Julian Iantzi y los últimos pastores vascos en América

El presentador, nacido en California, es hijo de uno de los últimos emigrantes que fueron a trabajar en el pastoreo a EEUU

27.04.2020 | 13:13
Julian Iantzi en el Jaialdi de Boise (Idaho). Se celebra cada cinco años, coincidiendo con el día de San Ignacio de Loiola.

Es un conquistador que ha batido todos los récords históricos de audiencia en la televisión pública vasca con su programa de audacia y riesgo. Son ya 16 ediciones y la aventura parece que no tiene fin. Me cito con él; pretendo que me cuente su vida. Nos sentamos sin grabadora alguna, con una libreta y un lápiz. Nada más.

Desde 2001 Iantzi hace televisión. Le animaron a presentarse a un casting en ETB, pero con anterioridad había trabajado para Canal 4 en Pamplona. Además, ha sido presentador de otros programas en Cuatro, La Sexta y Antena 3. En ETB ha estado al frente de Basetxea, Begia Gose, Sorginen Laratza, Bost baietz jaiak, 101 Gaztelu (*1), Ahotsak, Kantuan, Agur Ben-hur, La flecha amarilla, Hi Selfie!, El conquistador del fin del mundo, El conquistador del Caribe y El conquistador del Aconcagua, además de una preciosa serie de reportajes sobre la vida de las comunidades de vascos de EEUU y Australia.

Con cierta frecuencia presenta galas, eventos y productos de empresas, y además es colaborador de causas nobles y conferenciante. Esta última posiblemente sea la actividad menos conocida del rubio de Lesaka. Sobre todo divulga cómo llegó de América sabiendo euskera e inglés y aquí le obligaron a aprender castellano, olvidándosele el inglés y casi el euskera. Su puesta en escena siempre es para dar impulso a la utilización del euskera por parte de los jóvenes, la causa por la que más lucha y en la que ya lleva años.

A hacer las Américas


Charlamos sobre su historia familiar, acerca de aquellos vascos que emigraron a América teniendo el pastoreo como modo de vida. Conozco a Julian desde hace 35 años y además de amistad hay chispa en la tertulia.
Julian es hijo de Ángel Iantzi Elizondo y de Txelo Mitxelena Irazoki, ambos de caserío de Lesaka. Aita de Alonsenea y ama de Agortxeberri. La historia familiar del pastoreo en América de Julian es un ejemplo claro de esta importante etapa histórica en la que tantos cruzaron el charco, exclusivamente para ganar dinero. Su aita y dos hermanos de éste, Josetxo y Bernardo, fueron claro ejemplo.

Primero marchó Josetxo, en 1943 (con tan solo 17 años) y posteriormente los otros dos escalonadamente (era la década de los 50 del siglo pasado), que se animaron dado que el hermano y primero en ir a hacer las américas les mandaba fotografías por correo postal en las que se le veía comiendo un cordero mientras tenía otro preparado para asar... mientras que ellos comían habas a diario en Lesaka.

En 1951, y con 23 años (después de haber cumplido la mili y llevar la responsabilidad del caserío hasta entonces), el aita de Julian ejerció de pastor en la ciudad de Elko, en el estado de Nevada. Vivía aislado del mundo y solo su perro le ladraba. Eran entre 2.000 y 3.000 las ovejas que formaban el rebaño. Estaba un año sin contacto alguno, pero allí iban a lo que iban, a hacer dinero, y eso requería no gastar, aunque ojo, había algunos que bajaban a las luces de neón, a los que se les llamaba Basque crazy, vasco loco. El apelativo era porque salían del monte asilvestrados, broncos, con ganas de fiesta y a lo loco.

En 1974 regresa Ángel Iantzi a Lesaka. Vuelve con su familia, que ha nacido allí, en América, y llega un año antes de que falleciera el dictador Franco. Los tres hermanos Iantzi Mitxelena (Julian, Bernardo y Laura) han nacido en otro continente y son por tanto americanos, aunque vascos de Navarra. Concretamente, Julian nace en Woodland, una ciudad de California.

