El Bidasoa gobernó y venció en León al Ademar (28-30). Maniató a su siempre combativo rival en la primera parte del partido de este sábado y en la segunda aguantó en pie todo tipo de embates en una cancha en la que llevaba cuatro visitas sin ganar. El equipo de Álex Mozas supo responder a sus propias e importantes limitaciones tras el dolor de la derrota del martes y después a las coyunturas que le vinieron hasta cerrar la noche con gol de un Mielczarski atento al rechace final.

La primera parte se desarrolló según lo que hubiera soñado cualquier aficionado del club guipuzcoano. Ató en corto el ataque local, que se topó con una defensa cada vez mejor con el paso de los partidos pese a las bajas (Jevtic y Furundarena bailaron en el centro de salida) y, sobre todo, con un gran Leo Maciel que siguió en la línea que mostró en Montpellier.

En ataque, las ofensivas que dirigía un sobrio e infalible Gorka Nieto las culminaba un Mario Nevado que todo lo que crezca en esta segunda vuelta lo agradecerán sus compañeros: en el 5-10 del minuto 15, el madrileño había firmado 4 goles en otros tantos intentos.

El Bidasoa decide a qué se juega

Lo más importante de ese arreón inicial fue que además del dominio en el marcador (lo que más importa, claro), el equipo de Álex Mozas estaba consiguiendo imponer el guion del choque. Casi por primera vez desde que el conjunto volvió a la competición oficial desde el parón invernal.

En León ese guion consistía en evitar las pérdidas de balón en ataque, que podían facilitar al Ademar correr como gacelas. Tanto fue así que la primera contra fue del Bidasoa (Mujika marcó el 4-8 en el 12’), mientras que la primera acción local de este tipo llegó en el minuto 37, cuando los leoneses no acertaron ante Maciel. En el resumen del partido, las estadísticas oficiales conceden 2/4 al Ademar y al Bidasoa, 5 de 6 intentos.

El entrenador local, Dani Gordo, había agotado para el minuto 25 dos de sus tres tiempos muertos (10-16) y había buscado dar alternativa a todo el mundo. Partió Barkhordari en portería, pero al Ademar lo sujetó Álvaro Pérez, y así sucedería tanto en la primera con la entrada de un Miñambres talismán en los anteriores duelos ante el Bidasoa como en la segunda línea, donde solo sobresalía Gonzalo Pérez Arce desde los siete metros (9 tantos de 10).

La primera parte fue un ejercicio coral del Bidasoa, que comparecía en León sin cuatro efectivos de la primera plantilla como Matheus Francisco da Silva, Iñaki Peciña, Rodrigo Salinas y Xavi Tuà. Por este último siguió en convocatoria el irundarra Unai Barreto, al que no le quemó el balón para culminar tres continuidades con otros tantos aciertos: el 8-13 y el 9-14 en la primera parte, y el 26-27 del minuto 54.

El jugador del Bidasoa Irun Unai Barreto lanza a portería en el partido ante Ademar en León a.producciones / Ademar

Más similares de lo que parece

En la pista del Palacio de los Deportes Urbano González Escapa comparecían dos equipos de trayectoria similar, separados por dos puntos. Tirano intratable el Bidasoa en lo que se refiere a los rivales del séptimo para abajo hasta que perdió en Ciudad Real, uno y otro echaban de menos ganar a rivales directos.

A los leoneses, más irregulares ante otros clubes, les salvaba una circunstancia: en la primera vuelta empataron en Irun, pero también en Logroño y Valladolid, además de en casa ante Torrelavega. Es decir: no conocían la victoria ante aspirantes europeos, pero tampoco la derrota.

Con este escenario, quien conozca el ADN y el momento que vivían Ademar y Bidasoa era sabedor que el incontestable 12-17 del descanso no era definitivo. El segundo acto de la ópera trajo otro escenario, sobre todo cuando Rodrigo Pérez Arce —destacado en la reanudación— empató la contienda a 22 goles. Y en ese escenario también ganó el Bidasoa.

Faltaba un cuarto de hora para el final y cualquiera podía presagiar lo peor para los visitantes por los precedentes, las lesiones y el cansancio europeo. El conjunto guipuzcoano no dio síntomas de ello porque de otra manera, menos brillante, aún tenía el libreto del partido en su mano.

Ficha técnica

28 - Ademar León (12+16). Barkhordari, Adrián Fernández (1), Sánchez (3), Gonzalo Pérez Arce (9 p.), Sáiz, Martín (3), Edu Fernández; Álvaro Pérez, Miñambres, Wasiak (1), Sanz (1), Rodrigo Pérez Arce (6), Rozada (1), Zapico (1), Álex Lodos (2), Benites.

