La sarcoidosis es una enfermedad autoinmune sistémica rara con una frecuencia de entre 10 y 20 casos por 100.000 habitantes, y caracterizada por una inflamación crónica que genera granulomas (nódulos inflamatorios que pueden alterar la función de los órganos en los que se asientan). Los expertos advierten que su diagnóstico es complicado y puede producirse un importante retraso en el mismo debido a su singularidad, ya que puede afectar a diferentes órganos.  

Desde la Sociedad Española de Reumatología (SER) y la Asociación Nacional de Enfermos de Sarcoidosis (ANES) insisten en visibilidar la enfermedad y aumentar la investigación. La doctora Beatriz Rodríguez Lozano, reumatóloga del Hospital Universitario de Canarias, recuerda que “los órganos más afectados por esta enfermedad son los pulmones y los ganglios linfáticos, la piel, los ojos, el sistema músculo-esquelético; así como el sistema nervioso central e hígado; aunque también pueden verse dañados otros órganos de forma menos frecuente como riñón, corazón y aparato digestivo. Además, los pacientes, en su mayoría, sufren cansancio, malestar general y dolor articular”. En este sentido, se requiere un amplio diagnóstico diferencial con infecciones, enfermedades ocupacionales y ambientales; así como con otras enfermedades autoinmunes sistémicas o algún tipo de neoplasia”.

Divulgación

Para la presidenta de la Asociación ANES, Patricia Nogueira, “sería necesario crear un registro de enfermedades raras o poco frecuentes a nivel nacional”. También abogan por promover el asociacionismo, que ayuda a visibilizar la enfermedad. “Tenemos que tener en cuenta que la sarcoidosis es una enfermedad crónica y su manejo puede ser complejo. En algunos casos hay resolución del cuadro clínico agudo pasado un tiempo y hasta en un tercio de los pacientes, se cronifica. El tratamiento de primera línea está basado en corticoides, pero su uso continuado puede tener efectos secundarios. También se pueden utilizar inmunosupresores como el metotrexato y las terapias anti TNF alfa, aunque la evidencia científica es escasa, por lo que se requiere mayor investigación”, explica la doctora Rodríguez. 

En muchas ocasiones, a las personas con sarcoidosis se les recomienda también recurrir a la fisioterapia y a terapia psicológica en caso de necesitarlo, acompañado siempre de hábitos de vida saludables (dieta mediterránea, ejercicio físico y descanso).