Dormir bien no es un lujo, es una necesidad biológica.

Un descanso nocturno adecuado permite al cuerpo recuperarse, regular hormonas, fortalecer el sistema inmunológico y mantener un buen rendimiento cognitivo.

Sin embargo, cada vez más personas tienen dificultades para conciliar el sueño o mantenerlo durante la noche. Más allá del estrés o del uso de pantallas, la alimentación juega un papel clave en la calidad del descanso.

Según el médico Rodrigo Arteaga, experto en salud integral, metabolismo y longevidad basada en evidencia, la deficiencia de determinadas vitaminas y minerales puede ser una causa directa de dormir mal.

Las vitaminas que necesitas

En concreto, señala la importancia de la vitamina B6, la vitamina D, la vitamina B1 y el magnesio, nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y la regulación del sueño.

La vitamina B6 es fundamental para la producción de neurotransmisores como la serotonina y la melatonina, esta última conocida como la hormona del sueño. Una ingesta insuficiente puede dificultar la relajación y alterar los ciclos de descanso.

Esta vitamina se encuentra en alimentos como el plátano, el salmón, el pollo, las patatas y los garbanzos.

Lomo de salmón acompañado con espárragos verdes y tomate Freepik

La vitamina D, por su parte, también está relacionada con el sueño. Diversos estudios han asociado niveles bajos de esta vitamina con una peor calidad del descanso y mayor riesgo de insomnio.

Aunque el cuerpo la produce con la exposición al sol, también puede obtenerse a través de alimentos como pescados grasos, huevos o lácteos fortificados.

Otra vitamina clave es la B1 o tiamina, esencial para el metabolismo energético y el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Su déficit puede provocar nerviosismo, fatiga y problemas para dormir. Está presente en cereales integrales, legumbres, frutos secos y carne de cerdo.

El magnesio completa este grupo de nutrientes esenciales para dormir bien. Este mineral ayuda a relajar los músculos, reduce la excitabilidad nerviosa y favorece un sueño más profundo.

Se encuentra en alimentos como las espinacas, las semillas, los frutos secos, el cacao puro y las legumbres.

Arteaga insiste en que la solución no pasa necesariamente por recurrir a la suplementación.

"No necesitas empezar a tomar suplementos, necesitas comer mejor", señala.

Una dieta variada, rica en alimentos reales y poco procesados, suele ser suficiente para cubrir las necesidades de estos micronutrientes y mejorar el descanso de forma natural.

Clave para mejorar la calidad del sueño

En definitiva, dormir bien no depende solo de acostarse temprano o evitar el móvil antes de dormir. Cuidar la alimentación y asegurar un aporte adecuado de vitaminas y minerales es una estrategia clave para mejorar la calidad del sueño y, con ello, la salud general.