Sentir la necesidad urgente de ir al baño es una situación incómoda que todos hemos vivido alguna vez.

Lo habitual, cuando aparece el apretón, es intentar aguantar hasta llegar a casa o encontrar un servicio cercano. Sin embargo, no siempre es fácil. El cuerpo lanza señales claras y, en ocasiones, la urgencia puede resultar difícil de controlar.

El médico y divulgador David Callejo ha explicado en sus redes sociales qué ocurre en esos momentos y qué se puede hacer cuando las ganas son prácticamente incontrolables.

Según detalla, aunque el organismo cuenta con mecanismos para retener la orina o las heces durante un tiempo, existen trucos que pueden ayudar a ganar unos minutos clave.

Controlar el suelo pélvico

El primer consejo que ofrece está relacionado con el suelo pélvico.

Esta musculatura desempeña un papel fundamental en el control de esfínteres. Cuando se activa correctamente, ayuda a cerrar la uretra y el ano, lo que permite retrasar la micción o la evacuación.

Por eso, recomienda realizar contracciones rápidas: "Aprieta como si quisieras cortar el pis unas 5 o 10 veces muy rápido".

Este gesto activa de forma inmediata la musculatura encargada de la continencia. Al hacerlo de manera repetida y breve, se puede reforzar el control en un momento de urgencia.

Respiración controlada

El segundo truco tiene que ver con la respiración.

La sensación de apremio suele ir acompañada de nerviosismo, lo que aumenta la presión abdominal y empeora la urgencia. Controlar la respiración ayuda a relajar el cuerpo y disminuir esa presión interna.

En este sentido, Callejo aconseja: "Inspira por la nariz durante 4 segundos y suelta por la boca durante 6-8 segundos".

Esta técnica favorece la activación del sistema nervioso parasimpático, responsable de la relajación. Al reducir la tensión, también puede disminuir la sensación inmediata de necesidad de ir al baño.

Respiración consciente Pixabay

Distraer al cerebro

En referencia al tercer consejo, el doctor recomienda distraer al cerebro.

Cuando se presta demasiada atención a la urgencia, la sensación puede intensificarse. En cambio, si la mente se centra en otra tarea, la percepción puede disminuir ligeramente.

Pensar en una lista de la compra, hacer cálculos mentales o concentrarse en un detalle del entorno son estrategias que ayudan a desviar la atención. Aunque no eliminan la necesidad fisiológica, pueden proporcionar el margen necesario hasta encontrar un baño.

En cualquier caso, los especialistas recuerdan que aguantar de forma habitual no es recomendable. Retener la orina o las heces de manera repetida puede afectar a la salud del suelo pélvico y al funcionamiento normal del intestino o la vejiga.

Por ello, estos trucos están pensados para situaciones puntuales, no como solución constante.

El cuerpo tiene sus tiempos y escuchar sus señales es fundamental. Pero cuando la urgencia sorprende en el peor momento, aplicar estas técnicas puede marcar la diferencia entre un susto y llegar a tiempo.