Carlos Librado: "No echo de menos el fútbol porque siempre he querido ser actor"

10.08.2021 | 17:56
Librado fue futbolista y estudió Publicidad, pero tenía claro que lo suyo era ser actor.

No ha olvidado su etapa de futbolista profesional, pero no la añora. Este deporte fue el medio para conseguir dinero para poder dedicarse a lo que hoy hace: meterse en la piel de otros como sucede en la serie 'Los relojes del diablo'.

Personal

Edad: 44 años (9 de agosto de 1976). Lugar de nacimiento: Madrid. Fútbol: Desde pequeño es un apasionado de los escenarios, pero antes fue futbolista. En 2000 fichó por el Real Sociedad Deportiva Alcalá adentrándose por primera vez en el fútbol profesional. Pasó por varios equipos y colgó las botas a los 34 años. Interpretación: En 2014 participó en 'Aída'. Su carrera se fue afianzando y en 2017 fue el compañero de la protagonista de la 'Trilogía del Baztán'. Ha trabajado con Urbizu en 'Gigantes' y ahora protagoniza 'Los relojes del diablo'.


Fue el compañero de Amaia Salazar en la 'Trilogía del Baztán' y ahora es la mano derecha del capo de 'Los relojes del diablo'. Antes de dar vida a personajes de ficción se dedicaba al fútbol, deporte que abandonó a los 34 años para dar rienda suelta a la pasión de su vida, interpretar.

-Otra vez haciendo de malo, en esta ocasión está metido en la mafia de la droga.

Es verdad, aunque no fui el más malo en la 'Trilogía del Baztán', donde era un poco menos malo que en la última serie que he hecho, 'Gigantes'. Ahora soy la mano derecha de Aurelio, el personaje que interpreta en 'Los relojes del diablo' Álvaro Cervantes, y que es capo del narcotráfico. Aquí soy malo de los peores.

-¿Cómo ve a su personaje?

Soy la muleta en la que se apoya Aurelio, su hombre de confianza y además su amigo. Pero al dedicarnos al mundo al que nos dedicamos esa confianza puede verse traicionada de un minuto para otro. Es una amistad y una confianza con un cierto punto de tensión. Así es el mundo al que se dedican estos dos delincuentes. Pueden pasar de ser los mejores amigos y dar la vida el uno por el otro, a convertirse en los peores enemigos. Es una relación complicada y bastante tensa.

-Un rodaje internacional. Interesante, se supone.

Mucho. Hemos rodado en el sur de España, en Roma y en algunas playas del sur de ese país. Los interiores los hicimos en Bélgica, en unos estudios maravillosos.

-Le queda por estrenar un trabajo totalmente diferente: 'Señor, dame paciencia'.

Es que estos últimos meses he tenido bastantes estrenos. Uno de ellos ha sido 'Operación camarón', y también está pendiente la nueva comedia de Nacho Velilla, 'Por los pelos'.

-Así que da la sensación de que no tiene un minuto de respiro.

Ja, ja, ja... Es gracioso, es la sensación que damos muchas veces los actores. A lo mejor hemos hecho cuatro cosas, se estrenan todas de golpe dos años después y dicen: Mira, ese no para. Todo el día trabajando. Pero a lo mejor llevas un año en el que no has hecho nada. No voy a quejarme, aunque lo cierto es que llevo sin trabajar desde enero.

-¿Y tiene algún proyecto a la vista?

Sí, pero estoy pendiente de los directores de casting. He hecho varias pruebas y aún no tengo respuestas, pero espero que algo me salga. He hecho pruebas para series y para largometrajes, para varios proyectos, así que alguno puede que salga. Me gustaría mantener el ritmo de trabajo que he tenido hasta ahora, aunque es muy difícil en nuestro gremio.

-Más difícil todavía si añadimos la pandemia.

Evidentemente es una dificultad añadida. El año 2020, a nivel personal, ha sido tan dramático como para la mayoría de las personas, pero a nivel laboral no pudo ser mejor, porque salí del confinamiento y empecé a rodar una película y después una serie.

-¿Cómo lleva los parones? ¿Le resulta difícil gestionarlos?

Cualquiera que decide dedicarse a esta profesión sabe que tarde o temprano se va a enfrentar a ellos. Para poder gestionarlos tienes que trabajar mucho la cabeza y debes estar tranquilo, porque los nervios no te van a llevar a ningún lugar. Eso sí, hay que ser previsor y tener tus ahorros.

-¿Y busca trabajos alternativos?

