Adegi ha alertado de que la industria guipuzcoana afronta 2026 con una cartera de pedidos débil lo que significa que “a corto y medio plazo” la actividad de este sector que la patronal considera motor de la economía del territorio se irá aminorando. Una de las consecuencias incidirá en el empleo, que se estancará, aunque no ocurrirá lo mismo en construcción y servicios que crearán este año entre 2.000 y 3.000 puestos de trabajo. El PIB del territorio, por su parte, crecerá entre un 1,5% y un 2,5% según sus previsiones.

La presidenta de Adegi, Isabel Busto; el director general, José Miguel Ayerza, y el responsable de Competitividad e Innovación, Patxi Sasigain, han comparecido para dar cuenta de los resultados de la encuesta realizada entre sus empresas asociadas cuyas conclusiones son más sombrías que en ocasiones anteriores, influenciadas en gran medida por la difícil situación de la industria. En general, la patronal guipuzcoana observa que los datos sobre los mercados no son negativos, pero un análisis más detallado permite observar factores que alertan de “un escenario claramente más frágil”.

Cartera de pedidos débil

Uno de ellos es la cartera de pedidos, con especial incidencia en la industria porque la mitad de las empresas de este sector, el 48,5%, admite que su cifra de encargos es baja y afecta tanto a las firmas metálicas como a las no metálicas, “el nivel más bajo desde principios de 2021” ha matizado Adegi. Tal y como recuerdan todas las organizaciones empresariales, en la lectura de datos hay que tener en cuenta que la situación no es la misma según la empresa y la actividad, pero en general “no podemos pasar por alto” la tendencia.

Así como el pasado año material de transporte y maquinaria de equipo, dos importantes ramas de actividad de la industria guipuzcoana, tuvieron un buen comportamiento, la tercera actividad con gran peso en el PIB del territorio como es la metalurgia presentó “los peores resultados desde 2012 o 2013”, ha afirmado Sasigain. Y en el presente ejercicio el signo se mantiene porque “seguirá perdiendo actividad y empleo” en un escenario que empeora porque no se prevé un buen comportamiento de maquinaria y equipo.

La presidenta de Adegi, Isabel Busto. Arnaitz Rubio

Competitividad erosionada

A esta situación se ha llegado, según han señalado Busto y Ayerza, por diversos factores que erosionan la competitividad empresarial de Gipuzkoa entre los que han citado en primer lugar los elevados costes laborales, que preocupa a la mitad de las empresas industriales, y el aumento de la incertidumbre geopolítica. Coge fuerza una preocupación por la competencia exterior de países de bajo coste y su influencia en sectores industriales estratégicos para Gipuzkoa, como el de la automoción. “A estos desafíos se añaden problemas estructurales persistentes”, ha recordado Isabel Busto, para nombrar “el absentismo laboral” que afecta a casi cuatro de cada diez empresas, y “la dificultad para encontrar personal cualificado”.

Para afrontar estas adversidades, José Miguel Ayerza ha indicado que el tejido empresarial guipuzcoano está implantando diversas medidas como el ahorro de costes y la mejora de su eficiencia interna que se presenta como la más popular, seguido de la diversificación de clientes y mercados, la inversión en nuevas tecnologías y diversificación, medidas organizativas que incrementan la formación y flexibilidad de los empleados, y ajusten en el precio y los márgenes de beneficio.

Industria bajo una presión creciente

“Gipuzkoa resiste, pero su núcleo industrial está bajo presión creciente”, ha concluido la presidenta de Adegi, para advertir de que “si queremos preservar el empleo de calidad, la cohesión social y el bienestar de nuestro territorio, necesitamos políticas que refuercen la competitividad”.