El Barcelona gana el primer título del curso
una pérdida final de prigioni y un mate de mickeal decantan el título para los culés El choque, repleto de alternativas, constata la enorme superioridad de ambos equipos sobre el resto de la ACB
BARCELONA Sada (7), Navarro (22), Mickeal (12), Ndong (13), Lorbek (12) -cinco inicial- Basile, Rubio (5), Vázquez (3), Morris (12), Lakovic y Grimau.
REAL MADRID Prigioni (12), Bullock (7), Hansen (9), Garbajosa (17), Reyes (11) -cinco inicial- Kaukenas (6), Vidal (3), Velickovic (6), Llull (5) y Hervelle (6).
Parciales 29-27, 17-22, 20-22, 20-11.
Árbitros Arteaga, Pérez Pizarro y Conde.
Incidencias 4.600 espectadores en el CID.
donostia. La Supercopa ya descansa en la Ciudad Condal tras cuatro años consecutivos recalando en las vitrinas del Caja Laboral. Lo hizo tras un partido trepidante cuyo epílogo deparó acciones insólitas y resultó una oda a los despropósitos. De ese pequeño caos extrajo petróleo un Barcelona que abrió el curso con título y dejó con la miel en los labios a un Real Madrid que, pese a la derrota, también dejó una excelente imagen en Gran Canaria.
Al letal Navarro, por una vez en su carrera deportiva, le tembló a falta de 17 segundos el pulso desde el tiro libre. Erró dos consecutivos y permitió al Real Madrid disponer de una última posesión ganadora. Prigioni, uno de los bases más cerebrales de Europa, incurrió en una pérdida absurda que aprovechó Pete Mickeal para dar la puntilla a los blancos al contragolpe.
Fue la inesperada guinda a un encuentro vibrante, repleto de alternativas y en el que se vio un baloncesto de altos vuelos pese a que el nuevo curso liguero no ha hecho más que arrancar. Tras lo visto ayer, el choque en tierras insulares tiene visos de no ser el último entre ambos equipos en una final.
Porque no defraudó a nadie un auténtico choque de trenes entre los previsibles dominadores de la ACB en el presente curso. Acaso sí sorprendió el alto índice de anotación hasta el último cuarto, algo más achacable al talento que anida en ambos planteles que a las deficientes lecturas defensivas. En los compases definitivos, la moneda al aire favoreció al vigente monarca liguero, que exhibió más tablas y sangre fría cuando el choque lo requería.
altibajos en ambos Madrileños y catalanes andan sobrados de todo tras sus multimillonarias inversiones del verano. Se hallan a años luz del resto. Con doce baloncestistas de altísimo nivel, se pueden permitir todos los lujos y, sobre todo, enmascarar cualquier mal día a nivel individual. Ello resulta indiferente ante los innumerables recursos colectivos que tienen ambos técnicos. Arrancó, eso sí, el cuadro catalán exhibiendo un poderío insultante. Encomendado a la mágica muñeca de Navarro -autor de 14 puntos en el acto inicial con 4 de 4 en triples-, Xavi Pascual halló en esos primeros compases el antídoto necesario para conseguir la delantera en el electrónico. Sin embargo, el Real Madrid no quiso ser menos que su adversario y dio la oportuna réplica con un pletórico Garbajosa.
Seis puntos consecutivos del cuatro madrileño contuvieron el segundo intento de despegue blaugrana (18-10 y 38-30). No obstante, fue Prigioni quien destapó el tarro de las esencias para que los madridistas acariciaran el título mediado el tercer cuarto (52-63). El equilibrio volvió a hacer acto de presencia hasta que Navarro y Lorbek justificaron su enorme categoría a la hora de la verdad. El campeón empieza fuerte.