¿La calefacción provoca deshidratación? Boticaria García lo explica
La farmacéutica y divulgadora advierte del uso "excesivo e inadecuado" de la calefacción y da una solución clara
Con la llegada del frío, la calefacción se convierte en imprescindible en hogares y oficinas. Sin embargo, su uso continuado y a temperaturas elevadas puede tener efectos directos en el organismo.
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Así lo explicó Boticaria García en el programa ‘Zapeando’, donde alertó de que el uso "excesivo e inadecuado" de la calefacción, si la ponemos muy alta, provoca deshidratación porque puede resecar el ambiente.
El problema no es encender la calefacción, sino abusar de ella. Cuando la temperatura interior es demasiado alta, el ambiente pierde humedad. El aire se vuelve más seco y eso tiene consecuencias claras en el cuerpo.
Según detalló, la calefacción es "una aspiradora de humedad". Esta pérdida de humedad ambiental afecta directamente a la piel y a las mucosas.
La piel, especialmente en invierno, ya tiende a estar más seca debido al frío y al viento. Si además el aire interior carece de humedad, el efecto se multiplica: tirantez, descamación, picores e incluso pequeñas grietas pueden aparecer con mayor facilidad.
Empeoramiento de síntomas
Las personas con piel sensible, dermatitis o afecciones como psoriasis pueden notar un empeoramiento de los síntomas en ambientes excesivamente secos.
La falta de hidratación ambiental altera la función barrera de la piel, que es la encargada de protegernos frente a agresiones externas.
Pero no solo la piel se resiente. Los orificios nasales también sufren.
La sequedad del aire puede resecar la mucosa nasal, provocando sensación de irritación, congestión e incluso pequeñas hemorragias nasales en algunos casos. Además, cuando las mucosas están secas, su capacidad para actuar como primera barrera frente a virus y bacterias disminuye.
El impacto también puede notarse en la garganta y en los ojos. La sequedad ambiental favorece la irritación ocular y la sensación de garganta seca, especialmente en personas que ya padecen ojo seco o que pasan muchas horas en espacios cerrados con calefacción elevada.
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La solución de Boticaria
Ante esta situación,Boticaria García plantea una solución sencilla y directa: "O bajamos la temperatura, o usamos un humidificador".
Reducir unos grados la calefacción no solo mejora el confort ambiental, sino que también ayuda a mantener niveles de humedad más adecuados.
El uso de humidificadores es otra alternativa eficaz. Estos dispositivos añaden humedad al ambiente y contrarrestan el efecto secante del aire caliente.
Consejos adicionales
También pueden ayudar pequeños gestos como ventilar a diario, colocar recipientes con agua cerca de los radiadores o mantener una hidratación adecuada bebiendo suficiente agua.
Los expertos recomiendan que la temperatura del hogar en invierno se sitúe entre los 19 y 21 grados.
Superar ampliamente esos valores no solo incrementa el consumo energético, sino que puede generar un ambiente demasiado seco.
En definitiva, la calefacción es necesaria para combatir el frío, pero utilizarla sin control puede tener consecuencias en la piel y las mucosas.
Ajustar la temperatura y cuidar la humedad del ambiente son medidas clave para evitar que el confort térmico se convierta en un problema para la salud.