Una imagen del álbum familiar de la familia Iantzi en la que un amigo le corta el pelo a Ángel, el aita de Julian.

Anecdotario


Sigo interrogando a Julian en una conversación elegante y con interés por ambas partes; él por contar y yo por recoger. Todo queda en casa.

Saca a colación la escena que sucedió en Las Vegas, digna de un espacio en Vaya Semanita. Tal que llevan un año sin verse los tres hermanos pastores Iantzi y se citan en Las Vegas. Se meten una cena de tres típicos mozos de Lesaka que tienen hambre y ganas de reír. Bernardo, que tendría hoy 94 años, murió en 2016, era acordeonista y vivió su última etapa en Boise. Fue el impulsor del grupo de danzas vascas en Nevada y estaba muy implicado en su gestión. El otro tío de Julian, Josetxo, era bertsolari, también tocaba las castañuelas y lo hacía con mucho arte. El aita del presentador televisivo era dantzari, como él, por cierto. Bailar encima del petril en Lesaka es genético. Los tres cantaban estupendamente. Ya tenemos un ochote, solo que de tres y además hermanos.

Terminan la comida en el elegante restaurante de Las Vegas elegido y comienzan a tocar y cantar. En la mesa anexa está observándoles, perplejo, un importante productor de televisión y cabarets. Tras escucharles varias canciones se levanta y se acerca a Josetxo Iantzi proponiéndole poner en escena un espectáculo vasco en un local de Las Vegas, a lo que el de Lesaka le responde: "Bastante tengo yo con las 2.000 ovejas que me esperan dentro de un rato, y lo mismo mis hermanos con las suyas€.". Despreciaron un suculento caché que no lo hubieran ganado en muchos años de pastoreo, con lo que la vida de los Iantzi hubiera cambiado sin duda.

El devenir del exilio laboral de su familia, como la de tantas, es un ejemplo de mantenimiento de los usos y costumbres vascas allende los mares, a miles de kilómetros del caserío. ¿Cuántos sacrificaron su vida y dejaron a los suyos por un rebaño de ovejas? Y en este punto también hay que acordarse de todas las amatxus que les acompañaron y que vivieron la misma distancia y soledad. Julian cuenta que sus aitas y sus tíos nunca habían visto, por ejemplo, a una persona de raza negra, tampoco un aeropuerto, ni un puerto o una estación de autobuses€

El típico 'ardikanpo' donde tantos pastores vascos vivían humildemente.

El pastoreo en América


En 1848 emigra la primera hornada de pastores vascos hacia Argentina, donde el idioma no era un gran problema. Por eso marchan mayoritariamente a Sudamérica. A los siete años, en 1855, comienza la fiebre del oro y son aquellos vascos los que suben hasta la zona de Boise (Estado de Idaho, EEUU), un lugar con muchas minas. Sobre todo se desplazaron vizcaínos. Oro hubo para pocos, y por lo tanto muchos, literalmente, se morían de hambre. Pueblos de 200 habitantes se llenaron con miles de personas, cuando no con decenas de miles. No había comida para todos, ni mucho menos, y la situación se torna crítica.

Los vascos y los holandeses fueron los que comenzaron con una nueva empresa, de vacuno u ovino, de cara a solucionar la escasez de alimentos para tanto minero, y aquello cuajó. Fue toda una novedad.

En Idaho estaba la capitalidad y tuvo muchísima relación con aquellos vascos americanos. De hecho, dicen que el nombre del estado tiene un origen vasco. Se comenta que con la afición hacia los bueyes de nuestros antepasados, al animal, para incitarlo, se le dice aidaaaaaa y para que pare joooooo. Sumadas ambas voces el resultado es el nombre de Idaho, una doble voz junta y onomatopéyica

Estamos en el origen de los ranchos americanos y del pastoreo en EEUU; es el Oeste americano. Concretamente, el rancho de los Iantzi se llamaba Tully Ranch y estaba en Dixon.

