“Que el Kiel vuelva a Artaleku y poder jugar contra ellos es increíble”. El capitán del Bidasoa, Gorka Nieto, rezuma la ilusión por el partido de este martes ante el THW Kiel, el club más laureado de Alemania. Ante quizá la noche europea más estrellada de la temporada en Irun (una Champions en la vitrina local; cuatro los germanos), los jugadores y técnicos del Bidasoa se proponen el mismo objetivo que contra Flensburg o Melsungen: “No solo queremos disfrutar, también competir, y estamos enfocados en ello”.

La fórmula para acercarse al éxito la tienen clara en el vestuario bidasotarra. Su entrenador, Álex Mozas, piensa en realizar “un partido perfecto, casi perfecto, y no cometer esas precipitaciones quizá, o ese miedo a ganar que tuvimos a veces” en otras ocasiones como Flensburg, recuerda.

“Por mucho que vayas con una ventaja en el marcador, esta gente es capaz de en nada de tiempo darle la vuelta”, añade Mozas, que invita a dar el máximo “acción por acción”, en lugar de estar pendientes del luminoso.

Noche especial: Artaleku, de amarillo

La fórmula para un triunfo que pondría patas arriba la lucha por el tercer puesto del grupo —más que el primero, ya que Kiel recibirá en la última jornada a un Flensburg al que ya derrotó a domicilio— es de sobra conocida en Artaleku. En la pista y en la grada, donde circula un llamamiento extraoficial a vestir de amarillo y azul.

“Defensa sobre todo, defender, ser capaces de replegar bien”, afirma Mozas sobre una clave que se repite desde el partido de Montpellier y Ademar. Como el sábado, el equipo “no debe perder balones. Creo que en León hubo 5 o 6 pérdidas en todo el partido, y eso es lo que te hace tener control, entonces ese el objetivo y lo que vamos a trabajar: tener claras las cuatro cosas en ataque que podemos hacerles daño, y sobre todo intensidad de defensa, y que la portería nos ayude como nos ayudó en León”.

Los alemanes no conocen la derrota en Europa y solo han perdido tres partidos desde septiembre: 36-34 ante Flensburg en Liga y 32-29 en Berlín; donde el propio Füchse eliminó a los norteños de la Copa (32-30). En su reciente triunfo en Göppingen, comparecieron sin Emil Madsen, Jesse Dahmke, ni Elias Ellefsen á Skipagøtu, pero el domingo al mediodía aterrizaron en Hondarribia con una constelación de estrellas. Después entrenaron en Lezo y este lunes, en Artaleku.

Al frente estaban sus dos guardametas, Andreas Wolff y Gonzalo Pérez de Vargas, “me atrevo a decir que la mejor pareja de porteros del mundo”, en palabras de Mozas, que ve un rival con “mucha rotación, dependiendo si juegan Bundesliga o Europa, y no sabes exactamente qué jugadores son los que van a jugar en este partido”.

En los tres últimos partidos (con triunfo 31-29 al Magdeburgo y 30-32 en Flensburg incluidos), balonmanistas como Mykola Bilyk, Bence Imre Harald Reinkind, Lukas Laube, Rune Dahmke, Mohab Abdelhak, Domagoj Duvnjak, Hendrik Pekeler y Veron Načinović han sido de la partida, con la única inclusión del recién renovado Rasmus Ankermann por el lesionado Elias Ellefsen á Skipagøtu.

Entre seguir la racha o romperla

La expresión de Gorka Nieto ("que el Kiel vuelva a Artaleku") no es casual. El capitán alude a las dos ocasiones en las que el conjunto alemán jugó en Irun. Ambas fueron en la Champions League de 1995 —que ganó el Bidasoa— y la de 1996 —con los irundarras subcampeones—, y los de Juantxo Villarreal se impusieron: 25-18 y 30-27. En ambas vueltas, el Bidasoa, ya clasificado para ambas finales, cedió 23-21 y 24-22.

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Arbitrarán por primera vez al Bidasoa los húngaros Kristof Altmar y Marton Hórvath, con António Goulao como delegado de la EHF. El portugués es buen conocedor de Artaleku, donde ha visto ganar al Bidasoa en cuatro ocasiones (la última, este año ante Saint-Raphaël) y caer ante GOG.

En el otro partido de este Asombroso Grupo de Champions, el Flensburg disputará su segundo y último partido en casa, al recibir al Montpellier a partir de las 18:45 horas.