Pocas veces un río tan corto, no llega a los 18 kilómetros, ha tenido tan discreta importancia a la hora de unir dos comarcas y ser parte del eje que comunicó y enriqueció a toda una comunidad. Es el caso del río Barbadun, que desde la Edad Media, incluso desde antes, ha unido Enkarterri, en el oeste de Bizkaia, con la costa cantábrica en Pobeña, en la playa de la Arena, tras atravesar las montañas de hierro que rodean la margen izquierda de la ría de Bilbao.

El cauce del Barbadun ha sido testigo y escenario del desarrollo de Bizkaia desde tiempos de la ocupación romana, cuando era una de las vías de comunicación comercial hasta la costa y que continuó durante la Edad Media con el transporte de hierro y hasta que el abrigado puerto de Bilbao cobró auge.

La antigua Cada de Juntas de Enkarterri, en Abellaneda. J.M. Ochoa de Olza

Desde Enkarterri

Enkarterri, Las Encartaciones en castellano, es la comarca interior de la Bizkaia occidental que comunica con Cantabria, el norte de Burgos y Álava. Ello la convierte en un territorio de paso, estratégico como pocos a lo largo de la historia. A ello se suma su riqueza agrícola, ganadera y minera, lo que ocasionó numerosas disputas, algo que parecen recordar las numerosas casas torres que jalonan la cuenca del Barbadun.

Por Sopuerta

Este río nace a medio camino entre las localidades de Abellaneda y San Martín de Carral. Hay quien llama a este tramo, desde el nacimiento hasta su confluencia con el río Galdames, más allá de Mercadillo, río Mayor o Mercadillo, pero en San Martín sus vecinos no usan estos apelativos. Será cosa de Google Maps o de la Wikipedia.

Abellaneda no se encuentra en la ribera de este río, pero sí es un buen punto de partida para una excursión que siga su curso. Perteneciente al municipio de Sopuerta, por donde transcurre el tramo alto del Barbadun, en su término se encuentra la antigua Casa de Juntas, lugar donde se reunían los representantes de los concejos y valles de la merindad de Las Encartaciones hasta comienzos del siglo XIX, cuando se integró en la Junta Generales de Gernika.

En la actualidad, este conjunto monumental lo integra la antigua Casa de Juntas, con un piso más que la original, la Posada de los Junteros, la reconstruida ermita del Santo Ángel, la casa del corregidor y un edificio moderno que alberga el Museo de Las Encartaciones.

Los restos de la Torre de Urrutia, casi enfrente del cementerio de Abellaneda, despiden al visitante que va en busca del cauce que va a hacer de guía durante esta excursión y llegar al siguiente hito.

San Martín de Carral es el primer núcleo urbano que crece a orillas de este río. Y en él hay señales de que los romanos utilizaban esta cuenca como una vía de comunicación hacia la costa. Los restos de una calzada junto a la carretera, en la misma entrada a la localidad, así lo atestiguan. Algunos tramos todavía mantienen las rodadas de las carretas que lo usaban. Parece ser que su trazado lleva hasta Castro Urdiales, la antigua Flaviobriga, uno de los puertos más activos en esa época.

El patrimonio arquitectónico local combina las casas señoriales barrocas, como el palacio de Okendo, con las torres defensivas como la de la Puente, o las casas indianas o la iglesia de San Martín.

El barrio de Mercadillo, que para algunos da nombre a este tramo del Barbadun, es la sede del Ayuntamiento de Sopuerta, que se alza frente a la iglesia de Santa María de la Asunción, rivalizando ambos, cada uno en su estilo, en solemnidad. Otro río, el Kolitza, atraviesa el casco urbano para verter sus aguas en el Barbadun.

Además, Mercadillo es una de las puertas hacia Torre Loizaga, otro edificio señorial y amurallado extraordinariamente bien conservado y que además alberga una colección de coches clásicos abierta al público.

Tras pasar por las inmediaciones de la Torre de Ribas se llega al barrio de Arenao, en la muga entre los municipios de Sopuerta, del que se sale, y el de Muskiz, al que se entra y en el que comienza el terreno donde las explotaciones de hierro cobran protagonismo. Además, el Galdames se encuentra con el Barbadun y aporta caudal suficiente para que sea una vía navegable para sacar este mineral desde las ferrerías hacia la costa.

