El Parlamento Vasco añade presión a Escrivá para que transfiera el IMV con el desmarque de PP y Vox

PP+C's se abstiene y rechaza las prisas con el pretexto de los problemas técnicos. El PSE tiene buenas sensaciones con Escrivá y el PNV evita el triunfalismo pero quiere ver "el vaso medio lleno"

23.09.2021 | 13:57
El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá

Algo se mueve en el Ministerio de José Luis Escrivá. Parece que, tras un largo bloqueo, ha entrado en vías de solución la transferencia íntegra del Ingreso Mínimo Vital para que Euskadi pueda gestionar el pago de esta ayuda, e insertarla en el sistema de la Renta de Garantía de Ingresos Vasca. Todo ello, en el contexto de las gestiones del Gobierno vasco y la presión del PNV en plena negociación de los Presupuestos estatales de Sánchez. Si el ministro de la Seguridad Social necesitaba un último empujón, este jueves lo ha recibido desde el Parlamento Vasco, con una proposición no de ley inicial de EH Bildu que fue después transaccionada por este grupo, PNV, PSE y Elkarrekin Podemos-IU. Se insta "a los gobiernos de Euskadi y del Estado a culminar cuanto antes el proceso de transferencia del Ingreso Mínimo Vital, y a que se haga de forma íntegra, a fin de reforzar nuestro sistema de Renta de Garantía de Ingresos, con el objetivo de hacer frente a la pobreza y la exclusión, y avanzar en la cohesión social".

Escrivá tiene sobre la mesa un pronunciamiento institucional que refleja que el traspaso tiene un consenso amplísimo detrás. Por el contrario, las posiciones que lo cuestionan o lo retrasan invocando problemas técnicos, como él ha hecho hasta la fecha, tienen un apoyo muy residual, en partidos con posiciones restrictivas en materia de autogobierno. PP+C's, por ejemplo, se abstuvo. Por boca de Carmelo Barrio, evitó cuestionar el traspaso íntegro, pero se aferró a los pretextos técnicos para demorar la transferencia ("se hará cuando se tenga que hacer, con rigor jurídico y garantías").

No sorprende si se tiene en cuenta que esta actitud ha sido moneda de uso corriente en su partido cuando ha gobernado en el Estado, pero este jueves ha provocado que defienda contra todo pronóstico al Gobierno de Sánchez, lo que supone hacer una excepción en su estrategia parlamentaria de crítica permanente también en Euskadi. Incluso tuvo que explicarse: "No nos gusta el Gobierno de España", dijo, pero confió en que el Ministerio tiene sus razones. Desde Vox, Amaia Martínez se opuso al IMV porque cree que "muchos españoles ya no buscan trabajo" para vivir de las rentas, y la transferencia a Euskadi provocaría que hubiera "españoles de primera y de segunda". Vox votó en contra.

¿BUENAS SENSACIONES CON ESCRIVÁ?



Esta proposición es la primera sobre el IMV que aprueba el Parlamento, aunque el texto inicial de EH Bildu no citaba al Gobierno español y colocaba toda la presión en el Ejecutivo vasco. Ponía ahí el foco a pesar de que sea público y notorio que el Gobierno vasco ha presionado a Madrid para traer este traspaso desde la consejería de Olatz Garamendi, pero también desde la parte socialista, con la vicelehendakari segunda, Idoia Mendia, que ha exigido el traspaso a un Ejecutivo de su propio partido. EH Bildu pedía negociar con firmeza el traspaso para hacer frente a la pobreza. Elkarrekin Podemos-IU también ponía el foco en el Gobierno vasco, y la propuesta resultante cita a los dos ejecutivos. El PSE dijo tener buenas sensaciones con Escrivá, y el  PNV evitó el triunfalismo, seguirá presionando, pero concedió que quiere ver "el vaso medio lleno".

En el pleno llegó a interpretarse, desde el PP, que EH Bildu trata de "meter la cuña" en la negociación entre ambos gobiernos, porque el asunto parece que entra en vías de solución y ahora, por el contrario, se suscita un debate parlamentario al respecto. El PNV optó por un tono prudente, sin interpretar que Escrivá haya cedido ya el traspaso, pero sin despreciar tampoco sus palabras.

