Las familias de La Anunciata Ikastetxea, ubicado en el límite entre Donostia y Pasaia, se muestran asqueadas y molestas ante la falta de alternativas con las que cuentan para sus hijos tras el anuncio del cierre del centro de cara al próximo curso y la huelga de profesores que amenaza con dejar a los alumnos sin apenas días lectivos este año. “Sentimos que los niños no importan nada en esto. Hay una pelea entre unos y otros y ellos son los más vulnerables”, señala un grupo de estos padres a este periódico, al tiempo que exigen soluciones inmediatas tanto a la Fundación Educativa Francisco Coll, a la que pertenece el centro, como al Departamento de Educación del Gobierno Vasco.

Según relatan las familias ante las puertas del centro escolar, la comunicación del cierre les llegó de forma abrupta el pasado 26 de febrero por la tarde, apenas tres días antes de que se abriera el plazo de matriculación para el curso siguiente. “Nos avisaron por email un jueves a las siete de la tarde, con muy poco margen para enterarnos de qué estaba pasando”, explican las familias, indicando que la comunicación al profesorado también fue el mismo día y la dirección del centro solo lo supo dos horas antes que ellos. 

Los padres exigen una solución para que sus hijos terminen el curso académico con normalidad. Arnaitz Rubio

Desde ese día, el profesorado ha organizado nueve jornadas de huelga, a las que se les sumarán cuatro más la próxima semana y la intención de continuar con las movilizaciones en el futuro, sin que la Fundación del centro ni el Departamento de Educación les hayan ofrecido una alternativa. “Se ha anunciado directamente el cierre. No se ha hablado ni de unificar colegios ni había un planteamiento B”, señalan, indicando, además, que desde Educación afirman no haber recibido una comunicación oficial de cierre por parte del colegio, a pesar de que las familias ya están siendo empujadas a la reubicación.

“Se ha anunciado el cierre sin hablar de unificar colegios o de un planteamiento B”

“Lo único que nos dicen es que los profesores tienen derecho a la huelga, algo que ya sabemos”, apuntan, indicando que también se han puesto en contacto en reiteradas ocasiones con la Fundación sin obtener ninguna respuesta positiva y con el Ararteko, que les ha señalado que no puede actuar hasta que el Departamento de Educación comunique oficialmente el cierre. 

“Pedimos que les se cubra la educación”

Según los cálculos de los padres, si los profesores mantienen las huelgas durante todo el curso, el calendario escolar de aquí a junio podría quedarse en dieciséis días lectivos, lo que preocupa especialmente a aquellos con hijos en sexto de Primaria y, sobre todo, cuarto de la ESO, que deben pasar a Bachillerato o Formación Profesional con unos conocimientos necesarios y que “no van a tener” por la reducción de las clases. 

“Lo que queremos es que se cubra la educación que necesitan nuestros hijos”

A ello hay que sumar que el anuncio del cierre se ha dado tras concluir los periodos de matriculación de cara al próximo curso, por lo que están en una especie de limbo sin colegios para sus hijos el próximo año. “Los servicios mínimos solo garantizan que se cuide de ellos, pero no que avancen materia. Desde el Gobierno Vasco nos han dicho que su única función es asegurar que se cumplen los servicios mínimos, pero lo que queremos es que se cubra también la educación que necesitan nuestros hijos”, apuntan.

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Para los padres y madres, la mayoría de Pasaia, a pesar de que el centro pertenezca a Donostia, las instituciones “miran para otro lado” y no hacen caso a los múltiples escritos que han registrados ante Educación sin recibir respuesta. “Sentimos que los niños no importan nada en toda esto. Hay una pelea entre unos y otros y ellos son los que más pierden, son los más vulnerables”, señalan, asegurando entender la postura de los profesores con las movilizaciones para defender sus puestos de trabajo. “Si estuviéramos en la misma situación, seguramente haríamos lo mismo, y tienen todo el derecho del mundo a hacerlo, pero lo que queremos es una solución para que nuestros hijos no pierdan el curso académico”, explican. 

Por ello, ante un cierre que parece irreversible, las familias exigen que, al menos, se garantice que sus hijos puedan terminar el curso con normalidad académica y que se les facilite una reubicación digna y planificada.