Nada más empezar la segunda vuelta, se acabó la tiranía del Bidasoa. El conjunto guipuzcoano perdió esta noche de martes en Ciudad Real (33-30) en la reanudación liguera en un compromiso en el que no se encontró en ningún momento. Fuera de onda, solo en la recta final acertó a apretar a un Caserío que ya se había ido.

En el pitido inicial, el Bidasoa ocupaba la sexta plaza: superado por los cinco equipos contra los que en la primera vuelta obtuvo solo un punto y por encima de los otros 10 equipos a los que ganó. A todos: sin importar dónde, en Artaleku, fuera, lloviera, hiciera sol, hubiera lesionados o fuera en una semana europea. Poca broma. Fue su fórmula para alcanzar el invierno empatado por el segundo puesto. Ya debe buscar otro camino para reeditar billete continental. Hay muchas vías. Muchísimas. Todas pasan por alejarse de repetir una actuación como la del Quijote Arena.

No fue superior

Solo dos ventajas (0-1 y 3-4) evidencian la nula superioridad del Bidasoa en Ciudad Real. Ni dominó ni supo hacerlo en esos primeros 30 minutos en los que no defendió. Como en el total de un partido que cerró la cuenta de goles encajados en 33 gracias a varias paradas de Skrzyniarz en la recta final.

El centroeuropeo fue titular, hubo tiempo para probar una reacción con Maciel y el polaco volvió a la portería en un tramo que se entonó. El análisis de sus actuaciones no se puede separar de lo que sucedía en unos seis metros desarbolados. Las lesiones de Iñaki Peciña y Matheus Francisco da Silva en el eje pesan.

Sin confianza atrás, no obtuvo ni tranquilidad ni jerarquía para atacar con continuidad y orden. Solo chispazos como Mielczarski o González, sobre quienes no podía recaer el acierto goleador de todo todo el partido.

El técnico dorado, Álex Mozas, mandó atacar con siete hombres desde el principio, pero el equipo no pudo volar como por ejemplo en Nava, por lo que tras la última ventaja ordenó regresar al ataque usual.

El jugador del Bidasoa Irun Piotr Mielczarski, durante el partido contra el Caserío Ciudad Real en el Quijote Arena Jose Ramón García / Caserío Ciudad Real

La defensa, por cuyo eje pasaron todo tipo de combinaciones (también el 5:1 con Mielczarski de avanzado), en ningún momento se reconoció en lo que debe ser. Ganaba opciones cuando llevaba al Caserío a ataques algo más largos, pero ni terminó satisfecha con los repliegues, ni llegaba a tiempo en las coberturas, ni anduvo viva cuando los locales seleccionaban correr al contragol.

Un dato elocuente: concedió seis lanzamientos de siete metros. Maciel al menos salvó uno. Enfrente, los locales, pese a su intensidad, ofrecieron a su rival tres tiros de este tipo en la primera parte. El Bidasoa marró dos de ellos, aunque Cavero arregló uno en el rechace.

La comparecencia en el histórico Quijote Arena, donde prolonga la racha sin ganar en Asobal que arrancó con el histórico Ciudad Real, no se antojaba cómoda para el Bidasoa, que llegó a La Mancha la víspera desde Canarias viaje nocturno mediante. El reto escondía su complicación y ahí residía el valor de los puntos, que el conjunto dorado, de azul por coincidencia cromática, suele sacar adelante desde su defensa y portería.

Nada de eso sucedió en Ciudad Real y al descanso el marcador era elocuente: 16-14, pese a que los manchegos también llevaron su dosis de errores. Menor que la de los guipuzcoanos, que no marcaron gol en los últimos cuatro minutos y medio con parcial local de 2-0 (tres lanzamientos fuera y una pérdida). En la pista había mucho que enmendar. La mejora en el marcador solo podía ser una consecuencia de la del parqué.

Ficha técnica

33- Caserío Ciudad Real (16+17). Santi Giovagnola, Sergi Mach (4, 2p), Alonso Moreno (4, 2p), Sergio López (2), Aitor Albizu (4), Omar Sherif (1), Sergio Casares; Kostas Kotanidis, Guillerme Linhares (4), Dani Palomeque, Javier Domingo (6), Ángel Pérez (5, 4p), Pablo Mínguez, Hugo Poladura (2), José Andrés Torres (1), Juan Gull.

30 - Bidasoa (14+16). Skrzyniarz, Jevtic (4), González (4, 1p), Rodrigo Salinas (1), Nevado (3), García (1), Valles (2p); Maciel, Cavero (2), Tuà (2), Furundarena, Esteban Salinas (2), Mujika, Raix, Mielczarski (4), Nieto (5).

Parciales. 2-1, 4-4, 8-5, 11-10, 14-13, 16-14; 19-16, 23-20, 26-21, 30-24, 32-26, 33-30.

Árbitras. Tania Rodríguez Estévez y Lorena García Gil. Excluyeron a Omar Sherif (7'40) y Aitor Albizu (43'55), por el Caserío; y a Mujika (13'43) y Jevtic (52'14), por el Bidasoa. Descalificaron a Dariel García (36'25).

Incidencias. Decimosexto partido de Liga Asobal, disputado en el Quijote Arena de Ciudad Real, al que asistieron 3.167 espectadores.

Sin colmillo

Nada de eso ocurrió al volver del vestuario. En minuto y medio de la reanudación, la zaga desbordada había concedido otros dos siete metros. Con la goma entre los 3 y los 4 goles de desventaja, estrelló en el larguero un balón para beneficiarse de los errores locales —que los había— y ponerse a dos. En otra ocasión similar, asomó el guardameta local, Giovagnola. El Bidasoa no tenía colmillo.

Dejó pruebas de ello también en las dos superioridades de las que dispuso. Ya falló en la Copa de España ante el Barça. Las exclusiones de Sherif y Albizu se saldaron con parcial contrario la primera (1-0) y empate (minuto 44) contra un equipo que ya jugaba a favor de corriente. Por si no tuviera suficiente, uno de los hombres que Mozas probaba como pareja de Jevtic en el centro, Dariel García, vio la roja en el minuto 36.

El extremo vallisoletano Hugo Poladura —uno de los tres jugadores manchegos que se estrenaban anoche y cayeron de pie en el equipo de Urdiales— amagó con hacer más sangre: siete goles de diferencia con once minutos por delante (30-23).

El capitán del Bidasoa Irun Gorka Nieto, durante el partido contra el Caserío Ciudad Real en el Quijote Arena Jose Ramón García / Caserío Ciudad Real

Reacción tardía y a casa

Con todo en contra y el protagonista al borde del acantilado, podía ser el momento de los héroes. No los hubo: son propios de Hollywood. En la Liga Asobal es mejor encomendarse a otras fórmulas. Como la que intentaron los guipuzcoanos, que se acercaron a un Caserío que parecía dar la victoria por descontada.

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Los dorados voltearon la exclusión de Jevtic en el minuto 52 con un 1-2 favorable y después, 0-3 de parcial gracias a Gorka Nieto, Iñaki Cavero y Xavi Tuà: del 32-26 al 32-29. Lo poco positivo del partido llegó demasiado tarde. Con dos minutos y medio para acabar, esa reacción sirvió para maquillar lo que resulta difícil de adornar. No para ganar y seguir con todos los equipos por debajo del sexto bajo la bota.

Eso se acabó. Toca empezar y hacerlo en casa. El viernes volverá a Artaleku casi dos meses de su última comparecencia. Lo hará a las 20:30 horas contra Ángel Ximénez Puente Genil. Ahí el Bidasoa deberá primero volver a ser para después volver a ganar.