Almada en Anoeta: mismo banquillo, distinto escudo
El entrenador del Oviedo visita Donostia por segunda vez este curso: en noviembre ya lo hizo con el Valladolid... y perdió
La normativa de la Federación Española resulta muy clara. Y original. Un entrenador que sale de su club, tras cese o dimisión, no puede dirigir durante la temporada en cuestión a un equipo de idéntica categoría. Debe esperar al siguiente curso para ejercer en ella, en virtud de una ley que convierte en muy especial la circunstancia que viviremos este sábado en Anoeta (14.00 horas) con motivo del Real Sociedad-Oviedo. No resulta nada habitual en la Liga que un técnico se siente dos veces durante un campeonato en el banquillo visitante del mismo estadio. Pero sucederá en Donostia, con Guillermo Almada como protagonista. Dirige al conjunto asturiano desde hace dos meses. Y hace tres visitó la capital guipuzcoana para medirse al Sanse con el Valladolid. Perdió 1-0.
Bastante tenía entonces este preparador uruguayo de 59 años con su tarea en Pucela. Había asumido las riendas del equipo blanquivioleta en verano, tras el descenso a Segunda. Y las quince primeras jornadas del campeonato, derrota en Anoeta incluida, situaban al Valladolid décimo en la clasificación, a dos puntos del play-off de ascenso. Aquello no cumplía, ni mucho menos, con las expectativas generadas en la capital castellana. Pero no sabían allí que las cosas podían torcerse aún más. Si bien un empate en casa contra el Málaga (1-1) y una victoria en Huesca (1-4) enderezaron algo la situación, el posterior traspié en Zorrilla ante el Andorra (0-1) se produjo ya con marejada de fondo... El Oviedo, a punto de cesar a su segundo técnico del curso, Luis Carrión, había contactado con Almada. Y este quería marcharse. Su traspaso en plena campaña movió de un club al otro cerca de medio millón de euros.
Resultados y sensaciones
Centrémonos ya en lo que realmente nos ocupa aquí, el Real Oviedo y su aterrizaje este sábado en Anoeta. Los asturianos luchan por acercarse a una salvación que ya veían peligrar cuando recurrieron al propio Almada: a día de hoy la tienen a nueve puntos, y al llamar a su actual entrenador estaban a sólo cinco. Así, las cosas se han complicado aún más desde la llegada de un técnico por quien la cúpula directiva, los mexicanos del Grupo Pachuca, no apostó por casualidad en diciembre. Le conocían muy bien, de ahí que pagaran un buen dinero por su fichaje...
Almada, de modesta trayectoria en los banquillos, comenzó a labrarse cierto prestigio en Sudamérica en 2016, cuando se proclamó campeón de Ecuador con el Barcelona de Guayaquil. Enseguida dio el salto a un fútbol más potente como el mexicano, a través del Santos Laguna. Y de allí pasó ya al club, también mexicano, con el que ha logrado sus mejores resultados hasta la fecha. ¿Adivinan cuál? Bingo, el Pachuca, la entidad controlada por quienes vuelven a ser sus jefes. Un título local (el Apertura de 2023) y la posterior Champions de la Concacaf bien valieron luego un esfuerzo económico para sacar al míster del Valladolid y volver a unir caminos en el Carlos Tartiere.
El uruguayo heredó en la capital asturiana la situación ya comentada: cogió al Oviedo 19º a cinco puntos de la permanencia. Y ahora, siete jornadas después, el equipo es colista a nueve de la salvación, aunque con un partido aún pendiente, la visita al Rayo Vallecano. El balance estadístico con Almada habla de una victoria (1-0 contra el Girona), tres empates (ante Celta, Alavés y Betis) y tres derrotas (frente a Osasuna, Barcelona y Athletic), números insuficientes pero que quizás no reflejan la mejoría futbolística experimentada con el nuevo entrenador. El conjunto carbayón compite mejor que como lo hacía con su anterior técnico. Y así lo acredita el hecho de que haya perdido dos de esos tres partidos por la mínima. El otro disgusto, un 3-0 en el Camp Nou, se produjo además después de una notable primera parte, saldada sin goles.
De la osadía al pragmatismo
Todo exige un proceso, en el fútbol y en la vida, y Almada recoge cable poco a poco desde el banquillo del Oviedo, tras proponer de inicio un juego muy osado, con balón y sin él, que los rivales de Primera pueden castigar en mayor medida que los de Segunda. Los riesgos a la hora de sacar el esférico por bajo han evolucionado hacia envíos directos y cada vez más frecuentes buscando al punta Fede Viñas. Y las presiones altas y al hombre, vulneradas por el Barça y especialmente por el Girona en el inicio de partido, han virado también hacia bloques medios más conservadores, en forma de 4-4-2.
A la Real le beneficia que los asturianos aterricen en Donostia prácticamente obligados a sumar de tres en tres, y no de uno en uno. Pero el partido puede atragantarse. Ilyas Chaira, el recién llegado Tiago Fernández, Santi Cazorla... El Oviedo aglutina calidad suficiente para buscar esas ansiadas victorias. Mucho cuidado.
