rectora de la universidad del país vasco (upv/ehu) Eva Ferreira

Eva Ferreira: "Ha sido vital no haber renunciado a la presencialidad en la universidad"

04.07.2021 | 00:54
Eva Ferreira: "Ha sido vital no haber renunciado a la presencialidad en la universidad"

La comunidad universitaria y Ferreira han llevado a buen puerto el "barco" de la UPV/EHU en la difícil singladura del curso. Ahora tiene la proa puesta en un septiembre lleno de "optimismo"

dOnostia – El campus ya está en 'modo verano'. ¿Qué nota le pondría a este curso marcado por el covid?

–Sobresaliente. Las condiciones de este curso han sido duras porque hemos tenido que acomodarnos a una presencialidad del 75%, el máximo que hemos podido alcanzar manteniendo las condiciones de seguridad sanitaria. Ha sido una gran responsabilidad para toda la comunidad universitaria y ha estado a la altura. No hemos tenido que cerrar aulas, no han sido foco de transmisión del virus aunque ha habido casos, porque la universidad no es una isla dentro de la sociedad.

Los autobuses han ido llenos, los brotes en las residencias y pisos de estudiantes han estado a la orden del día... No ha sido fácil.

–Ha sido igual de fácil o igual de difícil que para el resto de la sociedad. Efectivamente hubo dos focos en sendas residencias, pero se atajaron enseguida. Y respecto al transporte, los vicerrectorados de campus han tratado de pedir más frecuencias, pero ha habido horas y días en los que notabas que los autobuses iban llenos. No obstante, creo que los campus universitarios han sido espacios seguros.

El profesorado de la UPV/EHU no ha logrado ser vacunado al tiempo que sus colegas de la educación no universitaria, aunque también han estado en primera línea. ¿No se podía haber hecho más para que Sanidad cambiase decriterio?

–Siempre se nos podrá achacar que podíamos haber hecho más, pero hemos hecho todo lo que hemos podido. Entiendo que la vacunación se ha diseñado en base a unos criterios sanitarios que no hemos compartido. No considerarnos como actividad esencial no cabe. Hemos discrepado con todos los argumentos en nuestra mano y la respuesta de Sanidad ha sido no. Como comunidad universitaria, y la sociedad así lo ha reconocido, nos hemos considerado esenciales, ya que hemos logrado mantener la presencialidad. Cuando la actividad comercial y de ocio estaba muy limitada, los campus han funcionado como espacios académicos pero también de socialización. Para mí ha sido una alegría ver los campus llenos de jóvenes que, manteniendo las medidas, han interactuado. Al final ha sido muy importante no haber renunciado a la presencialidad a pesar de que se nos ha catalogado como actividad no esencial.

¿Cómo han ido las 'clases espejo'?

–Han funcionado muy bien. Como todo, cuando empiezas con una tecnología nueva cuesta. Pero no me canso de agradecer la labor del profesorado. Porque si de normal teníamos que usar la pizarra, ordenador, proyector, este curso, además, debíamos responder las preguntas de los estudiantes en clase y de los estudiantes en casa.

Un circo de tres pistas...

–¿Las capacidades de nuestro profesorado? De pantalón largo. Teníamos preparado el sistema, aunque no habíamos pensado usarlo de forma tan rápida y masiva, pero lo hemos utilizado y ha salido bien.

Se supone que en septiembre la situación epidemiológica será mucho mejor. ¿Prevén retomar la presencialidad el curso que viene?

—Esperemos que sí. Desde luego, si la situación epidemiológica acompaña para que podamos reducir la distancia mínima, trataremos de retomar la presencialidad.

Si algo positivo ha tenido esta pandemia es que la gente ha tomado conciencia de la importancia de la ciencia. ¿Las instituciones han estado a la altura con la investigación?

