Ainhoa Aierbe: "Desde niña tengo esa vena titiritera por la que dejé todo"

'Una ventana al mar' ha supuesto para ella un reto, un regalo y una experiencia. Lleva más de la mitad de su vida trabajando como actriz en cine, teatro, televisión y zarzuela. Durante 18 años estuvo en 'Goenkale'.

11.11.2020 | 15:02
La actriz donostiarra Ainhoa Aierbe.

A esta polifacética y superactiva actriz donostiarra le gusta también la docencia, así que pertenece al equipo que prepara a los jóvenes que intervienen en Goazen, la serie musical de ETB que estrenará su quinta temporada en noviembre. Desde pequeña ha sentido que por sus venas corría sangre de titiritera y, aunque empezó la carrera de Psicología, decidió dejarlo todo porque lo suyo estaba en un escenario o delante de una cámara.

¿Cómo definiría Una ventana al mar después de ver la película como una espectadora?
Como muy intimista. El director quiso hacer un homenaje a una persona que le tocaba directamente, así que es una historia muy personal. Quería poner en esta película mucho cariño y emoción y creo que lo ha conseguido.

Tres amigas que se van a Grecia de vacaciones. ¿Cómo es la mujer que interpreta usted?
Mi personaje es el contrapunto. María, la protagonista a la que encarna Emma Suárez, es una mujer que ha recibido muchos palos a lo largo de su vida y a la que le llega el último, una grave enfermedad. El papel que hace Karmele Larrinaga es más estable, el de una mujer casada, de familia. Y el mío es mucho más libre como personaje, más aventurero, y que sobre todo retrata a una mujer que disfruta mucho de la vida.

Habría disfrutado del placer de viajar a Grecia...
¡Madre mía, ese sí que fue un regalo maravilloso! Estuvimos en una isla chiquitina, Nisyros, que es un paraíso. Cuando llegamos a grabar el turismo se estaba marchando y casi nos dejaron la isla para nosotros y para los que vivían allí. Nisyros la recomiendo para cuando podamos volver a viajar, porque tiene una luz espectacular y te da una energía maravillosa.

Parece que es una isla que ha enamorado al elenco entero de la película.
Claro. A mí me daba pereza Atenas, pero también fue una sorpresa maravillosa. El viaje a Grecia fue espectacular, y lo fue tanto trabajando como en los ratos en los que no trabajábamos. Y qué decir de los griegos, que son una gente increíble.

Otra película que acaba de estrenar es Explota, explota.
Ahí tuve un papel chiquitín pero muy interesante. Es una película muy divertida y muy dinámica. He estado muy a gusto en ella. La verdad es que lo que he hecho en cine últimamente me ha resultado divertido, interesante y muy agradable. Espero continuar en esta línea.

Con todo estrenado, ¿qué tiene a la vista en estos momentos?
He estrenado Kutsidazu bidea Ixabel en el Teatro Arriaga y estoy bastante a tope. A ver, estos tiempos que corren para la cultura no son muy boyantes, así que seguiremos con este musical y esperemos que no se caigan los proyectos que tenemos. Es un momento delicado para la cultura y para otros muchos sectores, creo que para la mayoría.

Hemos visto Caronte en Amazon y queda pendiente su estreno en abierto en Telecinco.
Fue una experiencia muy chula. Estuve con Roberto Álamo, un grandísimo actor, y me pareció fantástico trabajar con él. Tampoco mi presencia era muy grande, pero es de esos proyectos que, aunque pequeños, suman.

Y hablando de experiencia. ¿Cómo vivió su participación en El guardián invisible?
Me pareció un proyecto sumamente interesante. Yo estuve solo en la primera película, y fíjate que incluso disfruté en el casting que hice. En principio mi personaje no era el de la madre de la niña desaparecida, era otro, pero tengo que reconocer que me gustó la intensidad que rodeaba a esta mujer. Era duro interpretar a una madre con una hija desaparecida, porque eso hace que saques todos los sentimientos que llevas dentro.

Si volvemos la vista atrás...
Uy, son ya muchos años de trabajo. Antes de entrar en Goenkale había participado en bastantes obras de teatro, y también hice zarzuela mientras estudiaba en Madrid. Desde los 18 años estoy en el escenario, a los 22 empecé en la tele y hasta hoy. Volver la vista atrás es ver que el tiempo se me ha echado encima.

Más o menos como a todos, ¿no?
Sí, es bonito que pase el tiempo. Fíjate que estoy hablando de los 18 y los 22 años y ahora tengo 46. Llevo mucho tiempo dedicada a esta profesión, toda una vida.

De ese tiempo estuvo 18 años en Goenkale, lo que es como tener un trabajo de actriz funcionaria.
Ja, ja, ja... Totalmente de acuerdo. Lo reconozco y es algo que no le ha pasado a casi ningún actor. Es cierto que mientras estás en esa serie no haces muchas más cosas. Sí que pude trabajar en teatro, pero lo fundamental era Goenkale.

