Carlos Martínez exjugador de la real

"Ojalá pueda volver a Zubieta en un futuro como entrenador"

09.08.2020 | 00:37
Jokin Aperribay entrega la insignia de la Real al defensa el día de su adiós, ante la mirada de su hija. Foto: EFE

El 'expreso de Lodosa' cuelga las botas a los 34, tras militar el último año en el Burgos, convencido: "Ya no tenía ilusión ni ganas, ha llegado el momento de cambiar"

donostia – El expreso de Lodosa echa el freno. Carlos Martínez (Lodosa, 1986) cuelga las botas pero no se olvida del fútbol. Uno de los niños mimados de la afición, integrante del equipo del ascenso, con 18 años de servicio en Zubieta –11 en el primer equipo–, y 210 partidos con la camiseta txuri-urdin, ahora quiere ser entrenador. "Primero tendré que sacarme el título", dice sonriente, relajado tras decir adiós al verde, pero Roberto Olabe tiene en él a un experto en Zubieta: entró en la casa madre realista con 14 años. De cadete a la Champions.

Lo deja. ¿Convencido, apenado, agradecido...?

–Lo tenía bastante claro. Ya no tenía ilusión ni ganas de seguir jugando y, cuando eso pasa, lo mejor es dejarlo.

¿Cómo se despide uno del fútbol?

–Cuando te vas acercando a una edad (cumplió 34 en abril) en el fútbol, vas comenzando a tener en mente qué quieres hacer. Lo cierto es que llevaba un tiempo pensando en la retirada y, aprovechando todo lo que ha ocurrido ahora con el coronavirus, he tomado la decisión: ha llegado el momento de cambiar.

La despedida buena fue la de Anoeta.

–Sí, la verdad es que tuve la suerte de tener una despedida inolvidable. En Anoeta, el campo lleno, junto a Xabi (Prieto)... Fue un día espectacular. Esta despedida es de otra manera.

Otro que también dice adiós es el txuri-urdin de su quinta David Zurutuza.

–Me da pena que David no pueda despedirse como se merece. Igual que Aduriz. Esperemos que cuando todo esto pase pueda ir al campo y recibir el homenaje de la afición.

Ambos, jóvenes valores de la casa que llegaron al primer equipo en un momento complicado del club.

–Para los del Sanse, en lo deportivo, aquel primer año en Segunda supuso una oportunidad, nos posibilitó tener opciones de subir y jugar. Pero en general, fueron años difíciles, con el descenso y los muchos problemas que había tanto económicos como institucionales. No había una continuidad y, por suerte, llegó Jokin (Aperribay).

Y a la temporada siguiente, de vuelta a Primera.

–Con mucha gente de la cantera. Ese primer año en Primera recuerdo que fue complicado, pero fuimos creciendo y pasamos de luchar por evitar el descenso a pelear por Europa. La dinámica desde entonces ha sido muy buena.

Ahora es una gozada que te llame Imanol. Vas a un equipo europeo.

–Sí, entonces todos los jóvenes que subimos fue por una necesidad del club de apostar por una nueva vía. Fuimos soluciones ante las adversidades. Ahora, ver cómo está la Real y el primer equipo es una motivación tremenda para los chavales del Sanse. Además, con la nueva normativa por el COVID-19, hay más convocados y más opciones de subir.

Por ejemplo, Zubimendi. Aprovechó su oportunidad tras el parón.

–Sin duda, lo ha aprovechado a las mil maravillas, y no me ha sorprendido del todo, porque ya lo conocía del filial. Ya demostraba en el Sanse, pero Primera es otro nivel, y ha dado muy bien la talla. La Real puede estar muy tranquila, porque en él tiene una garantía.

Hace diez años celebrábamos el ascenso y hoy un nuevo billete a Europa.

–Ha cambiado mucho la Real, pero también la Liga. No es igual la Primera División de 2010 que la de ahora. El nivel va en aumento, pero lo importante es que el club se va adaptando bien a ello. Desde 2013, que entramos en Champions, estamos peleando por entrar en Europa. Y eso hay que valorarlo.

¿Cómo valora el trabajo en la dirección deportiva y qué potencial de crecimiento tiene esta Real?

–Lo que se ve en el campo es un espejo del trabajo que se hace dentro, en el día a día. Roberto (Olabe) lleva poco más de dos años y a la vista está lo que ha conseguido. El presidente le ha dado poder y libertad para tomar las decisiones y, hasta ahora, creo que está resultando una apuesta muy positiva. Y sobre el futuro, ha hecho una reestructuración de la cantera que está dando resultados. El club tiene una base muy sólida y cuenta con mimbres para seguir creciendo.

¿Se ve en Zubieta próximamente?