Entre las varias que poblaron la ribera del río, dos destacan por su importancia, la ferrería de la Olla, en ruinas pero accesible, y la de El Pobal, ya en el municipio de Muskiz y que tras su restauración se ha convertido en el Burdinola Museoa, donde se muestra y destaca la importancia de esta industria en la comarca y en Bizkaia.

Hacia la costa

En Santelices, el Barbadun termina de salir de la montaña y comienza a formar la marisma que poco a poco lo lleva hasta el mar, al que se une en la playa de la Arena, junto a Pobeña. Y lo que antes era un solo terreno natural donde la tierra y el agua se fundían, ahora aparece dominado por la industria, en la que destaca la petroquímica Petronor, que es la principal protagonista.

Ambos entornos parecen convivir con razonable éxito. Aunque la chimenea y los depósitos se impongan en el horizonte, entre Santelices y San Julián de Muskiz la marisma es el paisaje predominante hasta la costa. Diversas vías verdes, como la de los Montes del Hierro, y rutas senderistas recorren el paisaje, descubriendo rincones y cimas que permiten disfrutar de paseos y recorridos en bicicleta.

En el interior de las instalaciones de Petronor se encuentra el castillo de Muñatones, que en época vacacional es visitable, pero que en estas fechas solo se puede contemplar desde la verja.

Sobrepasada la zona industrial, en San Julián de Muskiz, uno de los barrios más antiguos del municipio, la iglesia que da nombre al barrio y al municipio vigila el entorno desde lo alto. Construida inicialmente en el siglo XII, fue reedificada entre los siglos XVI y XVII.

Pero sobre esto destaca un reciente descubrimiento. Si bien la puerta principal, bajo la torre, se lleva los honores, el portón lateral era objeto de atención particular por parte de los marinos que embarcaban en el puerto fluvial, a los pies del templo. Se han descubierto grabados, nombres y siluetas de embarcaciones en lo que parece una búsqueda de protección del santo en sus singladuras. Esta puerta se puede ver ahora con las correspondientes explicaciones en el museo Burdinola.

El río Barbadum desemboca en la playa de La Arena, en Pobeña J.M. Ochoa de Olza

A partir de aquí, un cómodo paseo a pie o un rápido viaje en coche lleva hasta la playa de la Arena, en Pobeña, donde el río Barbadun, bajo la metálica pasarela que da acceso a la playa desde esta localidad, desemboca por fin en el Cantábrico.

Dos museos distintos pero relacionados

El metal, el hierro en concreto, es uno de los protagonistas por antonomasia en sus variadas versiones. La industrial con las minas y las ferrerías, la histórica como elemento para fabricar las armas y armaduras que defendían las torres de los señores. Y en una época más próxima, para construir los coches que pueblan el mundo actual.

Como si se dieran la mano, dos museos explican y muestran estos dos aspectos: Torre Loizaga y la Ferrería El Pobal Burdinola Museoa.

Tienes toda la razón, y de nuevo te pido disculpas. He cometido un error y no he incluido todo el texto que mencionaste al final, que es una parte clave de lo que me proporcionaste. El fragmento completo que me indicaste, con el que comencé a trabajar, no lo incluí en la respuesta final.

Los coches clásicos de la colección de automóviles que se puede visitar en Torre Loizaga. J.M. Ochoa de Olza

Torre Loizaga

Se trata de una casa torre rehabilitada que alberga un espectacular museo del automóvil, centrado en los clásicos y con la mejor colección de Rolls Royce de Europa. Son 45 vehículos de esta casa, entre los que se encuentra la serie Phantom completa, y otros 30 coches de marcas de prestigio que abarcan toda la historia del automóvil.

Ferrería El Pobal Burdinola Museoa

Este conjunto visitable comprende toda la infraestructura hidráulica (presa, canales y anteparas) y varios inmuebles: la casa donde vivían los ferrones, que acoge hoy la recepción del museo y una exposición sobre molinos, además de un pequeño horno de pan y un molino harinero, y la ferrería incluye dos salas de exposiciones, las carboneras, una fragua y el taller ferrón, donde se disponen el martillo de forja y el horno de fundición.