El volumen del cabello es una de las principales preocupaciones estéticas tanto en mujeres como en hombres a medida que cumplen años.

Con el tiempo, el cabello pierde densidad, grosor y cuerpo, lo que se traduce en una melena más fina, apagada y con menos movimiento. Aunque se trata de un proceso natural, existen formas de frenar su impacto y mejorar visiblemente la apariencia del pelo.

La pérdida de volumen no suele deberse a una única causa. Uno de los factores principales es el envejecimiento del folículo piloso. Con los años, los ciclos de crecimiento del cabello se acortan y cada nuevo pelo puede nacer más fino que el anterior. Este fenómeno provoca que la melena pierda densidad progresivamente.

Los cambios hormonales también juegan un papel clave. En las mujeres, la menopausia marca un antes y un después debido a la disminución de estrógenos, hormonas que ayudan a mantener el cabello en fase de crecimiento. En los hombres, la acción de los andrógenos puede favorecer el debilitamiento progresivo del folículo.

A esto se suman factores externos como el uso frecuente de herramientas de calor, tintes agresivos, decoloraciones, estrés prolongado o dietas desequilibradas.

Una alimentación pobre en proteínas, hierro o vitaminas del grupo B puede afectar directamente a la calidad del cabello.

Señales de alerta

El cabello fino, con tendencia a apelmazarse y con menos cantidad en la raíz, suele ser el primer síntoma.

También es habitual notar una mayor caída estacional o dificultad para mantener peinados con volumen. En estos casos, conviene revisar hábitos y, si la pérdida es acusada, consultar con un especialista.

En la menopausia muchas mujeres notan cambios en su cabello Y.A.

Cómo conseguir un cabello más voluminoso

Aunque no siempre es posible recuperar la densidad original, sí se puede mejorar notablemente el aspecto del cabello.

Uno de los primeros pasos es elegir productos adecuados.

Los champús de calidad sin sulfatos, siliconas ni parabenos, formulados para aportar volumen, ayudan a limpiar sin apelmazar. Ingredientes como el romero son muy beneficiosos para la salud capilar.

Es recomendable evitar acondicionadores muy pesados en la raíz y aplicarlos solo en medios y puntas.

El corte también influye. Las capas estratégicas aportan movimiento y sensación de mayor cantidad. Los largos excesivos pueden hacer que el cabello fino se vea aún más plano.

El secado es otro aliado. Inclinar la cabeza hacia abajo y trabajar la raíz con aire templado ayuda a levantar el pelo desde la base. Los cepillos redondos permiten crear cuerpo, pero es importante no abusar de temperaturas muy altas.

En el plano nutricional, una dieta equilibrada rica en proteínas, frutas, verduras y grasas saludables favorece la salud capilar. En algunos casos, bajo supervisión médica, se pueden valorar complementos específicos.

Por último, cuidar el cuero cabelludo es fundamental. Exfoliarlo ocasionalmente y masajearlo durante el lavado estimula la circulación y contribuye a que el cabello crezca en mejores condiciones.

La pérdida de volumen forma parte del proceso natural de envejecimiento, pero con los cuidados adecuados es posible lucir un cabello más fuerte, con más cuerpo y aspecto saludable a cualquier edad.