Desde que entraron como voluntarios de Salvamento Marítimo de Cruz Roja en Getaria, Manuel Sanz Barrachina, hace una década, e Imad El Hannoui, en 2019, han tenido que realizar intervenciones en el mar de todo tipo, desde búsquedas y recuperaciones de cadáveres hasta rescates en situaciones “muy complejas”. Una de ellas se dio el 16 de marzo del pasado año, cuando ambos se encontraban de guardia en el turno de noche y recibieron a primera hora de la mañana el aviso de que una persona se estaba ahogando tras caer de su kayak cerca del ratón de Getaria.

Tras prepararse a contrarreloj, estos dos voluntarios se acercaron a la zona en una de las lanchas y dieron con el hombre, un navarro que estaba haciendo pesca submarina en el momento de caer al mar. “Tenía muchas cañas y elementos en un espacio reducido y con la fuerza de una ola había volcado, enganchándose con todo lo que llevaba encima. Además, no estaba equipado y llevaba puesta mucha ropa que, con el agua, había cogido volumen y le estaba ahogando”, cuentan.

Varios compañeros de la víctima se encontraban con él en el momento de la caída, pero no podían acercarse a él al encontrarse cerca de unas rocas, por lo que fue finalmente Imad el que se lanzó al agua para su rescate, al tiempo que Manuel ejercía de patrón de la embarcación a pocos metros de distancia. “Conseguimos subirlo a la lancha y llevarle a puerto. Allí ya estaba una ambulancia esperando. El hombre tenía hipotermia, varios golpes y anzuelos clavados en el cuerpo, pero estaba consciente”, explican.

"Gracias a los cursos de emergencia ahora sabemos cómo actuar"

Gracias a su intervención, el hombre pudo sobrevivir y, pasado un tiempo, quiso agradecérselo regresando a Getaria y conociendo de primera mano la labor que realiza Cruz Roja en el municipio. “Hizo también autocritica y nos confesó que no había ido bien preparado”, cuenta Manuel entre risas.

A este agradecimiento personal se suma ahora la medalla al mérito en emergencias, que ambos valoran principalmente por servirles como altavoz en favor del voluntariado. “Se agradece, sobre todo, porque somos voluntarios y nos da visibilidad para que gente con potencial de ser voluntaria se anime y quiera serlo”, señala Imad, al tiempo que agradece también la oportunidad que les ha brindado la Cruz Roja. “Además de darnos todo el equipo que necesitamos, nos permite disfrutar del mar, que es lo que nos gusta y apasiona. Todos empezamos sin saber mucho de esto, pero gracias a los cursos de emergencia ahora sabemos cómo actuar”, agregan, dispuestos a ayudar a toda persona que lo necesite.