El consumo eléctrico vasco cae de mano de la siderurgia

En 2020, a falta del dato de diciembre, se ha reducido un 9,3%, según el EVE

05.01.2021 | 00:20
Un operario en la planta de Sidenor de Basauri.

dOnostia – El consumo eléctrico en Euskadi ha caído de una manera notable en 2020, un 9,3% a falta de los datos definitivos del último mes del año, por el efecto negativo que la pandemia de coronavirus ha tenido en la economía en general y en la industria, en particular, que es el gran demandante de energía eléctrica.

La menor actividad industrial en el País Vasco este pasado año, –los últimos datos publicados por Eustat-Instituto Vasco de Estadística, recogían un descenso de la producción industrial del orden del 14,6%–, ha lastrado la demanda de energía eléctrica en Euskadi.

Además, el sector industrial de mayor consumo energético, el siderúrgico contabiliza un notable descenso de la demanda de electricidad del 18,3%. Algo fácilmente entendible por la complicada situación que atraviesan firmas del sector como la Acería Compacta de Sestao, o los grandes productores de tubos de acero sin soldadura, Tubacex y Tubos Reunidos.

A esta difícil coyuntura se añade la evolución a nivel estatal, puesto que el Estado español, que en 2019 produjo 13,6 millones de toneladas de acero, registraba a la espera del cierre del año, un descenso del 21,7%, según datos de Unesid.

En este contexto se explican los datos del Observatorio del Ente Vasco de la Energía (EVE) y la citada caída del consumo de energía eléctrica del 9,3% entre enero y noviembre de 2020 en Euskadi.

El fuerte descenso del Producto Interior Bruto de la CAV en 2020, por encima del 10%, se refleja en todos los capítulos del consumo energético. Así, por ejemplo, el de gas natural se ha reducido un 17,5% en los once primeros meses del año recién finalizado.

El informe sobre la coyuntura energética de Euskadi publicado por el EVE indica que el consumo general de energía eléctrica cayó un 1,4% entre noviembre de 2020 y el mismo mes de ejercicio precedente, y un 9,3% en los once primeros meses del pasado año.

Un dato más optimista es que al menos la industria parece haber cerrado el año al alza. De hecho, en los datos del pasado mes de noviembre se observa que dicho sector incrementó un 2,3% el consumo eléctrico, en tasa interanual.

En otros sectores, los datos de consumo energético en noviembre siguen la misma tendencia negativa del conjunto del año pasado. Este es el caso de la construcción que registró un recorte del 4,7% interanual y del 4,4% acumulado.

El confinamiento en el domicilio y el auge del teletrabajo en primavera derivado de las medidas adoptadas para el control sanitario de la pandemia de coronavirus han hecho que en los hogares el consumo doméstico de energía eléctrica acumulase un aumento del 1,3% en los once primeros meses de 2020 pese a que el dato de noviembre, respecto al mismo mes de 2019, fue de un recorte del 3,7%.

En el sector de servicios se redujo el consumo eléctrico un 5,5% interanual en noviembre y en 2020, a falta de los datos de diciembre, la demanda de electricidad tuvo un retroceso del 8,6% .

En cuanto al consumo del gas natural en Euskadi, el descenso en noviembre llegó al 25,1% respecto al mismo mes de 2019, y el acumulado anual refleja una caída del 17,5%. Un elemento importante en esta caída es la menor utilización de las centrales de ciclo combinado a gas para generar energía eléctrica pues estas centrales térmicas consumieron un 70,7% menos en noviembre pasado respecto al mismo mes de 2019, dejando un recorte de la demanda de gas del 31,5% en once meses. El resto del consumo de gas natural disminuyó un 12,2% en los once primeros meses del pasado 2020.

domicilios

1,3%

Al contrario de lo registrado en el sector industrial, los hogares vascos incrementaron su consumo de energía eléctrica más de un punto porcentual durante los primeros once meses del año. Detrás de este aumento se encuentra el confinamiento que resultó del estado de alarma decretado con motivo de la pandemia de coronavirus y la posterior irrupción del teletrabajo, acelerada para evitar la propagación del COVID-19. Este impulso del consumo doméstico, sin embargo, se ha visto frenado en el mes de noviembre, cuando la demanda cayó un 3,17%.