Más allá de los goles que han servido para ganar partidos o de las paradas que han propiciado que no se encajen goles, durante los partidos y, por extensión, los campeonatos existen momentos que se convierten en decisivos a la hora de alcanzar un objetivo. Estas son algunas de las claves más importantes que han permitido a la Real Sociedad llegar a la final de la Copa del Rey que tendrá el próximo 18 de abril en el estadio sevillano de La Cartuja.
1- La reacción en Elda
Después de solventar las dos primeras eliminatorias del torneo del KO con relativa comodidad, ante el Negreira gallego (de categoría regional) por 0-3 y el frente al Reus catalán (de Segunda RFEF) por 0-2, la Real sufrió mucho más de lo esperado contra en el campo del Eldense (de Primera RFEF).
Es cierto que se impuso por 1-2, pero este gol, obra de Pablo Marín, se produjo en el tiempo de descuento (minuto 96), en el último suspiro, cuando el duelo estaba abocado a la prórroga. Una acción, casi a la desesperada, que impidió que el conjunto dirigido ese día por el interino Jon Ansotegi siguiera padeciendo lo indecible en Elda.
El Eldense fue mejor durante buena parte del encuentro al aprovecharse de los problemas de juego que venía exhibiendo la Real desde hacía tiempo… Razón por la que la reacción mostrada al final por el cuadro guipuzcoano, personalizada en Pablo Marín, nos hizo respirar a todos después de 90 minutos de tensión y preocupación. Todo ello después de que el entonces polémico Luka Sucic adelantara a los blanquiazules, pero poco después empataran los locales en lo que fue un auténtico jarro de agua fría. Pero el jugador riojano se puso la capa de héroe para sacar a la Real del atolladero.
2- El gol de Zubeldia
En otro momento en el que la Real parecía ya eliminada de un campeonato que tantas alegrías nos ha deparado últimamente, en el encuentro de octavos de final frente a Osasuna el que se vistió de superhéroe fue Igor Zubeldia.
El central azkoitiarra logró un gol, que parecía ya imposible, en el tiempo añadido, concretamente en el minuto 94, que llevó el encuentro a la prórroga, cuando el equipo txuri-urdin estaba ya prácticamente eliminado. Pero la fe de este equipo desde que tomó las riendas Pellegrino Matarazzo es inquebrantable y esta fue una prueba más de ello.
Un gol que significó un empate a dos en el que muchos ya no creían después de que Osasuna se adelantara 0-2 en la primera parte, o, mejor dicho, en el primer cuarto de hora del choque. La euforia con la que se celebró este gol de Zubeldia tanto por los jugadores como por la grada ya son parte de una de las estampas realistas que serán recordadas por mucho tiempo.
3- La actuación de Marrero en la tanda de penaltis ante Osasuna
En este mismo duelo frente a Osasuna tuvo lugar otra de las claves para que la andadura copera de la Real se haya prolongado hasta la deseada final: la exitosa tanda de penaltis que posibilitó que la escuadra guipuzcoana se clasificada para los cuartos de final en el que, posteriormente, significó el primero de los tres derbis que ha vivido durante su trayectoria.
Una exitosa tanda protagonizada en esta ocasión por Unai Marrero. El portero azpeitiarra, acostumbrado a vivir a la sombra de Álex Remiro, demostró su valía y el motivo por el que ha sido renovado recientemente hasta 2030. Tras anotar desde los once metros Mikel Oyarzabal, Gonçalo Guedes, Carlos Soler y Sergio Gómez, y sacar Marrero una mano antológica a Jon Moncayola, Arsen Zakharyan tuvo en sus botas el pase, pero el ruso lanzó la pelota por encima del larguero.
No obstante, el papel de héroe esta vez le correspondió a Marrero, que volvió a detener el lanzamiento de Alejandro Catena. Anoeta fue una fiesta, provocada otra vez por la Copa. El cántico de “Marrero, Marrero…” ya es otro hito que queda para la historia del club txuri-urdin.
4- El penalti parado por Remiro en Mendizorroza
En la siguiente ronda, los cuartos de final ante el Alavés en Mendizorroza, la Real vivió otro momento decisivo, en esta oportunidad en las carnes del otro guardameta realista, Remiro. El arquero navarro fue el artífice de otra remontada heroica (2-3) a las que nos está acostumbrando este curso la formación donostiarra.
Con 2-1 en el marcador a favor de los gasteiztarras, el local Toni Martínez, que había anotado de penalti el segundo tanto, dispuso en el minuto 66 de otra pena máxima para hacer el 3-1 que podría haber sido letal, pero el meta de Cascante detuvo un lanzamiento que hizo a los realistas aferrarse a sus opciones y culminar una nueva remontadas, a las órdenes de Matarazzo, con las dianas de Guedes y Orri Óskarsson.
En las manos de Remiro comenzó una escalada brillante en un partido que se había puesto cuesta arriba. En una nueva prueba de resiliencia y superación, la Real dio la vuelta al marcador y se sintió capaz de todo.
5- La capacidad de superación pese a los errores arbitrales de San Mamés
Y el último momento definitivo se produjo ante el Athletic. Sobre todo en el partido de ida de las semifinales que vivió San Mamés. La Real hizo frente a todas las adversidades, una vez más, esta vez protagonizadas por la actuación arbitral.
El equipo blanquiazul dejó con vida al rojiblanco en un duelo que pudo sentenciar el pase a la final si no llega a ser por un colegiado que no pitó un penalti por mano clara de Aymeric Laporte en un cabezazo de Duje Caleta-Car. Y lo que es peor, el trencilla no fue avisado desde la sala VOR para que fuera a revisar una jugada polémica que criticaron hasta los propios éxarbitros que analizan en la actualidad los partidos.
Pero, lejos de lamentarnos por estos errores que pudieron allanar el camino hacia la final, hay que quedarse por el juego mostrado, la capacidad de superación y la fiabilidad de una Real que ha cogido el gusto a la Copa. Ahora solo hace falta rematar este éxito en la final.