Te los puedes buscar, y yo lo hago. Soy cómico y hago monólogos. Hago espectáculos girando por toda España y eso me mantiene cuando llegan los tiempos de sequía en cine y televisión. Hacer monólogos hace que pueda mantener la cabeza distraída y me quita la ansiedad de los meses que van pasando. Los actores debemos estar preparados y tener herramientas que nos sirvan para rebajar la tensión. La incertidumbre es inherente al oficio, así que hay que asumirla y llevarla de la mejor forma posible.

-¿Qué le parece que los límites del humor siempre estén cuestionados?

No sé qué decir. Llevamos unos años en los que parece que a la gente le ha dado por fiscalizar los chistes, el humor y la comedia. Una cosa es que los límites tengan que ser necesarios, como en todo, porque no puedes pasarte, pero de ahí a fiscalizarlo absolutamente y a censurarlo hay un trecho largo. Cada cómico tiene sus límites y los afronta de una forma.

-¿No limitan demasiado la creatividad?

Es lo que da vidilla a la profesión. Cada cómico va empujando esos límites y pone a prueba el sentido del humor de los espectadores. Es cierto que a veces hay gente que se molesta con cosas que a otros les ha gustado. Es tan fácil como que si algo no te gusta de un cómico, no lo veas. Se fiscaliza el humor, pero no se hace lo mismo con el drama.

-Su vida profesional empezó en el fútbol. ¿Nunca ha echado de menos este deporte?

Para nada. Lo pienso ahora y te digo que me hubiera gustado formar parte de la profesión de actor desde más joven. Hacía teatro en el colegio y lo veía como un hobby. También se me daba bien jugar al fútbol y tengo que reconocer que me dio trabajo durante unos años, además de unos ingresos económicos que otra profesión no me daba. Ahora estoy bastante desconectado de ese deporte, porque cuando lo dejé corté con todo lo relacionado con él. No echo de menos el fútbol porque siempre he querido ser actor.

-¿Solo jugaba por dinero?

Sí, totalmente, jugaba por dinero, y quizá por eso hoy no lo echo de menos. Me gustaba todo lo que me permitía hacer ese dinero que recibía por jugar a fútbol. Cuando era jugador estudiaba Publicidad, y si en alguna agencia me hubieran ofrecido el dinero que ganaba en un campo de fútbol, lo hubiera dejado.

-¿Es usted deportista? ¿Es hombre de gimnasio?

¿Ahora? No, no. A no ser que el personaje me lo exija no me gusta hacer deporte. Seguro que parezco raro.

-Pues sí, porque ha sido deportista y porque ahora todo el mundo hace deporte.

Ja, ja, ja... Ahora todo el mundo está obsesionado con hacer deporte, dietas, ir al gimnasio... Pues yo no. Prefiero estar en el sofá leyendo o viendo una película o una serie.

-¿Y cómo mantiene el cuerpo que tiene? No diga que es genética.

Debe serlo, porque yo no voy ni al gimnasio ni a correr.

-Y tampoco hará dieta...

Me gusta comer bien, pero no hago dieta. Es genética y el haber estado desde los siete u ocho años hasta los 34 haciendo deporte sin parar. Pienso que el cuerpo tiene memoria y aguanta la acumulación de ejercicio. Es que en aquella época no paraba ni un día. Espero que esto no cambie, no sea que dentro de unos años tenga que dejar el sofá y ponerme a hacer deporte para mantenerme.

-¿No le gusta el fútbol como aficionado? ¿No tiene un equipo al que animar?

Eso sí, me gusta ver jugar a otros. Soy del Atlético de Madrid y además soy fan de este equipo, seguidor fiel, pero no soy un forofo, no soy un exaltado. Tampoco dejo que el fútbol o un equipo altere mis emociones, pero me gusta ver un buen partido y que gane mi equipo.

-Pues este año están ustedes, los atléticos, de enhorabuena.

Sí, este año estamos contentos con el resultado. Campeones de Liga, imagínate. Esta Liga ha costado mucho y la hemos disfrutado notablemente, no podía ser de otra manera, pero hemos sufrido hasta el último partido.

-¿Por qué le llaman a usted Nene?

Fue un nombre que me puso mi hermano mayor cuando era un niño y en el fútbol empezaron a llamarme así. Me quedé con ese apodo y hasta ahora, pero hay muchos que me llaman ya Carlos y que no se acuerdan de lo de Nene.

-Dicen que se enamoró de Baztán cuando rodó la trilogía de la novela de Dolores Redondo.

Es una maravilla de lugar. A veces tenemos cosas impresionantes cerca y nos vamos al extranjero a buscar paisajes distintos sin conocer los que tenemos a mano. Me pareció una zona increíble y además se come de maravilla. Recomiendo a todo el mundo que se haga un viaje por esa zona de Navarra, porque seguro que también se enamoran.

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