Romper estereotipos y repensar el envejecimiento se ha convertido en una prioridad social, económica e institucional. Así lo defiende ADINBERRI, la Fundación para la innovación en envejecimiento de la Diputación Foral de Gipuzkoa, que trabaja para impulsar un cambio de mirada ante el nuevo paradigma de la longevidad, entendido como un escenario de retos, oportunidades y valor social.
ADINBERRI busca abordar, desde la anticipación y la innovación —aplicada principalmente a la prevención de la fragilidad y de la dependencia— los retos de la nueva longevidad, complementando a la acción del Departamento de Cuidados y Políticas Sociales y de la Diputación y traccionando al conjunto de agentes a través de una gobernanza público-privada-comunitaria, con el fin de mejorar el bienestar de las personas (+55) y generar oportunidades económicas y de empleo.
ADINBERRI pone el foco en la prevención y en el papel activo de las personas a lo largo de todo su ciclo vital
El aumento sostenido de la esperanza de vida —siendo en Euskadi una de las más altas del mundo— ha transformado profundamente la sociedad. Tras la jubilación, muchas personas cuentan hoy con entre 20 y 30 años de vida por delante, lo que exige repensar las políticas públicas, los modelos de atención y el papel social de las personas mayores. Desde ADINBERRI subrayan que las generaciones que acceden actualmente a esta etapa vital, en este momento los baby boomers (nacidos entre 1946-1964), presentan perfiles mucho más diversos: mayor nivel formativo, mejor estado de salud, una relación más fluida con la tecnología y una clara voluntad de seguir participando, aportando e innovando.
“Cambiar los estereotipos asociados a la edad no es solo una cuestión de justicia social, sino una necesidad urgente, porque influyen directamente en cómo diseñamos políticas, servicios y productos, y condicionan la participación de las personas en la sociedad”, señala la directora general de la Fundación, Rakel San Sebastian. Frente a esta visión negativa y limitante que existe hacia el envejecimiento, ADINBERRI apuesta por el concepto de longevidad como una visión integral que pone el foco en la calidad de vida y en el papel activo de las personas a lo largo de todo su ciclo vital.
Las generaciones que acceden actualmente a esta etapa vital, presentan perfiles mucho más diversos: mayor nivel formativo, mejor estado de salud, una relación más fluida con la tecnología y una clara voluntad de seguir participando, aportando e innovando
Por ello, en la Agenda Estratégica de Innovación 2024-2027 de la Fundación, el primer reto se centra en promover la prevención de la fragilidad y la dependencia, así como los hábitos de vida saludables para fomentar el bienestar integral de las personas, promoviendo la salud, impulsando hábitos de vida saludables, fomentando la capacidad funcional de las personas mayores y abordando las soledades no deseadas. “Como institución pública, debemos impulsar políticas que pongan la autonomía, la prevención y la calidad de vida en el centro”, indica San Sebastian, quien señala: “Hay que empezar hoy a construir un futuro donde vivir más signifique vivir mejor. Hay que sumar vida a los años, no años a la vida”.
La economía silver, una palanca estratégica
ADINBERRI, además, cuenta con un doble enfoque, lo que aporta “un gran valor diferencial a la estrategia respeto a otras que existen a nivel internacional”. Esa mirada hacia la silver economy representa “una oportunidad para generar innovación, empleo y bienestar, pero también para construir una sociedad más inclusiva”, señala la directora de la Fundación.
En España, las personas mayores de 55 años aportan ya el 25% del PIB, con una previsión de crecimiento anual del 5%, y cuentan con un poder adquisitivo superior a la media. A escala europea, se estima que este segmento representará el 38% del empleo en 2030. “Estos datos, tanto a nivel de consumo, como de inversión por parte de las empresas e incluso la administración pública, refrendan la oportunidad económica y la tendencia incremental del mercado en la industria de la longevidad”, insiste San Sebastian.
En España, las personas mayores de 55 años aportan ya el 25% del PIB, con una previsión de crecimiento anual del 5%, y cuentan con un poder adquisitivo superior a la media
En este sentido, partiendo de la evidencia y el conocimiento, ADINBERRI ha desarrollado una intensa labor para impulsar este ámbito desde un enfoque diferencial, combinando impacto económico y valor social. A día de hoy, la Fundación tracciona a más de 700 agentes del territorio de sectores muy diversos, ha formado a 626 personas, financiado 92 proyectos con una inversión superior a los 6 millones de euros —el 65% vinculados a la economía silver—, ha desarrollado un sistema de inteligencia avanzada en torno a la longevidad, ha liderado la primera compra pública de innovación tecnológica del sector en Euskadi, ha adquirido equipamiento innovador por valor de 950.000 euros y promovido múltiples acciones de conexión con el mercado, como jornadas Go to Market, conferencias especializadas, rutas sectoriales e, incluso, un congreso y una feria internacional.
Innovación y nuevos modelos de cuidado
La innovación aplicada a la autonomía y a los cuidados en el hogar constituye otro de los ejes estratégicos de ADINBERRI. Proyectos como el piloto de teleasistencia predictiva desarrollado junto al Gobierno Vasco, probado con 200 personas usuarias del servicio betiON en Oarsoaldea, han demostrado el potencial de tecnologías como la inteligencia artificial, el lenguaje de voz, la sensórica o el análisis de datos para anticipar riesgos y mejorar la calidad de vida.
En paralelo, Gipuzkoa avanza en un nuevo modelo de cuidados basado en ecosistemas locales a través de la estrategia Zaintza Herrilab. Actualmente, hay 38 ecosistemas activos, que atienden a más de 1.200 personas y cuentan con la implicación de 240 agentes. Se trata de un modelo comunitario e innovador, reconocido a nivel nacional e internacional, que responde al deseo mayoritario de las personas de envejecer en su propio entorno. n