Poseído por un profundo desprecio hacia las élites intelectuales de su país, nada más prestar juramento para su segunda legislatura presidencial, Trump firmó órdenes ejecutivas que cancelaban decenas de miles de millones de dólares en fondos para la investigación científica y la asistencia a organismos internacionales.
Recientemente, la propuesta de presupuesto presentada por la Administración Trump para el año fiscal de 2026 establece un recorte del 35% para la investigación científica, recorte estimado en 32.000 millones de dólares. Por ejemplo, pretende reducir el presupuesto anual de la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF) a la mitad, con algunas áreas de investigación como el cambio climático que han sido erradicadas por completo.
Del mismo modo, Trump ha propuesto un recorte del 40% en el presupuesto del Instituto Nacional de Salud (NIH). Reducir los fondos de la principal agencia de investigación biomédica del mundo ralentizaría el desarrollo de nuevos tratamientos contra el cáncer, la diabetes o el alzhéimer. El 94% de los fondos presupuestarios del NIH se destinan a las universidades, hospitales, institutos de investigación, empresas farmacéuticas y laboratorios. Además de contribuir a la obtención del 99% de los medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) entre 2010 y 2019, los fondos del NIH dieron cobertura en 2023 a 410.000 empleos.
Las estimaciones realizadas por el Instituto de Análisis Macroeconómico y Político sobre el impacto de los recortes en la financiación federal para la investigación científica refieren que los citados recortes presupuestarios perjudicarían significativamente la economía americana. Por ejemplo, un recorte del 25% reduciría el PIB de EEUU en un 3,8% a largo plazo. Este efecto es equiparable a la caída del PIB ocasionado por la recesión de 2008.
Trump anunció igualmente que retiraba a EEUU de más de 60 organizaciones internacionales, incluidas 32 agencias de las Naciones Unidas. Hasta ese momento, los Estados Unidos habían sido el mayor contribuyente a las iniciativas vinculadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y aportaban alrededor de la quinta parte del presupuesto de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la cual Trump ha notificado su intención de retirarse. Igualmente, en concordancia con su decisión de retirarse del acuerdo climático de París, Trump ha cancelado los fondos federales para proyectos internacionales sobre el cambio climático, que totalizaron 11.000 millones de dólares en 2024.
Hay que tener presente que estas resoluciones de la Administración Trump se producen en un momento álgido de la competición científica entre los Estados Unidos y China. De hecho, los científicos chinos superaron recientemente a sus homólogos estadounidenses en el número de artículos publicados en revistas científicas. Mientras la tasa de inversión en ciencia y tecnología sobre el PIB de los Estados Unidos se ha estabilizado en los últimos cinco años, las inversiones de China han seguido creciendo.
Adicionalmente, las decisiones de la Administración Trump están comprometiendo seriamente la capacidad de los EEUU para reclutar, retener y desarrollar el talento científico. En un acto sin precedentes de extralimitación legal, la Administración Trump exigió a nueve universidades líderes que firmaran un compromiso para limitar la inscripción internacional de estudiantes al 15% de la matrícula total. Solo la Universidad de Texas mostró su disposición a firmar tal acuerdo.
Las políticas de la Administración Trump están desalentando a los estudiantes que querrían estudiar en los Estados Unidos. Una investigación preliminar estimó que hasta 150.000 estudiantes internacionales menos accederían en el otoño de 2025 a los colegios y universidades de los Estados Unidos. Esta misma investigación estimó que la caída en la inscripción de estudiantes extranjeros podría significar una pérdida en ingresos cercana a los 7.000 millones de dólares y conllevaría la destrucción de más de 60.000 empleos.
Impedir o desalentar el flujo del talento internacional en las disciplinas científicas y técnicas (conocidas por las siglas STEM) perjudicará la capacidad de los Estados Unidos para desarrollar su propia base laboral, científica y tecnológica. Ya en la actualidad, los EEUU carecen del suficiente talento propio para responder a las necesidades en múltiples campos de la alta tecnología. Y los resultados del estudio sobre Tendencias en los estudios internacionales de matemáticas y ciencias (TIMSS), que mide el desempeño en matemáticas y ciencias de los estudiantes de cuarto y octavo curso en decenas de países, reveló que los Estados Unidos se está quedando rezagados en el dominio STEM.
De hecho, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, más de la mitad de los profesionales con título de doctor en informática y ciencias matemáticas provienen del extranjero, y muchos de ellos ingresaron en el país como estudiantes graduados.
