El pesimismo era latente en las horas previas al encuentro. Sin Zubeldia ni Gorrotxategi, sancionados, ni por supuesto el tal Herrera, con unos resultados inquietantes en la zona de abajo y con un candidato al título enfrente, ni el estreno del nuevo entrenador presagiaba nada bueno. Pero el aficionado tiene mala memoria cuando las cosas se tuercen y el equipo no está a la altura de lo esperado.
Al Atlético, que se le ha dado horrible históricamente visitar Donostia por mucho nivel que tenga ahora, le han derrotado plantillas de la Real muy inferiores a la actual. Y esto era Anoeta en el estreno del año, con el habitual y lógico impulso que suele proyectar el relevo en el banquillo. Los blanquiazules demostraron que siguen siendo un conjunto de nivel, que puede competir contra cualquiera si se inspiran, pero que arrastra unas lagunas que le siguen costando puntos.
Las Notas de Mikel Recalde
La más importante y primordial, que cuando es superior, genera ocasiones y merece ponerse por delante le cuesta plasmarlo en el marcador, y que cuando baja la guardia, se le ven las costuras y florecen las grietas que le condenan a estar mirando continuamente por el retrovisor, lo paga muy caro. En cinco minutos de despiste, casi se queda sin opción de puntuar después de haber sido superior en la primera parte, pero, tras el sofocón, reaccionó, algo que ha hecho en varias ocasiones esta campaña, empató y volvió a estar muy cerca de llevarse de forma merecida los tres puntos. Una pena, porque en una situación así, lo único que valen son los puntos y el que sumó este domingo se quedó muy corto.
Complicado descifrar la influencia y la mano de Matarazzo con las bajas que tenía y con un visitante de los grandes ante los que suelen costar evaluar con certeza el diagnóstico concreto del equipo, pero al menos se pudo destacar que apostó por un 4-4-2 y que adelantó a Brais y que recuperó para la causa a un Turrientes, que completó un gran encuentro. De los de arriba, todos los esperábamos porque son muy buenos, pero el canterano volvió a la vida después de muchos encuentros sin asomar la cabeza. Demasiados para el nivel que demostró esre domingo.
La factura ante el Atlético la pagó la falta de gol de un plantel que echa de menos un refuerzo para plasmar su superioridad cuando es mejor que su contrincante por muy Atlético que sea. La gente disfrutó, sufrió, sintió y se enganchó, pero la mejor demostración de que lo único que importaba era el triunfo se comprobó al término de un encuentro arbitrado de forma miserable por un colegiado al que ya le tenemos muy conocido y que siempre barre para el más grande, cuando una grada congelads abandonó sin aplaudir como se merecían a unos jugadores que sí estuvieron a la altura de su escudo.
Sin grandes novedades
Matarazzo apostó por un once muy reconocible. El mismo que hubiera sacado Sergio Francisco, con una novedad evidente, que dispuso un 4-4-2, con Brais adelantado a la misma altura de Oyarzabal. La Real no completó una mala primera parte ante un equipo de enjundia como el Atlético, aunque la mayoría de las ocasiones llegaron tras recuperaciones en posiciones adelantadas, más que por elaboración, que quizá era lo que más esperábamos con un nuevo entrenador.
Lo mejor y lo más importante es que los realistas compitieron ante un candidato a ganar la Liga que por momentos dejó detalles de su calidad superior. A los cinco minutos, tras una buena recuperación de Aramburu, Brais buscó a Oyarzabal y este, con Guedes completamente solo, optó por un lanzamiento que se marchó rozando el palo. El Atlético reaccionó bien y Julian Álvarez, un delantero de talla mundial, estuvo cerca de adelantar a los suyos en dos ocasiones. Brais, también a pase de Oyarzabal, se topó con Oblak a los quince minutos.
Después de esa oportunidad, una persona fue atendida en la grada, lo que enfrió el ambiente y el partido. Hubo que esperar hasta los 36 minutos para volver a encontrar una nueva ocasión de Oyarzabal, tras un jugadón de Kubo, que desvió un zaguero a córner cuando la grada ya cantaba el gol. El capitán volvió a toparse con el esloveno después de un disparo de Guedes que desvió con el tacón. En el descuento, una falta de Soler la remató a la red Sørloth, aunque Brais, en claro fuera de juego, le molestara. Un error del gallego, que no ganaba nada con esa posición. Eso sí, el colegiado, al que le conocemos muy bien por estos lares, amonestó a Caleta-Car mientras Koke no dejaba de comerle la oreja con una permisividad que rallaba el escándalo. Nada nuevo bajo el sol.
¿Quién ha sido el mejor de la Real?
En resumen, una Real superior que no consiguió ponerse por delante en el marcador, algo que todos sabemos que resulta bastante inquietante. O peligroso. Dada la situación y la trayectoria del equipo. Y que enfrente estaba todo un Atlético, obvio, que en algún momento iba a despertar.
En la reanudación, tras un disparo de Guedes que atrapó Oblak, y en una jugada suelta, llegó el gol del Atlético en una acción en la que Sergio volvió a evidenciar que no es lateral. Giuliano Simeone le rompió y su centro lo cabeceó el de siempre, Sorloth, que no había rascado bola hasta entonces. Pocos minutos después, Gallagher no sentenció el duelo de milagro y la Real reaccionó gracias a la calidad de su ataque. Brais encontró en largo a Kubo y su centro lo convirtió en el empate Guedes. El luso no falla.
A partir de ahí la Real intensificó su ataque, pero Turrientes y Kubo, en dos ocasiones, se toparon con uno de los mejores porteros del planeta. Remiro salvó el enorme susto de Griezmann y, en el último suspiro, Soler no marcó el segundo por milímetros. Una pena, la Real lo merecía.
Empate. Sufrido, sudado e inmerecido, porque era un partido para ganar, pero la Real demostró que está viva. Cogió aire como el que sale para respirar de aguas heladas cuando se siente condenado a la muerte. Será a partir del viernes cuando habrá que calibrar el plan de Matarazzo y si de verdad este equipo va a ser distinto a lo que hemos visto hasta la fecha. Desde luego, este domingo la Real pareció un aspirante a Europa más que un candidato al descenso. Y eso es una gran noticia. Seguimos… Esto es muy largo.