–Lo primero que tengo que hacer es sacarme el título de entrenador (ríe). Después, veremos€ Conozco la base del club desde cadetes y he vivido todo lo que es Zubieta desde pequeño. Cuando vives todo esto, sería bonito poder volver a Zubieta. Ojalá.

Dos años después de su marcha, ¿la memoria le trae recuerdos de sus casi dos décadas en Donostia?

–Aún la Real está muy presente en mi vida. Ahora he vuelto a Donostia y noto el cariño de toda la gente. Cuando sales (de la Real) empiezas a valorar todo lo que has hecho y lo que has conseguido. He tenido la suerte de estar 18 años en el club, 11 años en el primer equipo, son muchos recuerdos desde el debut en 2007 (fue titular en el primer partido de la Real en su vuelta a Segunda, en Castellón).

¿Su momento más importante con la txuri-urdin?

–Siempre he dicho que para mí el momento más importante de mi carrera es el partido contra el Celta. Ese es el mejor día, sin duda. Luego, a consecuencia de ello, llegaron Europa, la Champions, jugar en Old Trafford... Que también queda ahí y son recuerdos bonitos, claro, pero el ascenso es mi mejor recuerdo.

Alguno más habrá... Son once años en el primer equipo.

–Bueno, personalmente, mi primer gol, contra el Málaga, en un partido que jugamos diez canteranos. Y ya en Primera, la temporada que nos clasificamos para la Champions, el partido en Anoeta contra el Barça (3-2), y también el del Madrid (3-3, penúltima jornada de Liga), que nos permitió que, ganando en Riazor, nos clasificáramos para la Champions. [En ambos encuentros, Carlos Martínez fue decisivo al protagonizar los dos centros que acabaron en el tercer gol realista, en el tiempo añadido].

Otro recuerdo bonito habría sido llegar a una final de Copa. ¿Siente envidia de sus excompañeros?

–Hombre, tengo una envidia sana de que puedan jugar una final de Copa. Seguro es algo muy especial. Al final, optas por ganar un título y un poco de envidia sí que dan (ríe).

Estuvieron muy cerca en 2014...

–Tuvimos nuestras opciones, sí. Contra un Barça, que en aquel momento era un equipo prácticamente imbatible. Paso lo que pasó en el partido de ida, y ya no se puede hacer nada, pero en ese momento nos dio mucha rabia.

¿Es de los que olvida rápido ese tipo de golpes del fútbol?

–Con los años lo digieres más rápido, pero aquellos días te acuerdas mucho de todo, de las dos decisiones del partido de ida. Esas cosas se te quedan dentro.

Volvamos a las buenas noticias. La final de Copa. ¿Está a favor de que se aplazara el partido para permitir la presencia de aficionados?

–Una final se tiene que jugar con público. Y ahora, como aficionado, pues más todavía (ríe). Además, es un derbi vasco. Es algo muy especial. Yo ya tenía todo cogido para ir a Sevilla...

Hablando de derbis. Fuera de la Real ha conocido el derbi asturiano. ¿Cómo es?

–Me sorprendió la rivalidad que hay. Te tiraban de todo al autobús, un derbi muy caliente. Recuerdo gente de Oviedo que me decía que a Gijón no iba, y eso que estaba a 20 kilómetros. O al poco de llegar a la ciudad, decirme gente del Oviedo que, querían que subiéramos pero que casi era igual de importante ganar los dos partidos contra el Sporting. Cuando les comentaba a mis compañeros del equipo que en los derbis aquí la gente va junta al campo y que las dos aficiones se relacionan entre sí, se sorprendían un poco.

Ahora dice adiós al fútbol, tras militar medio año en el Burgos. Las lesiones y recaídas le han lastrado su etapa final. ¿Qué duele más, la cabeza o la rodilla a estas alturas?

–Es una mezcla de todo. Cuando me lesioné en Granada (sufrió una grave lesión con la Real, en 2016), llegamos al acuerdo el club y yo de no operar al principio, y luego eso no salió bien. Después me operé y otros seis meses perdidos. Cuando vuelves y encadenas un problema físico con otro, al final, la cabeza sufre. Entonces pasó por mi cabeza el retirarme, pero al final decidí seguir un poco más. Hasta hoy.

"Me da pena que David (Zurutuza) no haya podido despedirse como se merece, ante la afición; espero tenga su oportunidad pronto"

"La Real tiene una base muy sólida y cuenta con mimbres para seguir creciendo: Olabe lleva dos años y a la vista está lo que ha conseguido"

"Tengo una envidia sana de que puedan jugar una final de Copa: nosotros tuvimos nuestras opciones, pero pasó lo que pasó en la ida..."