La máquina herramienta, sector en el que la presencia de empresas vascas y guipuzcoanas es mayoritaria, cerró el pasado año con una caída de facturación de casi cinco puntos porcentuales hasta alcanzar los 2.207 millones de euros. La evolución de esta actividad se ha visto muy condicionada por las dificultades que se han sucedido durante 2025 en los mercados exteriores, pero la situación se compensa con un aumento de los pedidos del 2,3%, lo que garantiza a un medio plazo carga de trabajo.
AFM Clúster, que agrupa desde su sede en Donostia a las empresas de máquina herramienta del Estado, ha dado a conocer los resultados correspondientes al pasado ejercicio que ha considerado “complicado de calificar”. Su presidente, José Pérez Berdud, lo atribuye a que “conviven situaciones que son casi contradictorias y cuya interpretación no es sencilla” debido a que los mercados geográficos “están ciertamente revueltos”, con un Estados Unidos que presenta una fuerte demanda, una Europa debilitada pero con cierta recuperación, y una China que “limita fuertemente la compra de equipos extranjeros”.
Divergencias entre arranque y deformación
Las diferentes situaciones se observan en las dos principales actividades del sector como son el arranque y la deformación. El arranque, que se refiere a la eliminación de material sobrante con técnicas como el torneado, el fresado, el taladrado o el rectificado, ha tenido el pasado año un buen comportamiento con una facturación de casi 970 millones de euros que representa un crecimiento del 4,4% respecto al año anterior. Un comportamiento opuesto a la deformación, cuyas ventas de 430,4 millones significan reducir un notable 21% la cifra alcanzada en 2024, lo que AFM Cluster explica por la crisis de la automoción, uno de sus principales clientes.
Esta divergencia se observa también en los datos referidos a los pedidos, puesto que el arranque registra un récord histórico, destaca AFM Cluster, y “se sitúa con una buena cartera para los próximos meses”, en tanto que la deformación vuelve a retroceder “y alimenta su actividad consumiendo cartera”. Durante el pasado año, Europa fue la zona geográfica en la que más crecieron los nuevos encargos, un 17,5%, mientras que América del Norte también tuvo un buen comportamiento con un aumento del 4,3%, sobre todo gracias a Estados Unidos que representó el 22% del total captado. En el extremo opuesto se encuentra China, cuya apuesta por reducir las importaciones se traduce en un retroceso de pedidos del 1,2%.
Exportaciones
Uno de los índices que más influyen en la máquina herramienta es su nivel de exportaciones, al tener sus empresas un fuerte carácter internacional, como lo demuestra que de los 2.207 millones facturados el año pasado, 1.740 millones correspondieron a ventas en el exterior, con una leve caída del 0,55%. De nuevo, esta tendencia a la baja se atribuye en su totalidad al sector de la deformación cuyos 286 millones facturados en mercados internacionales son un 5% inferiores a los de 2024. El arranque, sin embargo, muestra músculo al vender 864,4 millones y crecer así un 2,1%.
Estados Unidos y Alemania son quienes más tiran de la actividad de la máquina herramienta del Estado y mantienen su condición de mercados clave. El primero porque registra un comportamiento al alza en sus encargos y la segunda porque, a pesar de atravesar una situación complicada, muestra una estabilidad. México pasa de ser el primer cliente internacional en 2024 a una tercera posición el pasado ejercicio, lo que no impide que conserve unas “cifras relevantes” en tanto que en Italia la retirada de anteriores medidas de impulso al sector han tenido su efecto en forma de moderación de pedidos. China, por su parte, registra un leve descenso.
José Pérez Berdud vaticina que “2026 continuará siendo un año difícil y a la vez cargado de oportunidades”. Según considera, “no esperamos grandes cambios en el corto plazo, el reto será mantener estable la actividad, especialmente en la deformación y generar una captación suficiente”.