Rafuel: "Lo importante es la calidad del producto y no estropearlo"

"Nunca he visto a los de las estrellas Michelin metidos en un supermercado haciendo la compra, pero sí les he visto en los mercados", asegura el influencer culinario

06.07.2021 | 14:06
Rafuel con uno de sus platos publicados.

Un toque de atención a sus hijas para que se sentaran en la mesa a cenar a través de Facebook le descubrió la rapidez con la que los mensajes pueden navegar gracias a las redes sociales. Fue avanzando en el mundo de Internet y Rafuel (Barcelona, 1955) se encontró con una ventana, nueva en 2012, aunque hoy instalada en la vida de muchas personas, que es su soporte para mostrar todo su saber de cocinero amateur.

Para él, la gran cocina está en el recuerdo de los sabores del pasado, en la cultura de los mercados y en la sencillez. Es uno de los influencer más seguidos en el espectro gastronómico, y miles de fans han hecho su tortilla de cruasanes, han estudiado sus recetas de arroces o las técnicas para conseguir que un pollo de corral esté en su justo punto.

Él sigue muy activo, en los fogones virtuales y reales, y ahora acaba de publicar un libro, Mis mejores recetas, en el que recoge todo lo que ha volcado a la red en los últimos años.

¿Desde cuándo le gusta a usted la cocina?

Desde pequeñito. Necesitamos comer todos los días y esa necesidad te puede llevar por muchos caminos. A mí me ha llevado a escribir sobre recetas de cocina. En su casa, cuando era niño, la cocina sería algo más que alimentarse... Soy el mayor de nueve hermanos y era el encargado de acompañar a mi madre al mercado a comprar comida. Éramos muchos y había que afinar con todo. Comprábamos lo mejor porque siempre llegábamos muy pronto, y en esas horas tempranas el producto es mejor.

Cuando dice pronto...

Cuando digo pronto es que a las 7 de la mañana ya estábamos en la Boquería, el mercado de Barcelona. Me levantaba antes de las seis de la mañana, íbamos desde Pedralbes hasta el mercado y allí elegíamos los primeros. La cultura de nuestra gastronomía está muy marcada por nuestras familias.

¡Vaya madrugón!

Pues sí, pero a esa hora también me levanto hoy. Es bueno madrugar.

Lleva ya un tiempo en redes sociales.

En 2008 empecé con Facebook, después con Pinterest, hasta que más tarde llegó Instagram, y ahí estoy desde 2012. Puedo decir que estoy sorprendido de la repercusión que han tenido mis recetas en las redes. Estoy impresionado.

¿De verdad empezó en las redes para llamar la atención de sus hijas?

Ja, ja, ja€ Eso fue en Facebook. Había hecho la cena, ellas estaban en su habitación y yo en la cocina, las llamé y no me hicieron caso. Entonces les escribí en Facebook: La cena está servida. Ellas estaban chateando con no sé cuántas amigas del colegio y todas vieron lo que yo había escrito.

Pues vaya corte, ¿no? A veces, que un padre interfiera en las redes de sus hijas...

Pues les hizo gracia y vinieron al momento. A mí me sorprendió lo inmediato que era todo, desde aquel día que las cité por Facebook he ido dando pasos adelante, y ahora estamos hablando tú y yo porque se han publicado mis recetas en un libro. Es mucho más de lo que podía pensar cuando lancé aquel mensaje a mis hijas en 2008.

¿Cómo se siente en las redes?

Muy bien, no tengo quejas. Yo cuelgo las recetas y la gente las puede seguir o no. Hay algunas que han gustado mucho y que son muy seguidas.


                                                                                                                                                 F.Gastro


Como la tortilla de cruasanes. ¿Cómo es?

Es una tortilla muy rápida, porque solo cuesta un cuarto de hora, pero ya estaba inventada, no la he inventado yo.
El cruasán sustituye a las patatas, tiene un toque de mantequilla y con jamón york es sensacional, aunque le puedes añadir lo que quieras. Lo mejor, ya digo, es que se hace en un cuarto de hora. Cuando vas justo de tiempo estas soluciones rápidas son lo mejor de lo mejor, y si encima están buenas, ni te cuento. También está la tortilla de patatas chips, donde se trata de hidratar un producto para terminar haciendo una tortilla de patatas sin patatas al uso. Parece que con estas recetas se ha ganado el estómago de sus muchísimos seguidores.

Es que están muy buenas.

