La selección española de balonmano afronta este sábado contra Dinamarca un duelo en el que tendrá todo en contra: juega contra la aspirante a todo, lo hace en su feudo y no en el mejor momento tras caer ante Alemania y Noruega. Esta circunstancia complica sobremanera, por si el calendario que viene no fuera suficiente, sus opciones para alcanzar las semifinales.

Que el propio momento de la selección, con el arranque de ciclo interiorizado, y la hoja de ruta que el sorteo deparó no quitan para que los de Ribera, con los guipuzcoanos Kauldi Odriozola e ImanoL Garciandia, y el propio seleccionador quieran apurar todas sus opciones de avanzar.

Por eso, España no tiene otra que derrotar a Dinamarca (doble campeona olímpica; cuádruple mundial y doble europea), a Francia (triple campeona olímpica, séxtuple mundial y cuádruple europea) y a Portugal, último gran proyecto que sin ese palmarés, tocó el timbre del Olimpo ganándole hace unos días a Dinamarca.

Por eso, la prueba es colosal, más si se tiene en cuenta que el conjunto español llega a esta parte de la travesía sin haber superado dos pruebas previas, contra Alemania en el cierre de la Fase de Grupos y contra Noruega en la Fase Principal.

En ambas tuvo en la mano que el marcador le fuera favorable al menos con un punto en cada tarde, pero en las dos el equipo terminó de vacío, en cierta medida, penalizado por sus propios errores. Contra Alemania —una suerte de segunda anfitriona en Dinamarca— podía suceder por mucha crisis que llevaran encima los teutones, pero ante Noruega, un equipo que no pareció superior al español, la derrota resultó dolorosa: por la manera y por lo que suponía.

Un rival temible

Este sábado el rival será la Dinamarca de Mathias Gidsel, una suerte de Prometeo moderno que en lugar del fuego lleva la llama del balonmano contemporáneo. Suficiente para derrotar a una Francia que ha crecido tanto que no tiene nada que ver con la de los Juegos de París en 2024.

Entre Gidsel y Simon Pytlick firmaron 17 de los 32 goles del equipo de Nikolaj Jacobsen, escuadra cuyos integrantes (Emil Jakobsen, Lasse Andersson, Niclas Kirkeløkke, Rasmus Lauge o Magnus Saugstrup) no necesitan presentación y que contó con la aportación clave de Emil Nielsen bajo palos en los momentos decisivos (superó con su 28% el 20% raspado de los franceses).

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La contundente defensa escandinava, que de perder podía haberse despedido del Europeo tras su derrota ante Portugal, desactivó a los franceses.

Antes del Dinamarca-España se jugará el Francia-Portugal (15:30 horas) y después, a las 20:30 horas, el Alemania-Noruega.