bilbao. El accidente acaecido ayer en la localidad toledana de Villacañas, en el que tres jóvenes perdieron la vida tras salir despedida una atracción de feria, no podría haber ocurrido en Euskadi. Básicamente, explica a DEIA el secretario general de la Asociación de Feriantes de Euskadi (Afade), Alberto Domínguez, porque, dada la antigüedad del aparato -compuesto por un brazo mecánico y cuatro asientos enfrentados y bautizado con el nombre de Extreme-, los feriantes vascos hace años que dejaron de emplearla. "Se trata de una atracción casera muy antigua fabricada en Polonia, que es imposible de ver en Euskadi", explica Domínguez.

No ocurrió lo mismo durante la madrugada de ayer en Villacañas, un pequeño municipio de apenas 10.000 habitantes, situado a 80 kilómetros de Toledo, que estos días celebra la llegada de las fiestas patronales. Allí, alrededor de las 4.00 horas, tres jóvenes de entre 20 y 31 años y de origen rumano perdían la vida y una menor de 16 años resultaba herida gravemente tras partirse en dos uno de los brazos de la atracción y desplomarse el asiento en el que viajaban a escasos centímetros del puesto de venta de entradas.

Por el momento se desconocen las causas del accidente, aunque tanto los responsables de la barraca como el propio Ayuntamiento villacañense (PSOE) afirmaron tajantes que todos los permisos municipales estaban en regla. "Las atracciones de feriantes son como las corridas de toros; hay faenas de primera, de segunda, de tercera, y también hay novilladas. Ante un accidente, todo el mundo tira balones fuera, que si la culpa es del propietario, que si es del Ayuntamiento, el fabricante...", asegura el secretario general de la Asociación de Feriantes, quien reconoce no recordar un indecente de esta magnitud ocurrido en Euskadi.

400 atracciones De hecho, según explica Domínguez, la rigurosidad de los controles a los que deben someter los feriantes sus atracciones es uno de los factores que explica la baja tasa de accidentes que registran este tipo aparatos a lo largo del año. En la actualidad, Euskadi cuenta con alrededor de 400 atracciones que acuden, de media, a 20 ferias anuales; por lo que cada una pasa, como mínimo, por 20 controles distintos. En el caso de los feriantes que deciden iniciarse en estas actividades, los requisitos son aún más rigurosos, ya que deben superar previamente cuatro inspecciones distintas antes de abrir al público y poner en funcionamiento estas máquinas. "Por si esto fuera poco, una atracción tiene que tener primero el certificado de revisión anual, algo así como la ITV de los vehículos, que se pasa, dependiendo de la antigüedad, cada seis meses o anualmente. Además, en todas las ferias por donde nos movemos no podemos poner en funcionamiento los aparatos hasta que un ingeniero verifique que todo funciona correctamente. Sin su visto bueno, no hay manera de abrir la barraca", remacha Domínguez.

Y, precisamente, este último punto es el que tratan de esclarecer los agentes de la Guardia Civil encargados de investigar el caso, que ayer a media mañana llamaban a declarar a los propietarios de la atracción Extreme al cuartel de la benemérita. En cualquier caso, el alcalde del municipio, Santiago García, adelantaba a los medios de comunicación que, por lo poco que había podido ver, "parece ser que no hay ninguna deficiencia y que todos los permisos estaban en regla", afirmaba, al tiempo que daba por suspendida una festividad que se reanudará hoy y en la que está previsto homenajear a las tres víctimas guardando un minuto de silencio durante el festejo taurino previsto para esta tarde.

antecedentes en euskadi Para rememorar un accidente de esta magnitud en Euskadi es necesario echar la vista atrás once años y situarse en Getaria, Gipuzkoa, un 7 de agosto de 2000, cuando un bebé de 14 meses perdía la vida en una feria al caerse desde la atracción, falleciendo pocas horas después en el Hospital Materno Infantil de Donostia. En esta ocasión, el accidente fue doblemente trágico para la familia del bebé fallecido, ya que las investigaciones achacaron el suceso a que el padre del menor se apoyó en el carrusel en el que estaba montado el pequeño y en ese momento se soltó el engranaje del cochecito en el que estaba montado el menor. Además de este suceso, desde el año 2000, dieciséis personas han perdido la vida en el Estado a consecuencia de los accidentes acaecidos en las atracciones de ferias, siendo el de la localidad toledana de Villacañas el más grave de los últimos 30 años.

Al margen de estos tristes sucesos, el secretario general de la Asociación de Feriantes de Euskadi reconoce que más que accidentes, lo que suelen registrarse en las ferias suelen ser incidentes, la mayoría, asegura, por imprudencias temerarias que normalmente nada tienen que ver con los propios feriantes. "Toco madera para que sigamos sin registrar accidentes como el ocurrido ayer en Toledo", anhela Alberto Domínguez.