Las Islas Feroe tienen un aeropuerto con una actividad parecida al de Hondarribia. El año pasado transportó pasaron por Vágar unos 460.000 pasajeros y este lunes arrancó la semana con cuatro vuelos: a Reikiavik, a Billund y dos a Copenhague. El martes también incluyó en su oferta Las Palmas de Gran Canaria, pero desde este miércoles ofrece un destino especial. No tanto por la ciudad, Oslo, sino la motivación: la aerolínea nacional, Atlantic Airways, llevará hasta Noruega al 5% de la población.
Con cuatro aviones y dos helicópteros de flota, multiplicará sus operaciones entre el miércoles y el viernes: 18 vuelos entre el aeropuerto de Vágar y el de Oslo-Gardermoen transportarán a 3.000 hinchas a Oslo. Este jueves en Vágar verán 12 despegues: dos a Copenhague y 10 a Oslo.
No serán los únicos: las gradas del Unity Arena acogerán a otros 1.000 feroeses, que zarpan este jueves en un crucero. El Norröna II, que suele cubrir la línea entre Tórshavn, Hirtshals (Dinamarca) y Seyðisfjörður (Islandia). También suele convertirse en el único barco que lleva coches a las Islas Feroe, sobre todo en temporada baja.
Entre el 15 y el 20 de enero, sin embargo, su fin será otro: transportar y alojar a 1 de cada 50 feroeses en Oslo, donde atracará en el céntrico muelle Akershus Kai, a los pies de la histórica fortaleza y a 300 metros del Ayuntamiento. Lo hará con todos sus camarotes llenos y 1.012 pasajeros en ellos. Los pasajes de la compañía Smyril Line se agotaron hace tres meses.
Los vikingos invadieron las Feroe
Los feroeses tomarán Oslo y devolverán la invasión de los vikingos noruegos en el siglo IX, los mismos que recalarían en tierras de Escocia e Irlanda. Desde el año 1035, las Islas Feroe fueron Noruega, que pasó a ser Suecia en 1814. Ese año, sin embargo, territorios como las Islas Feroe y Groenlandia siguieron bajo dominio de Dinamarca.
Siglos después y cuando el mundo en general se pregunta por el futuro de Groenlandia, en el mundo del balonmano irrumpirá estos días otra nación constituyente de Dinamarca: las Islas Feroe.
Su Federación recibió 5.000 entradas, de las que en mayo puso a la venta 850. Duraron apenas un día. El resto se destinó a paquetes de viaje como los que ofrecieron Smyril Line y la agencia de viajes 62Nord. La Federación se quedó 240 entradas para sus compromisos, patrocinadores y jugadores, todas previo pago como cualquier aficionado que volará desbordante de ilusión.
Precedentes poco halagüeños; ilusión a raudales
Y no porque los precedentes les asistan: en los 17 Europeos anteriores, solo se han clasificado una vez (terminaron con un punto, terminó 20º de 24 selecciones). Fue en 2024, pero la ola crece: el año pasado se colgaron la medalla de bronce en el Mundial junior con tres hombres destacados: Óli Mittun (jugador del GOG), Isak Vedelsbol (Sävehof) y Aleksandar Lacok (Saint Gallen). Los dos primeros estarán en el Europeo absoluto junto a otros destacados como Hákun West av Teigum (Füchse Berlin; jugó en Irun con Skanderborg-Aarhus) o Rói Ellefsen á Skipagøtu (THW Kiel).
Debutarán con un grupo inicial que tras el sorteo, su segundo entrenador, Hjalti Mohr Jacobsen, valoró sincero: “Es un sorteo que está muy cerca de ser el mejor al que podíamos aspirar”. En uno de los dos grupos del Unity Arena, se enfrentarán a Eslovenia, Montenegro y Suiza. Los dos mejores avanzarán a la Main Round.
Habrá que ver si estarán las Islas Feroe en esa segunda liguilla. De conseguirlo, casi muchos aficionados, que en las gradas pueden llegar hasta los 6.000 con los que viven fuera del país, tendrán un serio problema: el crucero Norröna zarpará de regreso tras el último partido ante Eslovaquia. Quién sabe si con sus 1.000 pasajeros ya en sus camarotes o con algunos en Oslo. Como ocurrió con la invasión del siglo IX, cuando algunos vikingos se quedaron en las Islas Feroe.