La selección española de balonmano ha caído este lunes contra Alemania (34-32) en un duelo que empezó con la clasificación a la Main Round recién conseguida, pero que dejó la sensación de que podía haber sido mejor. Sobre todo, con la vista puesta en el crecimiento futuro del proyecto recién empezado.

El comienzo del choque no se podía entender sin el Austria-Serbia previo. La victoria de los primeros clasificaba a España a la Main Round, mientras que los de Alfred Gíslason debían al menos puntuar para deshacer el triple empate a dos puntos en el que se veían envueltos y que beneficiaría a los balcánicos.

Arrancó con más desparpajo el equipo de Jordi Ribera, aunque los teutones rápido voltearon el 1-2 que puso Aleix Gómez con un siete metros que recordó a aquel histórico de la final del Europeo de 2020 ante Croacia. España no terminaba de acertar a darle continuidad a su ataque, bien cortado con continuas faltas por una Alemania que dominaba, pero no convencía.

Brilla Uščins

En ataque, la segunda línea se convertía en una zona de seguridad: de diez goles, sus extremos Lukas & Lukas (Mertens y Zerbe) marcaron cuatro en una exhibición de tiros. Aun así, cuando la primera línea germana liberó su media distancia —especial labor de Renārs Uščins—, obtuvo goles espectaculares que amenazaron las opciones de España de pasar con puntos a la Main Round, que era el objetivo lograda la clasificación.

Los de Ribera reaccionaron al 14-10 como lo habían hecho antes a ventajas alemanas menores. Se dio la circunstancia de que con los de Gíslason arriba pudo empatar a 6, a 8 y a 10, pero en esa última, los alemanes se fueron cuatro arriba.

Un parcial de 3-5 dejaría todo abierto al descanso: si España, ante un Andy Wolff que por momentos recordó al de la semifinal olímpica (49% de paradas) aunque en realidad, solo mejoraba en una actuación a la portería española, afinaba en defensa y ajustaba sus ataques, tendría opciones. En otras palabras, debía volver a un rendimiento propio como el de tardes anteriores.

Ficha técnica

34 - Alemania (17+17). Wolff; Mertens (4), Koster (6), Kiesler (-), Golla (2), Langhoff (-) y Zerbe (3, 1p) -equipo inicial- Späth (ps), Lichtlein (-), Schluroff (-), Haseler (1), Knorr (5), Uscins (8), Fischer (5), Grgic (-) y Kohlbacher (-).

32 - España (15+17). Sergey Hernández; Aleix Gómez (4p), Alex Dujshebaev (1), Casado (1), Tarrafeta (4), Barrufet (-) y Serdio (2) -equipo inicial-, Biosca (ps), Serradilla (1), Gurri (7), Odriozola (2), Garciandia (-), Fis (4), Dani Dujshebaev (3), Dani Fernández (3) y Javier Rodríguez (-).

Parciales. 3-2, 6-5, 9-7, 11-9, 15-11 y 17-15 (Descanso), 20-17, 22-20, 24-21, 28-25, 31-29 y 34-32 (Final).

Árbitros. Konjicanin y Konjicanin (BIH). Excluyeron por dos minutos a Köster, Fischer y Kiesler por Alemania; y a Serdio, Serradilla y Odriozola por España.

Incidencias. Encuentro correspondiente a la tercera y última jornada del grupo A de la primera fase del Europeo de Dinamarca, Suecia y Noruega disputado en Jyske Bank Boxen de Herning (Dinamarca). Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del accidente ferroviario ocurrido el domingo en la localidad cordobesa de Adamuz.

Mejoría española

Con ese ánimo y nuevos balonmanistas como el zumaiarra Kauldi Odriozola y el urretxuarra Imanol Garciandia ya en pista, la selección española aguantó los primeros envites de los germanos. Un equipo, por cierto, bien apoyado por su afición en un Jyske Boxen Arena casi lleno: la EHF dictaminó que Die Mannschaft fuera cabeza de serie de uno de los dos grupos que se jugaran en Herning por su cercanía a Alemania…

Aun así, Ribera entendía que necesitaba más y relevó al pamplonés Sergey Hernández, autor de cuatro paradas, una de ellas, desde los siete metros, e introdujo a Nacho Biosca. Su arranque fue bueno y dio bríos a su defensa, que llevaría el marcador a un 21-20 en el que Gíslason optó por sentar también a Wolff por Späth.

Con el paso de los minutos España creció desde ese centro defensivo liderado por Alberto Serradilla, pero Alemania terminaba encontrando siempre soluciones. Así se fue al 24-20, pero Dani Fernández firmaría el 25-24 a los tres minutos. Quizá era el momento del partido: si España hubiera tomado la delantera, la psicología habría pesado en los alemanes.

No fue así. Con 13 minutos por delante, un nuevo arreón teutón de nuevo liderado por Uščins, bien escoltado por Knorr y Köster, empezó a poner tierra de por medio. Rentas de dos o tres goles que llegaron a ser cinco (34-29) hasta que Ribera llamó a capítulo a los suyos.

Una Main Round de altísimo voltaje

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Faltaban algo menos de dos minutos para acabar, el partido se iría, pero cada gol puede ser oro en la siguiente ronda. Por eso, exclamó el técnico catalán, sus jugadores no podían perder balones “miserablemente”. Su enfado tenía mucho de presente, pero quizá más de futuro: el crecimiento de este bloque vendrá por ese camino.

Tras la derrota contra la subcampeona olímpica, en la Main Round esperan a partir del jueves la anfitriona real y aspirante a todo (Dinamarca), la todopoderosa Francia, la segunda anfitriona como Noruega y la cuarta del último Mundial, Portugal. El más difícil todavía del espectáculo circense. Cuatro partidos, que hubo quien pensó que no llegarían porque la selección española caería en el grupo de la muerte, con la vista puesta en el futuro.