En 1855, siete años después de la llegada de los primeros vascos con la fiebre del oro se inauguraba el ferrocarril transcontinental, y es cuando aparecen los primeros ciudadanos chinos en América. Por eso, cuando vemos algunas películas puristas de vaqueros, los observamos entre planos.

Los Iantzi fueron la última hornada importante del pastoreo vasco. Allí ganaban en un mes lo que en Lesaka en un año. Tanto es así que el aita de Julian fue el propietario del primer coche y la primera moto de Lesaka. Otro tío, Luciano, marchó a América solamente para un año, para pastorear y poder comprar un camión. Hoy tiene una flota de estos grandes vehículos.

No tenían ni 20 años muchos de los jóvenes que llegaban con su escasa formación a un país del que, por supuesto, desconocían, para empezar, el idioma.

Las Euskal Etxeak o casas vascas eran las embajadas y la salvaguarda para los emigrantes, luego pastores. Les ayudaban en todo, les acogían y les relacionaban. Aquellos lugares eran tierra vasca en EEUU y ejercían de hotel, de restaurante, por supuesto de oficina de trabajo y, lo más importante, les encaminaban hacia donde iban a ir a pastorear. Por eso muchas Euskal Etxeak se ubicaban cerca de las paradas de las estaciones de tren. Los jóvenes vascos que llegaban las encontraban no enseguida, sino que casi se topaban con ellas.

En cuanto el pastor recién llegado a América pisaba una Euskal Etxea se veía salvado. Sabía que a partir de ahí lo llevarían de la mano en la búsqueda de empleo, de un lugar para tener un rebaño de ovejas que estaría a punto de comprar, con el contacto a su vez de la propia Casa Vasca.

Acaba la tertulia con Julian. Son ya más de tres horas las que llevamos hablando y el presentador de El Conquistador del fin del mundo está emocionado por tanta confesión, y yo encantado con poder contarlo luego.
Debo agradecer a la familia Iantzi por la cesión de algunas fotografías que se reproducen en estas páginas, porque viendo las imágenes se dibujan muchas escenas de la película de los vascos allí. Por eso son tan valiosas. Una imagen vale más que mil palabras. 


*  Iñaki García Uribe es miembro del departamento de etnografía de Aranzadi.

(*1) 101 Gaztelu – Euskal Herriko 101 gaztelu fue el primer trabajo editado sobre castillos vascos por parte de mi colega antropólogo guipuzcoano Antton Arrieta (2003), publicado en CD y que está integro en internet para quien quiera cogerlo. Utilizaron su título para dicho programa. El trabajo fue destinado a la Confederación de Ikastolas como materia de trabajo docente. 
(*2) Estos habitáculos eran barracones muy humildes en los que se colaban serpientes, ranas y otras especies de animales salvajes. De los vagones de ferrocarril que les habilitaron en origen pasaron a estas casetas, en las que además de un matrimonio y sus hijos vivían 5 o 6 hombres más, colegas vascos claro, todos cortando la caña de azúcar. La etxekoandre trabajaba para todos. 'Gang' es banda en inglés, y en parte utilizaban un idioma mitad inglés, mitad euskera. La cuadrilla ganga trabajaba a destajo y casi sin descanso, cuánto más trabajaban, más ganaban. El que no daba la talla se marchaba. No confundir con los carromatos (ardikanpo, kotxekanpo), que eran los habitáculos de los pastores vascos en EEUU. Por encima de los pastores estaba el jefe, sheriff o nagusi, y tras éstos, el campero, que era como un capataz y les llevaba comida de vez en cuando o cualquier necesidad (pocas tenían, porque eran autosuficientes).