Se prometían chispas y a horas de que se dispute la jornada definitiva, el grupo A del Campeonato de Europa de Dinamarca, Suecia y Noruega está al rojo vivo. Lo lidera la selección española de balonmano con dos victorias y cuatro puntos, y se puede clasificar incluso antes de jugar, pero puede quedar fuera si Serbia gana a Austria y Alemania derrota a los de Jordi Ribera por más de tres goles.
La situación es tal en el denominado grupo de la muerte que el equipo austríaco que entrena el gasteiztarra Iker Romero, con 0 puntos, aún podría clasificarse si derrota a Serbia y España hace lo propio con Alemania.
La selección de Ribera se habrá clasificado a la Main Round si Serbia no gana a los austríacos en Herning (Dinamarca; 18:00 horas, EHFTV), o si vence o empata contra Alemania (20:30 horas, Teledeporte), o incluso si pierde por menos de tres goles.
Odriozola: “Con confianza”
“Estamos con confianza, con buenas sensaciones, y saldremos a darlo todo y a ganar el partido”, avanza el extremo zumaiarra Kauldi Odriozola, que no esconde que el equipo asbe que será “un partido complicado después de que ellos perdieran contra Serbia, pero nosotros estamos haciendo buenos partidos, tanto contra Serbia como contra Austria, que creo que estuvimos muy bien”.
En el recuerdo está el partido entre ambos en las semifinales de los Juegos Olímpicos: “El partido fue muy duro, nos ganaron de un gol y tenemos ganas. Todo el equipo nos encontramos bien, en buena dinámica, así que este lunes a seguir creciendo y a hacer un gran partido”.
El choque puede guardar ciertas semejanzas con el último duelo ante Austria: un rival con mucho poderío físico en defensa (rematado por un guardameta mundial como Andy Wolff, que se anotó un 49% de paradas en aquel precedente parisino) y una larguísima rotación que los críticos están reclamando emplear más al seleccionador, Alfred Gíslason.
“Yo creo que ellos tienen una defensa muy dura, físicamente son muy fuertes, pero habrá que jugarles sin que nos corte mucho el juego, sin que nos hagan muchas faltas”, describe Odriozola la necesidad de que el equipo juegue con mucha continuidad, lo que deberá completar, como ha hecho en los mejores momentos ante Serbia y Austria, con una buena defensa, y el acierto de Sergey Hernández y Nacho Biosca bajo palos: “Será la clave defender bien, que nos ayude la portería y luchar cada balón como si fuera el último”.
Alemania, en crisis, pero poderosa
En la selección germana que entrena el casi guipuzcoano Alfred Gíslason las aguas bajan muy revueltas. Parte de la opinión publicada ya le movió la silla sin que empezara el Europeo (hicieron lo mismo con los Juegos, pero Alemania ganó la medalla de plata), y la derrota contra Serbia ha convertido la situación de la Mannschaft en toda una crisis nacional. No es para menos: incluso ganando a España, si Serbia pasa, Alemania se clasificaría con cero puntos a un grupo en el que esperan Dinamarca, Francia, Noruega y Portugal.
En faceta goleadora, han destacado en las primeras dos jornadas nombres de sobra conocidos como Miro Schluroff, Renārs Uščins y Lukas Zerbe (10 goles cada uno), seguidos de Johannes Golla y Juri Knorr (8 cada uno).
Junto a Schluroff, otros tres jugadores del Gummersbach (Mathis Häseler, Tom Kiesler y Julian Köster) forman el grueso de una selección que es la antítesis de la española: si la gran mayoría de los jugadores de Ribera juegan fuera de la Liga Asobal, solo Knorr está fuera de la Bundesliga (Knorr, en Aalborg).
La selección la completan tres jugadores del siguiente rival alemán del Bidasoa, el THW Kiel (el propio Wolff, Zerbe y Rune Dahmke); y dos jugadores de Füchse (Matthes Langhoff y Nils Lichtlein); de Flensburg (el citado Golla y Marko Grgić); de Rhein-Neckar Löwen (Jannik Kohlbacher y el más que prometedor guardameta David Späth); dos de Hannover (Justus Fischer y Uščins), uno de Magdeburgo (Lukas Mertens) y otro de Leipzig (Franz Semper).
Como si Herning fuera Alemania
El partido del Jyske Bank Boxen de Herning (Dinamarca) será una pequeña Alemania. Hace unos días, la vecina afición alemana (a menos de 200 kilómetros de la frontera) se convirtió en la que mejor registro del pabellón ha establecido en un partido en el que no juegan los daneses: 9.130 espectadores.