Desde EH Bildu, Nerea Kortajarena lamentó que el ministro no termine de despejar el escenario, porque el martes aceptó que se gestione la prestación desde una ventanilla única (se supone que esto descarta su pretensión inicial de que la Seguridad Social sea quien autorice y realice el pago), pero al mismo tiempo puntualiza que sería necesario un cambio normativo. EH Bildu lamentó el "embrollo" que supone la gestión paralela de la Renta de Garantía de Ingresos desde Lanbide, y el IMV desde la Seguridad Social. Avisó de que este traspaso es la antesala de una transferencia mucho más amplia, la gestión del régimen económico de la Seguridad Social.





De alguna manera, la coalición abertzale puso en cuestión la negociación del Gobierno vasco, porque ya en el pasado obtuvo un compromiso del ministro Iceta sin que Escrivá se diera por aludido. Desde el PNV, Jon Aiartza avisó de que el tiempo de las excusas de Madrid se ha terminado y urgió a transferir el IMV en los términos acordados el año pasado. La transferencia íntegra tendría que haber llegado el 31 de octubre de 2020.

EL VASO MEDIO LLENO, LOS TIEMPOS Y LA RGI



Aiartza, sin lanzar las campanas al vuelo, quiso ver el vaso "medio lleno", y puso en valor el compromiso que arrancó la consejera de Autogobierno, Olatz Garamendi, a la ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez, en su reunión del viernes, donde el Gobierno español se comprometió a enviar una nueva oferta en octubre tras cuatro meses de parálisis y se fijó como objetivo llegar a un acuerdo antes de que acabe el año en la Comisión Mixta de Transferencias. "Queremos ver el vaso medio lleno, y que esta vez sí el asunto haya quedado desbloqueado y la materialización se produzca antes de que concluya 2021", dijo, para avisar de que el acuerdo tendrá que producirse en los términos pactados.

A raíz de estos movimientos, Escrivá admitió el martes que debería existir una ventanilla única, aunque lo condicionó a que primero se produzca un cambio normativo para el que no puso fecha. Los seis votos del PNV son necesarios para aprobar las Cuentas de Sánchez.

Desde el PSE, Ekain Rico vio buenas señales, cree que la negociación va por buen camino, y se refirió a la reunión entre Garamendi y Rodríguez, y las posteriores declaraciones de Escrivá. Reiteró que para los socialistas vascos el esquema de la pura encomienda de gestión que pretende Escrivá tampoco se entiende, y apostó por hacer más fáciles las gestiones a los ciudadanos.

Desde Elkarrekin Podemos-IU, David Soto coincidió por completo en que el traspaso debe ser íntegro y rechazó los pretextos técnicos, pero al mismo tiempo fue crítico con el Gobierno vasco y deslizó que busca ahorrarse un dinero con el IMV porque será la base de las prestaciones, y se completará la cantidad restante con la Renta de Garantía de Ingresos, que en general ofrece una cobertura superior a la ayuda estatal. Elkarrekin Podemos-IU había registrado una enmienda a la totalidad de la propuesta de EH Bildu que consideraba "prioritario" el traspaso integral y también pedía al Gobierno vasco que no suponga una merma en el acceso ni el ejercicio del derecho a dicha prestación, ni tampoco una merma de los recursos presupuestarios destinados a la RGI.

LAKUA, SIN NOTICIAS DE ESCRIVÁ



Tras meses de cerrazón, cualquier movimiento en el discurso de Escrivá se mira con lupa y supone una novedad. Pero el PNV prefiere ser cauto, y evita valorar las crípticas declaraciones que realizó el ministro el martes. El Gobierno vasco tampoco quiere entrar a analizarlas, tal y como informó este periódico. Desde la consejería de Olatz Garamendi seguían este jueves sin noticias del ministro. La hora de la verdad llegará en octubre, la fecha comprometida por la ministra Rodríguez para hacer llegar por escrito a la comunidad autónoma una nueva propuesta. Ese papel se va a solapar en el tiempo con la negociación de los Presupuestos estatales, donde el PNV ya ha avisado a Sánchez de que cumplir los compromisos previamente adquiridos es una cláusula de confianza para poder abordar las Cuentas del año que viene.

El PNV opta por la prudencia y tampoco quiere desdeñar en público unas palabras de Escrivá que quizás, si así de confirma, son la antesala de que este asunto puede estar al fin en vías de solución. De ahí que Aiartza quisiera ver el vaso medio lleno, pero manteniendo una posición de exigencia sobre esta transferencia




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