a 1945 y a quien este dedicó 'Por quién doblan las campanas', en el que esta corresponsal de guerra narra una noche de fiesta con un grupo de vascos, pelotaris en su mayoría, afincados en La Habana.

La exposición ha sido impulsada por el Museo Euskal Herria de Gernika y Donostia Kultura, con la colaboración de la Diputación Foral de Bizkaia.

Primera vez en Euskadi

Hemingway visitó por primera vez el País Vasco en 1923 con Hadley Richardson, su primera esposa.

"Desde entonces, 'The Basque Country' se convirtió en una de sus fuentes de inspiración, con viajes y estancias a lugares como Auritz, Orbaitzeta, Aribe, Agoitz, San Sebastián, Getaria, Zumaia, San Juan de Luz, Hendaia, Biarritz y Lekunberri en su ruta hacia los Sanfermines durante la década de 1920", destaca Donostia Kultura en una nota.

Una escultura de Ernest Hemingway JAVIER BERGASA

En 1926 terminó el primer borrador de 'Fiesta' en Donostia, novela que está considerada como la primera obra importante del autor de 'El viejo y el mar'.

Mentira fascista

En 1937 Hemingway acordó trabajar como corresponsal en la Guerra Civil española para la North American Newspaper Alliance y, aunque no estuvo en Gernika, en su discurso del Congreso de Escritores Americanos celebrado en Nueva York ese mismo año, expuso el bombardeo de la villa vizcaína como ejemplo de la "mentira fascista".

"Desde sus primeras visitas, hasta su fallecimiento en 1961, pasando por su dilatada estancia en Cuba, el escritor no dejó de forjar amistades, a veces muy estrechas, con gente vasca, lo cual le permitió conocer la cultura y la gastronomía vasca. En 1960, acabó 'El verano peligroso', su último trabajo, en el que da cuenta de algunas de sus peripecias por la tierra vasca", precisa Donostia Kultura.