El Bidasoa cayó esta noche de martes en Montpellier en un duelo en el que en juego fue tanto como su rival, por momentos superior, pero que de la mano de David Balaguer castigó al extremo los errores dorados en la reanudación. Con este resultado, el cruce con los galos, que se planteaba como una eliminatoria a ida y vuelta pese a una liguilla, se complica y exigirá una noche épica en Artaleku el 10 de marzo.
Resulta poco habitual hablar de las convocatorias al comienzo de una crónica o de un partido, porque estos llegan cuando llegan, no cuando conviene y hay que tratar de sacarlos adelante. Aun así, los efectivos de los que disponían Érick Mathé y Álex Mozas condicionaron el desarrollo del choque. No se puede entender la cita son ello.
A tenor de las convocatorias, el choque distaba del partido estelar que se podía presumir. En el bando local, a las ausencias conocidas del croata Zvonimir Srna, el sueco Lucas Pellas y el joven pivote Matéo Caille se han sumado en las últimas jornadas Diego Simonet y Bryan Monte, con Rogério Moraes dentro de la convocatoria, pero entre algodones.
Nadie que se guíe por el correcto espíritu de la deportividad desea nada así en filas rivales, aunque las veces que ocurre, cualquiera querría estar en el lugar del Bidasoa, aunque también tenía lo suyo. Compareció en el René Bougnol sin baluartes en su juego como Matheus Francisco da Silva, Iñaki Peciña, Rodrigo Salinas y Xavi Tuà disponibles. Por ellos entraron el habitual los últimos días el urruñarra Alex Raix, y los irundarras Unai Barreto y Oihan Arruti.
El más difícil todavía ante un rival de mayor categoría respecto al último choque ante Ángel Ximénez Puente Genil, donde solo los dos primeros estuvieron ausentes, y ante un contrincante —finalista de la pasada EHF European League— con el cuchillo entre los dientes: su derrota ante Limoges el viernes le deja casi sin opciones de pelear por su Liga nada más arrancar la segunda vuelta.
Primera parte, superior
La pérdida en el ataque inicial sirvió al Bidasoa para recordar rápido que volvía a las noches europeas, donde para pitar falta se pide más que en la Liga Asobal. Aun así, la inmediata parada de Leo Maciel daba la opción del 0-1. Asomó a su vez Remi Desbonnet, un pilar de la primera parte francesa, ya que entre los dos porteros se fueron al descanso con el 29% el argentino y el 26% el internacional galo.
Mozas solventó sus bajas con la fórmula del doble cambio en ataque-defensa, con Jevtic y Furundarena como primeros elegidos en el centro ante un Montpellier que, bajo la dirección de Casado, optó por explotar el contragol cuando era posible y sencillos dos contra dos para generar goles fáciles.
Si no fuera por eso, el Bidasoa tenía controlado a su rival en defensa y en ataque se desenvolvía con soltura bajo la batuta de Gorka Nieto. El mayor lunar en faceta goleadora llegó al ser incapaces una noche más de sacar ventaja de la superioridad por la exclusión de Casado: Furundarena se topó con Desbonnet, como García, que también fallaría un siguiente lanzamiento.
Maciel, un seguro, mantuvo inalterable en el 6-7 un parcial hasta que el Bidasoa, muy correcto, se fue tres arriba por pura inercia, que en un campo como este se traduce en no cometer errores. El Bidasoa practicaba la fórmula hacia el éxito.
A lo largo de la primera parte Nevado (que llegaría a atacar también por la derecha) defendería en el centro con Jevtic y también lo haría Dariel García e incluso 5:1 con Mielczarski —genial máximo goleador de los suyos— como avanzado para no cejar en una pelea que pareció coger color montpellerino cuando Dubois puso en ventaja a los suyos en el minuto 26 (15-14).
Fieles a su hoja de ruta y lejos del bullicio local, los dorados, con tres goles del resarcido extremo cubano, se pusieron 16-17 cuando la grada, puesta en pie en el último minuto, coreaba el clásico galo Les lacs du connemara camino del descanso (17-17).
Ficha técnica
38 - Montpellier (17+21). Desbonnet, Richert (4), Guigon, Porte (1), Lenne (6), Casado (2), Prat (1); Bolzinguer, Balaguer (10), Thurin (7), Villeminot (5), Dubois (2), Moraes, Prida, Calbry, Plantin.