–Efectivamente, creo que la sociedad ha sido consciente de la importancia de la investigación y de la divulgación que hace la universidad y de que estemos preparados para responder cuando vienen circunstancias inciertas como esta. Los investigadores no se hacen de la noche a la mañana y esperemos que su relevancia se vea reflejada en los siguientes planes de investigación. Todo el mundo habla de los fondos europeos, veremos cuánto llega para promover la investigación básica y aplicada. Esperemos que como sociedad el aprendizaje de estos dos últimos años revierta en las universidades. Como suelo decir, la universidad será lo que la sociedad quiera que sea. Tenemos mucho potencial para devolver a la sociedad.

La pandemia lo ha acaparado todo, pero la UPV/EHU ha seguido dando pasos. ¿Cuáles destacaría?

–Los logros no se dan de un año a otro, sino que tienen un recorrido en el que no suele haber unos dientes de sierra enormes. ¿Qué destacaría? Sobre todo la solidez de la universidad pública. Incluso en un año tan duro, no ha habido ninguna pérdida en nuestra actividad, diría que incluso lo contrario. Quizás hemos perdido una parte de la presencialidad, que psicológicamente es importante, pero no nos ha dado por reaccionar con apatía. Como sociedad tenemos que felicitarnos porque en ningún caso ha habido una propuesta de renuncia al aprendizaje: "Total, por un año no pasa nada". En algún momento, alguien habló de la generación covid y seguido desapareció. Nadie hablará nunca de una generación covid unida a la pérdida. Es más, yo diría que en según qué áreas se ha aprovechado para investigar más. Además, en transferencia y divulgación, ha quedado claro el potencial de la universidad para estar allí donde se le ha necesitado. Es decir, cada vez hacemos más cosas y cada vez mejor.

No me gustaría que la situación sanitaria se comiese toda la entrevista. Por eso me gustaría preguntarle por el Polo Jurídico y Económico que pretenden implantar en Zorrotzaurre. ¿Han dado pasos?

–Esto es algo que tenemos que hablar con el Gobierno Vasco, por supuesto, y que tenemos que ir desarrollando. Lo que de alguna manera queremos poner encima de la mesa son nuestras apuestas. Tenemos ahí la Facultad de Economía y Empresa de Sarriko, tenemos en San Mamés la Escuela de Ingeniería y la futura Facultad de Medicina en Basurto. Creemos que, de una manera natural, debemos construir un eje de conocimiento que atraviese la ría y pase por Zorrotzaurre. Ahí hay varios espacios de los que tenemos que hablar. Pero sí, nos gustaría crecer en el ámbito de la innovación educativa, crecer en los ámbitos económico y jurídico, crecer en nuestra actividad emprendedora y en nuestra actividad de formación a lo largo de toda la vida.

¿Cómo?

–El cómo forma parte ya de un proyecto que debemos analizar y exponer al Departamento de Educación ya que queremos ir de la mano del Gobierno Vasco en esto. Por supuesto, cuando tengamos algo más desarrollado, estaré encantada de comentarlo con más detalle.

¿En qué punto se hayan las conversaciones con el Ayuntamiento?

–Hemos hablado con ellos y me consta que la disposición del Ayuntamiento es muy favorable a la presencia de la universidad pública en Zorrotzaurre. Ahora lo que toca es articular todas estas voluntades en un proyecto, unos plazos y financiación.

¿Los fondos europeos podrían acelerar el proyecto?

–Yo, evidentemente, no pondría ningún inconveniente.

Mucho más a corto se sitúa la nueva Facultad de Medicina y Enfermería de Basurto. ¿En qué fase se haya el proyecto?

–Espero tomarme las vacaciones con la licitación de las obras de la Facultad de Medicina hecha y comenzar las obras antes de que finalice el año.

¿Qué aportará este proyecto al sistema sanitario vasco?

–Normalizará la relación hospital-universidad en el día a día. El hecho de acercar a todos los estudiantes al hospital da un valor añadido a la facultad y refrenda la configuración, más si cabe, de Basurto como hospital universitario. Y además supone estar en el eje estratégico con Zorrotzaurre y puede servir de enlace con la Escuela de Ingeniería, porque estamos trabajando en la posibilidad de poner en marcha una Ingeniería Biomédica. Hoy en día, la intersección de estudios de Ingeniería y de Medicina es clara, ya que la investigación en Ingeniería Biomédica es clave para un envejecimiento saludable.

