Donostia – Tras la buena acogida de su opera prima, Cerdita, la directora Carlota Pereda rueda estos días entre la CAV y Navarra su segundo largometraje, La ermita, un nuevo filme de terror protagonizado por Belén Rueda y que cuenta con una importante presencia de actores guipuzcoanos en su reparto. No en vano, el elenco se completa con el donostiarra Josean Bengoetxea, con Loreto Mauleón y Jon Olivares –ambos se han formado en Gipuzkoa–, la zumaiarra Elena Irureta y la azpeitiarra Nagore Aranburu.

El rodaje arrancó el pasado 24 de octubre y se desarrollará durante ocho semanas, con un equipo de 100 personas y cerca de 1.200 figurantes, según informaron ayer las productoras Filmax y Bixagu.

Con guion de Albert Bertran Bas, Carmelo Viera y la propia directora, La ermita se presenta como una fábula que bascula entre el pasado y el presente, entre el suspense y lo fantástico, y que explora temas como el amor maternofilial, la muerte, los fantasmas o la reconciliación con uno mismo y los demás.

“Es una historia de terror, sí, pero sobre todo, es la historia de lo difícil que es ser madre e hija y cómo, a veces, no llegamos a entendernos hasta que somos adultos, como en toda historia de fantasmas, hasta que ya es demasiado tarde, o tal vez no lo sea”, afirmó la madrileña Carlota Pereda.

La trama se inspira en los llamados “hombres pájaro”, los médicos de la peste del siglo XVII que vivían completamente aislados, ocultos bajo inquietantes máscaras y largas túnicas y portaban afiladas varas para defenderse de los pacientes y evitar contagiarse.

La protagonista es Emma (Maia Zaitegi), una niña que quiere aprender a comunicarse con el espíritu de otra menor que lleva siglos atrapada en una ermita e intenta convencer a Carol (Rueda), una incrédula y falsa médium para que la ayude en su misión.

Contactar con este espíritu es fundamental para la niña protagonista, dado que esto le garantizará seguir unida a su madre enferma cuando esta, finalmente, muera; lo que Carol no sospecha es que Emma posee realmente el don y que, si la niña sigue intentando usarlo sin su ayuda, pondrá su vida en peligro. – Efe