El Bidasoa ya mira a León cuando los últimos humos de la dolorosa derrota de Montpellier aún no se han disipado. Un encuentro, el del sábado, para el que deberá tratar de aplicar las lecciones más amargas aprendidas en suelo galo, donde demasiados balones perdidos en la segunda parte se tradujeron en goles al contragolpe de un equipo al que le gusta correr. Como al Ademar.

El Bidasoa compareció en el René Bougnol convencido de que, pese a sus propias bajas, podía sorprender al actual subcampeón de la competición en su feudo. Una cancha en la que desde el año 1996 había recibido 22 eliminatorias contra equipos de la Liga Asobal. Nadie ganó hasta que a la decimosexta lo hicieron los leoneses (27-29, en 2013) y luego lo haría el Barça en 2016 (23-31), en 2019 (28-36) y en 2024 (25-30).

Pese a ese convencimiento en las opciones propias, con 12 goles de contraataque encajados resulta difícil ganar en Europa y en la Liga Asobal, incluso aunque un guardameta como Leo Maciel firme 15 paradas (y rozó otras más que terminaron poco por dentro).

Si le sumamos la falta de margen por las bajas del centro de la zaga para defender con más soltura, el objetivo de robar balones y firmar goles fáciles a la contra se complica. Con trazo grueso, este es el retrato del momento de juego actual del conjunto bidasotarra.

Una fase de la temporada en la que la exigencia sube no ya por la categoría de los rivales, sino porque el propio juego bidasotarra no tiene margen: cada ataque debe ser gol por lo que pueda pasar.

Muy autocríticos

Las declaraciones pospartido de los protagonistas no dejaron lugar a dudas. Su análisis volvió a coincidir con el del común de los aficionados. Y con un punto de amargura y hasta dolor. En este caso, más que por tenerlo cerca como ante Flensburg, por que se escapara por errores propios como las citadas pérdidas de balón.

Al frente de este discurso se puso el entrenador, Álex Mozas, que se marchó “con una mala sensación por los errores que hemos cometido: en Asobal perdemos una media de 8 o 9 balones, es algo que estamos controlando esta temporada, y aquí hemos perdido 15, 16 o 18. Contra un equipo como este, que tampoco lo forzaban demasiado, si pierdes esa cantidad de balones es muy difícil ni siquiera competir, por mucho que Leo nos haya mantenido en partido Leo (Maciel), incluso en los peores momentos”.

“Aun así son cinco goles, pienso que en Artaleku es posible cualquier cosa pero tenemos que aprender mucho, porque no se pueden regalar balones a un equipo que corre como este”, resumió Mozas sobre un partido en el que los suyos se veían obligados a “hacer siempre dos cambios de ataque y defensa por cómo veníamos”.

“Un poco enfadado y frustrado, pero agradecido al trabajo de los jugadores, al esfuerzo, al haber creído hasta el final y al habernos dado a veces ratos de balón en mano muy buenos aquí en Montpellier”, Mozas reconoció que el proyecto dorado se encuentra “en estos casos lejos de estos equipos que tienen otro ritmo de juego y tenemos que aprender para poder competir mejor”.

Preguntado por el partido en Irun el 10 de marzo (18:45 horas), el entrenador bidasotarra reconoció que la afición empujará como en las grandes ocasiones: “Yo tengo claro que Artaleku va a hacerlo; lo que tenemos que hacer nosotros es también darles el impulso”.

La amargura era compartida por otro gran peso pesado del vestuario, el capitán, Gorka Nieto: “Hemos tenido ratos muy buenos de competirles de tú a tú, de hacer un buen balonmano y esos momentos de desconexión les han permitido correr, que es lo que hacen bien, y que se vayan en el marcador”.

“Ha sido sobre todo en la segunda parte, no sé si por cansancio, por desconexión, pero si queremos ganar estos partidos, no los podemos cometer y obviamente tenemos que estar más concentrados en no cometerlos”, resumió Nieto, que confiaba en “sacar un buen resultado, no solo ganar, queríamos ir con buenas opciones para Artaleku, que obviamente seguimos con buenas opciones, pero podría haber sido mucho mejor si llegamos a cuidar esos detalles”.

Ante una poderosa empresa

Cuando las realidades de Asobal se conocen de memoria, al viajar por Europa conviene detenerse en realidades que en casa se dan por sentadas para descubrir por dónde va el balonmano europeo. El conjunto guipuzcoano se enfrenta en esta Fase Principal a equipos que entre casi quintuplican y septuplican su presupuesto de dos millones de euros. Incluida su masa salarial. El volumen de la empresa no engaña: además de los internacionales de los que dispone sobre la pista, fuera de ella un club como Montpellier dispone de 21 trabajadores en su estructura.

El histórico René Bougnol, que recuerda por su arquitectura al Beaublanc de Limoges y del que Montpellier sale al Arena Sud (9.000 asientos) en las grandísimas ocasiones, presentó una gran entrada, con 2.700 de sus 3.000 localidades llenas y una envidiable animación de percusión, speaker y música.

La afición del Montpellier, durante el partido ante el Bidasoa Irun en el palacio de los deportes René Bougnol J. A.

Alrededor de un millar de esos asientos, las seis filas que en ambas bandas estaban junto a la pista, estaban reservados para patrocinadores que disponían de una gran zona VIP en el fondo de la portería que defendió Maciel en la primera parte.

En el otro fondo, la instalación, propiedad de la metrópoli de Montpellier pese a que la entente público-privada permite al club de balonmano hacer de su capa un sayo, se completa con un gran gimnasio de dos alturas del que la entidad dispone según sus necesidades.

Vista general del palacio de los deportes René Bougnol antes del partido entre Montpellier y Bidasoa J. A.

El sábado, a León

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Cerrado el episodio europeo, toca de nuevo el buzo de la Liga Asobal para pelear por los puntos en otra cancha histórica como el Palacio de los Deportes de León. La fórmula para un triunfo que el año pasado se le escapó por poco al conjunto irundarra — con la mitad de la convocatoria afectada por una fuerte gastroenteritispasa en gran medida por reducir los balones perdidos en ataque. Por no dar goles fáciles al rival.

Y en el marco propio mientras no se recuperen algunos efectivos, el conjunto bidasotarra deberá seguir cerrando los seis metros como sea posible. A partir de ahí, no habría hay herida de Montpellier que un triunfo en León no curase.­ Después llegará el futuro.