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La Real Sociedad tiene que cerrar la puerta

El equipo txuri-urdin solo ha logrado mantener su portería a cero una vez en 23 jornadas, unos registros que suelen ser condena de descenso

La Real Sociedad tiene que cerrar la puerta

La Real vive una temporada de contrastes tácticos y numéricos, pero necesita mejorar un aspecto en el derbi de ida de las semifinales. Aunque ya ha mostrado una mayor eficacia ofensiva en determinados partidos (es el sexto equipo más realizador del campeonato, solo le superan los cinco primeros), uno de los problemas más persistentes sigue siendo la incapacidad para mantener la portería a cero de forma recurrente. Los txuri-urdin solo se han quedado sin encajar en la Liga en la visita del Mallorca, que supuso su primera victoria de la temporada (1-0). Un dato que refleja una fragilidad que ha condicionado su rumbo en la tabla hasta la aparición de Matarazzo. A este duelo hay que sumar que tampoco encajaron ante el Negreira y el Reus, en duelos de Copa.

Durante la etapa de Imanol Alguacil al frente del equipo, la Real llegó a construir una reputación de contrincante difícil de batir, con números destacados en porterías a cero y una defensa muy bien organizada alrededor de Álex Remiro. Las estadísticas históricas confirman que en temporadas previas el conjunto realista estaba entre los equipos que más veces dejaban la portería imbatida en la Liga. “Cuando dejamos la portería a cero, estamos siempre mucho más cerca de ganar”, insistía el técnico oriotarra, consciente de que el crecimiento del equipo se apoyaba en la fiabilidad atrás. O el constante aviso de Remiro: “Encajar siempre te penaliza mucho. Como equipo tenemos que ser más sólidos, porque concediendo goles es imposible ser regulares”.

Las visiones de Imanol y Matarazzo

Sin embargo, con la llegada de Pellegrino Matarazzo, el plan ha virado hacia un fútbol más directo y vertical, con una búsqueda más clara de la portería rival. El técnico prioriza la eficacia por encima del control, una idea que quedó reflejada en el encuentro ante el Elche, donde la Real marcó tres goles en sus tres tiros entre los palos (era la quinta vez que lograba una eficacia del 100% desde la temporada 2018-19, según Chiquidatos Fútbol).

Matarazzo ha defendido este enfoque desde su llegada: “Buscamos hacer daño cuando llegamos al área. Prefiero un equipo valiente y eficaz”. El reto ahora tiene que ser encontrar el punto medio entre esa contundencia ofensiva y una mayor seguridad defensiva que permita ser más fiables y competitivos. Más aún cuando toca afrontar un duelo de 180 minutos que nadie descarta que se marche hasta los 210 por una hipotética prórroga dada la igualdad entre vecinos.

Cuando Imanol tomó definitivamente las riendas de la Real dejó un mensaje que marcó su filosofía de juego desde el primer día. “Prefiero ganar 4-3 que 1-0”, repitió en más de una comparecencia, reivindicando un fútbol valiente, ofensivo y reconocible.

Sin embargo, con el paso de las temporadas, la evolución del equipo fue distinta. No contradictoria, pero sí más discutible en ese sentido.

Porque la Real de Imanol no terminó siendo un equipo de marcadores desbocados ni de intercambios constantes de golpes. Al contrario. Poco a poco, casi sin hacer ruido, se convirtió en uno de los conjuntos más sólidos y fiables de la Liga, con una evolución orientada a proteger su portería y a construir los resultados desde el control y la seguridad defensiva.

El propio oriotarra siempre matizó su famoso lema. “Atacar bien también es defender bien”, insistiendo en que su modelo no pasa por desordenarse, sino por dominar los partidos desde la pelota. En la práctica, ese dominio desencadenó en una Real que concedía poco, que sabía sufrir y que ganaba muchos encuentros desde la eficacia más que desde el espectáculo, ya que tampoco atacaba tanto.

Una estrategia reflejada en la estadística

Los números reforzaron esa sensación. Año a año, el conjunto txuri-urdin ha ido acumulando porterías a cero y resultados ajustados, más 1-0 y 2-0 que 4-3. Lejos de ser un equipo conservador en la intención, la Real aprendió a competir como lo hacen los equipos grandes: minimizando errores y castigando los del rival. A lo que hubo que sumar que se protegía haciendo muchas faltas al inicio para no ser sorprendida en las contras.

Imanol tampoco renegó de esa transformación. “Para estar arriba hay que saber defender”, repetía con naturalidad. Y ahí está una de las claves de su proyecto: entender que la valentía no siempre se mide en goles a favor, sino en la capacidad para sostener un plan incluso cuando el partido se ensucia o se vuelve incómodo.

Así, la Real fue creciendo desde una aparente contradicción que, en realidad, no lo es tanto. El entrenador que decía preferir ganar 4-3 construyó un equipo que ganaba mucho 1-0, pero sin perder su identidad con balón ni su ambición competitiva. Quizá la gran virtud de Imanol fue no cumplir al pie de la letra aquella frase inicial y saber adaptarla a la realidad del alto nivel. Porque, al final, como él mismo resumió en más de una ocasión, “lo importante no es cómo ganas, sino seguir ganando”.

Con su relevo en el banquillo, la Real comenzó a jugar más directa con Sergio Francisco y ahora las estadísticas dicen que solo necesita dar 70 pases para buscar el disparo por los 106 que daba antes de probar suerte el curso anterior. Ahí está el gol de Guedes en el derbi de Liga para corroborarlo al sorprender desde lejos a todo un Unai Simón. Y para el recuerdo queda que con el Hoffenheim Matarazzo acabó una temporada con 71 goles a favor y 71 en contra. Bienvenidos al manicomio de Rino.

La portería a 0: tarea pendiente en el derbi

La Real regresa a Bilbao, donde hace diez días dejó escapar una oportunidad única para volver a ganar cinco años después debido a un atraco arbitral de época que condicionó el final del choque. No sabemos si será por la posible nueva mano arbitral o por los antecedentes históricos en la competición, pero las casas de apuestas siguen dando como favorito al Athletic. Los realistas se presentan a la cita en plena dinámica ascendente ante un anfitrión que parece respirar más tranquilo al alejarse seis puntos del descenso, por lo que podrá pensar más en la Copa de lo que se esperaba.

La prioridad en la ida de la semifinal es tratar de salir vivos y, a poder ser, con un marcador favorable que permita a los realistas afrontar con optimismo una vuelta que se disputará dentro de un mes y en la que la situación de ambas plantillas será muy distinta. Para lograrlo, habrá que mantener el nivel de acierto y cerrar de una vez la portería realista.