Los últimos días se ha vuelto a abrir un melón que parecía cosa del pasado: la acreditación de un nivel de euskera para obtener o conservar una plaza pública. ¿La UPV/EHU ejerce 'discriminación lingüística'?

–No sé exactamente qué significa discriminación lingüística. Las pautas que seguimos para perfilar los requisitos lingüísticos de cada plaza tienen en cuenta la realidad y la Ley de Normalización Lingüística, que atribuye unos perfiles a los puestos de trabajo públicos en un país bilingüe. Otra cosa es que desde la realidad lingüística que tenemos, y la Ley de Normalización así lo prevé, somos conscientes de que no todo el mundo habla los dos idiomas oficiales. Y muchos estamos aprendiendo porque queremos comunicarnos de forma fluida en las dos lenguas. En este contexto la universidad, a través de nuestro Plan Director de Euskera, define qué tipo de perfil y fecha de preceptividad deben tener ciertos puestos. En cualquier caso, somos conscientes de que hay personas que ocupan un puesto y que no pueden alcanzar el nivel requerido en la fecha de preceptividad. En esos casos tratamos de actuar con flexibilidad en la fecha de preceptividad, ya que no siempre es posible conceder la liberación a la que se tiene derecho para estudiar euskera en el momento que esa persona quiera y con el porcentaje de liberación que la persona quiera.

Creo que usted misma va aleuskaltegi. ¿Qué tal lo lleva?

–Ahí estoy.

¿Sabe?, compartimos irakasle.

–¿Sí? Es majísima. Como catedrática, no es perfil bilingüe, nunca he estado liberada para estudiar euskera, por eso he estudiado en mis ratos libres, que son pocos. Estoy contenta porque cuando comencé a ir al euskaltegi tenía muchas dudas. Primero fui a un barnetegi, en cierta manera para medir mi nivel, y fue una grata sorpresa que me metiesen en B2. Ahora sigo estudiando en mis ratos libres. Así que si tengo flexibilidad conmigo misma, cómo no vamos a tener flexibilidad con las personas que hacen el esfuerzo de aprender euskera.

Aunque tiene una dilatada trayectoria en el ámbito de gestión de la UPV/EHU, este ha sido su primer curso al frente de la institución. ¿Qué le ha aportado?

–En general soy una persona muy optimista desde el realismo, soy muy pragmática. Creo que lo que se reclama de una líder es no ser altavoz, no dejarse llevar por la ola, sino ver más allá. La universidad es como un barco. Yo no me considero ni mejor ni peor que nadie, pero estar en el puente te permite ver más a largo que la persona que está en la sala de máquinas, pero cada una tiene que hacer su labor y hacerlo bien. Lo que he aprendido es que la gente pide que nuestros líderes tengan amplitud de miras, proyectos y respuestas.

Que no es poco, aunque a veces se echa en falta en ciertas figuras.

He visto que la claridad de ideas y el optimismo se agradecen y yo agradezco mucho a la gente la confianza que ha depositado en mí. Esa confianza y ese respeto mutuo me sorprenden positivamente en un escenario en el que la universidad, como el resto de la sociedad, está un poco cansados. Yo no puedo ser la que enarbole la bandera del cansancio, sino la del entusiasmo y he visto que este se contagia.

¿Un reto para el curso que viene?

—Me encantaría, pero no depende solo de mí, volver a la presencialidad total, que la actividad on line sea un complemento para el aprendizaje que ha llegado para quedarse. Hay que seguir haciendo más y mejor de todo lo que hacemos, pero hay dos cosas en las que debemos dar un salto cualitativo: emprendimiento y formación a lo largo de toda la vida.

"A este curso le pondría un sobresaliente, las aulas no han sido foco de transmisión aunque ha habido casos"

"Todo el mundo hablamos de los fondos europeos; veremos cuánto llega para promover la investigación"

"De una manera natural, debemos construir un eje de conocimiento que atraviese la ría y pase por Zorrotzaurre"

"Nadie hablará nunca de una 'generación covid' unida a la pérdida de la formación o de la investigación"

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