33 - Bidasoa (17+16). Maciel, González (2), Mujika (3), Nieto (5), Mielczarski (7), García (6, 4 p.), Esteban Salinas (3); Skrzyniarz, Jevtic (3), Nevado (3), Valles (1), Cavero, Furundarena, Barreto, Raix, Arruti.
Parciales. 3-2, 6-7, 7-10, 10-11, 13-13, 17-17; 22-20, 27-24, 28-26, 30-27, 34-29, 38-33.
Árbitros. Sami Kinnari y Johan Skogberg (Finlandia), con el italiano Marco Tosi Brandi como delegado federativo de la EHF. Por parte local, excluyeron a Casado (9’22). Por parte del Bidasoa, a García (22’30) y Jevtic (35’08).
Incidencias. Primera jornada de la Fase Principal de la EHF European League disputado en el René Bougnol. Muy buena entrada, alrededor de 2.700 espectadores.
Demasiados errores
En la reanudación, Montpellier logró meter una marcha más. Con Agustín Casado como avanzado del 5:1, consiguió acelerar el partido al punto de conseguir su primera ventaja de dos goles en el choque. Lo hizo con un brillante Balaguer en faceta realizadora, que pasó de 0 a 4 goles en menos de ocho minutos. Terminaría la noche con 10 goles de 12 intentos. En grandísima parte, por los errores guipuzcoanos.
Disgustado con lo que veía y consciente de que estaba ante la ida de una eliminatoria, Mozas llamó a los suyos a capítulo tras el nuevo arreón local (24-21), que deshacía el 20-20. Surtió efecto, porque apenas siete minutos después, con protagonismo de un inconmensurable Maciel, Mathé detuvo el choque (minuto 43, 27-26).
El objetivo que tenían en el cuarto de hora final ambos eran las dos caras de la misma moneda: los galos, que retiraron su 5:1 porque no entorpecían a su rival, lograr la renta más amplia posible. Por su parte, los dorados, que en caso de caer, esta fuera lo menor posible, porque el duelo solo lo decantaban las pérdidas en ataque y el martillo de Balaguer, al que solo un constante Maciel (con 15 paradas dobló a su rival) fue capaz de parar en un siete metros con 30-27.
Tres minutos más tarde y también con tres tantos de desventaja, Mozas solicitó su último tiempo muerto con nueve minutos por delante. Eran los minutos decisivos para intentar dejar al Montpellier en no más de cuatro goles y llevar vida a Irun.
El deseo chocó con la realidad y si los ataques dorados pesaban cada vez más, los locales volaron con el empuje de una grada —salvo la decena larga de aficionados dorados— que ya amenaza con llevar su ruido a Artaleku: unos 70 seguidores galos pertrechados con sus tambores ya han confirmado viaje.
Como otras tardes, cuando el luminoso se había ido seis goles arriba para los locales (35-29), el equipo guipuzcoano siguió y siguió. En Montpellier habíamos dicho que tocaba picar piedra y lo hizo cuando más que la desventaja le pesaban sus propios errores a un equipo marcado por la autocrítica: otro acercamiento a 36-32 en el minuto 58’45 y Mathé pidió un tiempo muerto para marcar criterio.
Y terminó contento: los suyos marcaron en el ataque, recuperaron balón para otra asistencia veloz a Balaguer (quién si no) y solo encajó el último gol de un encorajinado Gorka Nieto (38-33).
Por el canto de un duro, pero la renta no se quedó en cuatro, sino que al final fueron cinco. Ese gol extra lo deberá marcar Artaleku. Los otros cuatro, corrigiendo su desempeño, el equipo. ¿Y si sí?
Kiel da primero
En el otro duelo de la primera jornada de la Fase Principal en el Grupo I, el Flensburg cayó en su casa ante el Kiel (30-32). Disparado el pistoletazo de salida, el Bidasoa afrontará el martes un auténtico partidazo en Artaleku contra otro clásico del balonmano europeo, para el que las entradas ya están a la venta: el THW Kiel de Andy Wolff, Gonzalo Pérez de Vargas, Domagoj Duvnjak y un larguísimo etcétera de estrellas. Antes, eso sí, toca recuperar para el sábado: el Ademar de León espera en su Palacio de los Deportes.