Nuevos medicamentos, sistemas para detectar el cáncer, materiales más sostenibles, ciberseguridad o predicción de catástrofes naturales”. Esas son las expectativas del lehendakari, Imanol Pradales, protagonista este miércoles en la inauguración de la torre cuántica de nanoGUNE. El Centro de Investigación Cooperativa donostiarra expande la cuántica “made in Euskadi” en Gipuzkoa. Se trata, aseguran sus responsables, de una “vía alternativa” hacia el éxito en el desarrollo de la investigación cuántica, en paralelo al superordenador de IBM.

Hablamos de cuántica “made in Euskadi”. Y también se hace en euskera.

La Torre Cuántica de nanoGUNE ha abierto sus puertas. Un grupo de investigadores del nuevo grupo de hardware cuántico lleva trabajando allí desde hace dos semanas, desde que se obtuvo la licencia de apertura del Ayuntamiento de Donostia.

Pradales ha calificado la Torre Cuántica como una “infraestructura estratégica que refuerza la posición del País Vasco como polo de referencia europea en tecnologías cuánticas”. 

Durante la visita guiada a las nuevas instalaciones, los responsables del centro mostraron uno de los equipos de refrigeración de dilución, un sistema clave para dar estabilidad, en condiciones de frío extremo (-273 grados centígrados), a los cuatro qubits que procesan la información del actual procesador cuántico.

Chips diseñado en Donostia

En los laboratorios pueden verse equipos adquiridos gracias al programa Azpitek del Gobierno Vasco. En uno de los pasillos, un joven investigador guipuzcoano, de 25 años, ha explicado en euskera su trabajo con los chips cuánticos. Son piezas diseñadas en nanoGUNE, el elemento que les “aporta valor añadido”, y fabricadas a escala para el centro donostiarra en una planta especializada de Bélgica. Tras estudiar Física en Bilbao y completar un máster en Barcelona, acaba de iniciar su tesis doctoral en nanoGUNE.

De momento, están operativas dos de las siete plantas con las que cuenta la Torre Cuántica. Según ha explicado otro investigador al lehendakari, el trabajo se basa en un proceso minucioso de “prueba y error” y el objetivo es que, de aquí a dos años, puedan realizarse experimentos reales para reducir el ruido cuántico.

Salto dentro de cinco años

El horizonte final pasa por “desarrollar ordenadores cuánticos cada vez más potentes”. La hoja de ruta prevé que en un plazo de cinco años se exprima toda la capacidad de la infraestructura, con hasta doce refrigeradores en funcionamiento y una plantilla de entre 45 y 50 investigadores.

Fernando González-Zalba, responsable del grupo de hardware cuántico, ha ejercido de guía para el lehendakari Imanol Pradales; la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza; el alcalde de Donostia, Jon Insausti; el presidente de CIC nanoGUNE, Javier Martínez-Ojinaga; y el consejero de Ciencia, Universidades e Innovación, Juan Ignacio Pérez Iglesias, entre otros.

González-Zalba presumió de tener “los mejores partners”. Y se mostró optimista sobre las posibilidades de esta tecnología: “Creo que en Europa podremos vencer en esta tecnología a gigantes como China y EEUU”.

“En un contexto de incertidumbre global, la apuesta por la ciencia y el conocimiento es la vía para el bienestar"

Eider Mendoza - Diputada general de Gipuzkoa

Brazo investigador

El partner de nanoGUNE en esta aventura, Quantum Motion, es una empresa británica cuyo objetivo es “ofrecer sistemas comercialmente viables, a escala industrial y tolerantes a fallos”. nanoGUNE será su brazo investigador.

Por su parte, Eider Mendoza, diputada general de Gipuzkoa, ha calificado de “hito de primer nivel” la inauguración de esta infraestructura tecnológica de 1.500 metros cuadrados de superficie en siete plantas. Ha señalado que el desarrollo de las tecnológicas cuánticas, punta de lanza del “avance científico y tecnológico”, es un factor de “de competitividad económica e industrial”. Según la diputada general, “en un contexto de incertidumbre global, la apuesta por la ciencia y el conocimiento” es la vía para dotar “de bienestar, de seguridad y de fortaleza” a la sociedad.