Preparar en poco tiempo una cena apetitosa es algo increíble. Cuando llegas a casa por la noche, cansado, y quieres cenar algo bueno, es mejor apostar por este tipo de recetas. Se hacen en un momento y todos quedan contentos.
Tiene recetas de todo tipo. Parece que su madre fue una buena maestra.
Lo fue, lo fue€ En los recuerdos de uno siempre están aquellos sabores de la infancia.

Ella no era de comer mucha cantidad, aunque sí era una sibarita. También tengo que confesar que fui a la Escuela de cocina Hoffman como aficionado. Siempre como aficionado, no soy un profesional.

Pero parece un profesional.

Pues no. Si me dan una receta y por ejemplo me dicen que le tengo que poner comino y no me gusta, no lo pongo. El profesional hace la receta tal y como es. A la dueña de la escuela a la que fui le gustaba mucho la mezcla de aficionados y profesionales, y me solía decir: Rafa, vosotros, los aficionados, me mejoráis las recetas.

¿Vive del combustible o de sus recetas en Instagram?

Me llamó Rafuel porque vendo gasoil y fuel. Soy la cuarta generación en mi familia que vendo carbón y todo lo demás. Lo de Instagram es lo que me ha dado fama, pero no es, o no ha sido, una profesión, es una dedicación extra que me ha llevado a muchos lugares desconocidos y a que la gente€

¿Coma de su mano?

Eso es mucho decir, pero es una satisfacción que muchos se fijen en lo que tú preparas en una red social para luego hacerlo en casa.

¿Sus platos favoritos?

Los arroces. El arroz es un producto al que se le puede sacar chispas en la cocina y prepararlo de muchas formas. Mis seguidores se han sorprendido con la tortilla de cruasanes, pero lo que siempre me piden son arroces. Yo hago unos ocho arroces distintos a la semana.

También le piden técnicas para hacer un pollo de corral.

Lo importante es que si comes unos huevos, estos sean buenos, que no sean unos huevos anónimos, que sean de corral. Es interesante que el producto sea el mejor, eso me enseñó mi madre. Por ejemplo cuando prepares un pollo de corral al horno no es necesario echar mano de muchos secretos. Le puedes poner unas verduritas o incluso solo, pero sí necesitas estar dos horas más cocinándolo.

Yo disfruto tanto con un buen pollo como con un buen pescado. Lo importante es la calidad del producto y no estropearlo.


¿Le da tiempo a todo: familia, trabajo, libro y el blog gastronómico?

Llega un momento en la vida en el que las cosas van cambiando. Cuando tus hijas han terminado la universidad, les has pagado todos los masters habidos y por haber, y tus objetivos pasados se han terminado, vienen otros objetivos, y entre esos objetivos está el hacer lo que te dé la gana, lo que te guste.

Y eligió la gastronomía, ¿por qué?

Podía haber elegido irme a una plaza a jugar a la petanca, pero eso no me gusta nada, o ir a ver las obras que están haciendo por la ciudad, pero cada vez hay menos, o jugar al golf, aunque es algo que me parece aburridísimo€ Así que hago recetas y me planteo experiencias.

¿Por ejemplo?

La de comprar, cocinar y comer. Vas al mercado y allí puedes estar una hora, después vuelves a casa y te pones a prepararlo todo, te preparas un aperitivo y luego comes. Los americanos están muy a favor de esta experiencia. Si haces esto, solo o en pareja, se enriquece todo el mundo.

¿Cuál es su plato preferido?

El llamado caviar del Mediterráneo.

¿Qué es?

Huevos fritos de corral, patatas fritas y jamón ibérico. Con este plato convences a cualquiera. Al final, la receta más exquisita es la más sencilla. Este plato se lo comería el 90% de la gente a la que se lo propongo. Coger una patata crujiente y ponerla dentro del huevo es indescriptible.
Se ha puesto de moda la cultura de los mercados.

¿El de la Boquería es su preferido?

Soy amante de todos los mercados y cada uno tiene su singularidad. Una de las cosas más importantes de los mercados es que tienen un producto de proximidad y de primerísima calidad, y a veces los hemos dejado de lado. Nunca he visto a los de las estrellas Michelin metidos en un supermercado haciendo la compra, pero sí les he visto en los mercados.

Hablamos de kilómetro cero, pero ayudemos de verdad a esos agricultores cercanos, a esos pescadores próximos, y a los ganaderos de la tierra. Compremos sus productos.

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