Premio extra para la Real Sociedad. Por si la brillante clasificación para la final de Copa no fuera suficiente, el pase a la gran cita de Sevilla trae consigo el billete para disputar la Supercopa de España en un país y una fecha que aún están por definir. Una competición que el club realista disputará por tercera ocasión en su historia desde la temporada 1982/1983, año en que se disputó por primera vez en formato de ida y vuelta con triunfo del equipo de Alberto Ormaetxea (4-1) ante el Real Madrid.

La Supercopa de España es un torneo que enfrenta a cuatro equipos desde comienzos de esta década, cuando la RFEF decidió llevársela a Arabia Saudí: los campeones y subcampeones de LaLiga y los finalistas de la Copa del Rey de la temporada anterior.

Aun así, la Real ya la disputó en 2021, que como consecuencia de la pandemia de la covid se jugó en varios estadios andaluces. Solo los penaltis evitaron que el equipo de Imanol Alguacil eliminara al Barcelona y se clasificara para la final.

En 2027, ¿cuándo y dónde?

Si miramos al futuro, todo es incertidumbre. Pese a renovar el acuerdo con Arabia Saudí hasta 2030, este convenio ya contemplaba la opción de que en 2027 no se juegue en el país alauita, que acoge la Copa de Asia. En ese escenario ha asomado Qatar, aunque el actual escenario de inestabilidad en Oriente Medio ha puesto asterisco a todas las competiciones deportivas.

Ha sido el caso de la Liga local, suspendida como consecuencia de los ataques de Irán. La primera prueba de cómo se encuentra la situación llegará a finales de este mes de marzo, cuando el estadio Lusail de Doha acogerá la Finalissima entre España y Argentina.

Un torneo polémico

La Supercopa española ha sido fuente de polémicas desde que la RFEF decidió llevarla a Arabia Saudí. Por un lado, por una cuestión ética y derechos humanos, sobre todo, el de las mujeres. Y por otro lado, por el reparto de los ingresos de la Federación, que en la última edición ha ingresado 51 millones de euros, de los que destina la mitad a las categorías inferiores.

Se trata de un beneficio desigual entre los cuatro participantes, ya que si FC Barcelona o Real Madrid han llegado a ingresar un fijo de seis millones por asistir, el Athletic ingresó dos millones y el Mallorca, 850.000 euros. Esta temporada, los culés han facturado 8 millones; el Real Madrid, 7,4 millones; el Atlético casi 3 millones y el Athletic, 1,7 millones.