De forma específica, los Estados Unidos y China están compitiendo por el liderazgo mundial en el ámbito de la Inteligencia Artificial. Hasta ahora, los Estados Unidos habían mantenido una ventaja clave: su atractivo para atraer talento chino. En efecto, muchos estudiantes chinos completaban su educación de grado en China y posteriormente se trasladaban a los Estados Unidos para realizar un postgrado, optando más tarde por trabajar en empresas americanas. De este modo, casi uno de cada dos investigadores en el ámbito de la Inteligencia Artificial procedía de China.
En la actualidad, los avances logrados por China en la Inteligencia Artificial están provocando que el mejor talento permanezca en China. Un informe del Instituto Paulson (de la Universidad de Chicago) destaca que, en 2019, solo el 10% de los investigadores en Inteligencia Artificial obtuvieron sus títulos en universidades chinas, en comparación con el 35% que lo obtenían en los Estados Unidos. Pero en 2022, el 26% obtuvo sus títulos en China, cerrando la brecha con los Estados Unidos al 2%.
Finalmente, la Administración Trump pretende derogar la “visa de startups” (Entrepreneur Rule), un programa de la era Obama, fortalecido por la Administración Biden, diseñado para ayudar a inmigrantes a crear empresas en los Estados Unidos. Para evaluar el impacto de esta medida es preciso tener presente que los inmigrantes representan el 24,9% de los promotores de los nuevos negocios y que más de la mitad de las nuevas empresas con una valoración superior al billón de dólares tienen fundadores inmigrantes.
La participación de los inmigrantes en el emprendimiento tecnológico es aún más notable: en Silicon Valley, el 52,4% de las empresas de nueva creación fueron promovidas por inmigrantes y un reciente análisis de la Fundación Nacional para la Política Estadounidense (NFAP) identificó que el 65% de las principales compañías en el ámbito de la Inteligencia Artificial tenían fundadores nacidos en el extranjero.
El sistema americano de ciencia y tecnología ha reaccionado ante los atropellos de Trump. Por ejemplo, en septiembre de 2025, a instancias de la Universidad de Harvard, un juez federal dictaminó que la congelación de fondos federales constituían represalias ilegales por el rechazo de Harvard a las demandas de la Administración Trump. A partir de la sentencia, los fondos han comenzado nuevamente a fluir hacia los investigadores.
Los fiscales generales de dieciséis estados demandaron al gobierno Trump por eliminar abruptamente las subvenciones de investigación de la NIH. En una sentencia dictada el 5 de enero de 2026, un tribunal federal confirmó una orden judicial de rango inferior contra los recortes a la NIH.
Diversos grupos de investigación han logrado un éxito similar en sus recursos contra los recortes a las subvenciones para la Fundación Nacional de Ciencia (NSF) y el Departamento de Defensa: a instancias de doce universidades, incluidas el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), la Universidad John Hopkins y la Asociación de Universidades Americanas, el 17 de junio de 2025, un juez de distrito de Boston bloqueó una orden del Departamento de Defensa para limitar el reembolso de los costes indirectos de investigación.
El 20 de enero de 2026, el Congreso de los Estados Unidos rechazó los recortes presupuestarios promovidos por la Administración Trump para la Fundación Nacional de Ciencia (NSF), la actividad científica de la NASA y el Departamento de Energía (DOE), manteniendo prácticamente las dotaciones presupuestarias de la legislatura Baiden. Adicionalmente, los legisladores han anunciado un aumento de la dotación presupuestaria para la investigación básica superior al 2%.
Isaac Asimov fue un escritor estadounidense de origen ruso, prolífico autor de obras de ciencia ficción y divulgación científica. Entre sus obras de ciencia ficción destaca la serie de la trilogía de las Fundaciones (Fundación, Fundación e Imperio y Segunda Fundación). El supuesto de la serie es que, en los tiempos decadentes de un futuro Imperio Galáctico, el matemático Hari Seldon idea un plan para preservar el espíritu de la ciencia y la civilización mediante las creaci deón las Fundaciones (dos grupos de científicos e ingenieros establecidos en extremos opuestos de la galaxia). Pero la aparición de un forastero desconocido, dotado de poderes extraordinarios, El Mulo, pone en jaque el Plan Seldon.
El Mulo se ha transformado en un personaje icónico en el mundo de la ciencia ficción, como expresión del resentimiento, la frustración existencial, la falta de empatía y una ambición desmedida. La pregunta es… ¿Llegará Trump a convertirse en El Mulo del sistema de ciencia, tecnología y emprendimiento de los Estados Unidos?