30 - Bidasoa (17+13). Maciel, González (3), Mujika (3), Nieto (1), Nevado (6), García (1), Esteban Salinas (5); Skrzyniarz, Cavero (3 p.), Jevtic, Furundarena, Barreto (3), Raix, Arruti, Mielczarski (5), Valles.


Parciales. 1-4, 3-6, 5-10, 7-12, 10-15, 12-17; 14-19, 17-21, 21-22, 23-24, 26-27, 28-30.

Árbitros. Colmenero Guillén e Iniesta Castillo. Por parte marista excluyeron a Wasiak (23’44) y Samu Sáiz (43’37). Por parte del Bidasoa, descalificaron a García (50’16) y excluyeron a Furundarena (14’04), Jevtic (44’31, 56’05) y Esteban Salinas (49’50).

Incidencias. 18ª jornada de la Liga Asobal en el palacio de los deportes Urbano González Escapa de León ante unos 2.500 espectadores, una veintena de ellos, bidasotarras.

Tres pequeñas grandes mejorías

Tres pequeños grandes detalles mejoraron con respecto a tardes anteriores: transformó todos los siete metros gracias a Iñaki Cavero (3/3); aprovechó las pocas superioridades de las que dispuso (0-2 de Mujika y Mielczarski con 10-14 y 0-1 hasta que la exclusión de Jevtic igualó la desgracia); y bajo ningún concepto perdió el norte con las inferioridades. Pese a que en la segunda parte cayeran cuatro sanciones del lado dorado (dos casi simultáneas) frente a una única local.

Una jugada evidenció que el Bidasoa seguía en pie contra viento y marea: con dos jugadores menos por la exclusión de Esteban Salinas (49’50) y la descalificación de Dariel García (50’16), Skrzyniarz detuvo el lanzamiento leonés, pese a que terminaría en el enésimo siete metros local. Lo marcó Gonzalo Pérez Arce para el 24-24 y el siguiente ataque, el Bidasoa perdería un balón con su portería vacía. La yugular al aire de manera literal. El repliegue fue suficiente para que Ademar lanzara alto el balón y se pusiera por delante por primera vez desde el 1-0.

Hubiera sido injusto, pero posible, y quizá podía haber cambiado la corriente del choque. Esteban Salinas, que marcó cinco tantos, firmó el 24-25 y a seguir.

Un Ademar impulsivo, que optó por profundizar su defensa (ante la calma del Bidasoa para buscar el espacio de los seis metros) e incluso por atacar con siete balonmanistas, no terminaba de encontrar la punta del hilo del que tirar para lograr el triunfo. También porque Skrzyniarz resistió el desafío del portero local.

Los jugadores del Bidasoa Irun en el partido ante Ademar en León a.producciones / Ademar León

El Bidasoa, muy centrado

Por muy mermado que estuviera (y lo estaba mucho), hacía falta más que los hermanos Pérez Arce y Álvaro Pérez en la portería para derrotar al Bidasoa si estaba centrado. Que lo estuvo también a la hora de quedarse con los rechaces, hasta cuatro entre ambas porterías. Así estocó Mielczarski al Ademar con el definitivo 28-30 a falta de pocos segundos: recuperar el lanzamiento de Xavi González y cerrar la noche.

Las excusas por las bajas nunca lo fueron en un equipo que no cree en ellas, pero al fin el Bidasoa logró un triunfo tan deseado como merecido: el Ademar solo tomó ventaja con el 1-0 y desaprovechó el hipotético 25-24 a falta de 10 minutos.

Los guipuzcoanos tenían asumido que deben sumar y sumar y sumar hasta que lleguen tiempos mejores. Así lograron gobernar y derrotar al Ademar por primera vez desde que vencieron en Irun en 2023 y cazar los fantasmas del Palacio de los Deportes.

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El Bidasoa volvió a ganar fuera de casa (que no lo hacía desde Aranda de Duero) y como el perdigón que mata dos pájaros de un tiro, doblegó por fin a un rival directo en la Liga. Todo un chute de buenas sensaciones para afrontar los duelos decisivos que ante Nava, Huesca y Barça restan hasta el parón de marzo.

La mejor manera de enfilar los días para recibir el martes en Irun al todopoderosísimo THW Kiel alemán (20:45 horas). Una noche en la que Artaleku debe lucir de amarillo dorado orgulloso. Las alubias son la Liga, pero a nadie amarga un bombón.