Estar ligada a un proyecto tanto tiempo puede parecer vivir en una jaula de oro. ¿No es una limitación excesiva?
Yo no lo viví de esa forma; más bien estuve encantada. Es verdad que haces menos cine y menos televisión de otro tipo, pero para la inestabilidad de nuestro trabajo tener un proyecto como Goenkale es la bomba. Yo tuve la suerte de estar esos 18 años en la serie, aprendí lo que es la televisión con ella y tuve una seguridad constante.

¿Y ahora?
¿Hablas de seguridad? Pues ahora toca lidiar con los tiempos que corren. No queda más remedio que adaptarte y buscarte un hueco en un mundo que si antes era difícil, en estos momentos ni te cuento. Y no quiero quejarme, porque estoy haciendo lo que me gusta y no hay casi ninguna profesión que no esté tocada por la situación que vivimos.

¿Por qué eligió ser actriz?
Lo elegí desde cría. En casa cantábamos bastante y a mí me gustaba mucho meter bulla y gritar. Siempre decía que quería ser cantante, y me gustaban mucho las pelis de Marisol y de Rocío Dúrcal. Terminé COU y me puse a hacer Psicología, pero a la vez estaba en la escuela de canto del Orfeón Donostiarra, también hacía teatro... Y una cosa fue llevando a la otra.

Y dejo la carrera.
Sí. Me decanté más por el teatro que por la música. Me fui a Madrid a cumplir mis sueños. Desde cría he tenido esa vena titiritera que me hizo dejarlo todo y apostar por esta carrera.

"Actuar produce incertidumbre"


¿Se ha arrepentido alguna vez de haberse dejado llevar por sus fantasías teatrales?
Muchas veces he pensado: Me voy a meter a cajera de un supermercado. Es algo que piensas por la incertidumbre que te genera esta profesión, pero es que es lo que más me gusta. Me lo paso bien, me llena, aprendo un montón de cosas y cada proyecto es algo nuevo. Es una profesión maravillosa, aunque lo malo que tiene es esa falta de seguridad y de estabilidad. Actuar produce incertidumbre.

¿Y le pesa mucho esa incertidumbre?
Dime a alguien a quien le guste la incertidumbre. Cuando terminas un proyecto no sabes qué será de ti en los próximos meses, así que te tienes que reinventar a cada paso. Quizá sea eso lo que te atrapa, el tener que crearte de nuevo. En fin, qué decir, solo que esto es lo que me gusta y lo único que al final me pone.

Cuando vemos el currículo de un actor o actriz nos quedamos en cine, televisión y teatro, pero en el suyo aparecen títulos de zarzuela, y no parece que fuera algo ocasional.
No, no lo era. Hace años que no he hecho zarzuela, pero en su día sí que trabajé en diferentes títulos. Sobre todo fue cuando estuve en Madrid. A mí la zarzuela me gusta mucho y me lo pasaba pipa haciéndolas. Suponían un reto, porque era conjugar la música, el canto y la interpretación. Una zarzuela interpretar y cantar con una orquesta delante. Música y teatro, todo junto, me parece que es una bomba.

Aunque a veces la zarzuela...
Ya, ya sé que es un género que en ocasiones se menosprecia, pero es algo que no entiendo. Quizá habría que actualizarlo, porque son letras que están escritas en un tiempo determinado y pueden resultar un tanto extrañas, pero la zarzuela es un espectáculo extraordinario.

¿No es difícil cantar e interpretar a la vez?
Tiene sus dificultades, porque moverte mientras cantas es un esfuerzo añadido, o al menos puede verse así. Al final se trata de una coreografía que tiene que estar bien ensayada, y si lo está no hay ningún problema, porque el cuerpo se deja llevar.

¿Es más difícil expresar las emociones cuando se interpreta y se canta?
No, porque hay que sacar esa emoción que lleva implícita cada aria. Es posible que estemos más acostumbrados a percibir las emociones en una interpretación hablada que cantada, pero pienso que cada formato de espectáculo tiene su espacio y está destinado a los públicos que los quieran disfrutar. 


Personal

Edad: 46 años (27 de septiembre de 1974).
Lugar de nacimiento: Donostia.
Trayectoria: Después de haber hecho teatro y zarzuela en Madrid, a los 22 años se incorporó a Goenkale, donde estuvo durante 18 años. Su última aparición televisiva fue en Caronte, una historia que se ha estrenado en Amazon. Ha participado también en Allí abajo. En cine ha hecho recientemente El guardián invisible, Una ventana al mar y Explota, explota. Ha vuelto a los escenarios con el musical Kutsidazu bidea Ixabel.