El fútbol tiene mucho de marketing. Y no venden en él los cambios poco ruidosos. Cuando la Real Sociedad cesó al anterior entrenador e incorporó a su banquillo a un técnico alemán no contaminado por los acontecimientos recientes, la gente imaginó una transformación radical desde el primer partido, una revolución en toda regla con nuevo sistema y titulares rescatados del ostracismo previo. Pellegrino Matarazzo, sin embargo, avisó nada más llegar de que se lo iba a tomar con calma, por una cuestión de tiempo y también de plantilla: ni disponía de entrenamientos suficientes para profundizar con su bisturí táctico, ni se ha encontrado aquí con una nómina de futbolistas que él haya elegido para ejecutar su propuesta predilecta. Como si la tuviera, por otra parte... Porque si algo ha demostrado de momento el preparador txuri-urdin es que acredita una cintura de lo más flexible. Sabe adaptarse a distintas situaciones y contextos.

"Claridad"

Al fin y al cabo, los dibujos y las alineaciones no lo son todo en un juego tan complejo como este. Sí: la Real mantuvo ante el Atlético su defensa de cuatro. Y también: el once no pareció verse sujeto a más movimientos de los obligados. Pese a ello, el equipo cambió. Mucho además. Aunque posiblemente lo hiciera describiendo un recorrido inverso al esperado por la parroquia: sin modificaciones grandilocuentes, y simplemente apretando el botón de Reset. Matarazzo no quiso avanzar demasiado deprisa hacia sus ideales. Al contrario. El domingo se limitó a formatear el disco duro blanquiazul para regresar a la casilla de salida. Y diseñó así un planteamiento básico pero muy efectivo, facilitado seguramente por el hecho de haber enfrente un rival llamado grande que debía llevar el peso del encuentro. El míster acumula ya tres ruedas de prensa aquí, y en todas ellas ha pronunciado la palabra “claridad”. Mediante lo ideado contra el Atlético cundió luego con el ejemplo.

La receta

Un 4-4-2 con Brais arriba en la presión, sin recorridos excesivamente largos para emparejar piezas. Una buena lectura sobre cuándo lanzarse a apretar y cuándo juntarse atrás, cerrando a menudo con línea de cinco y ahorrando así energía para terminar bien el encuentro. El chip de la verticalidad instaurado en el ordenador de a bordo, para correr directos hacia Oblak después de cada robo. Y la evidente intención de no arriesgar lo más mínimo con el balón, lanzando Remiro en largo a los delanteros y evitando los centrales filtrar pases interiores a los mediocentros. Que fueron dos, por cierto, al formar Soler y Turrientes un doble pivote siempre más propenso al equilibrio. Cuando Matarazzo preparó su primer encuentro con la Real no incurrió en ninguna genialidad de pizarra. Pero elaborando la enumerada receta sí pareció acertar con lo que el debut le demandaba. A partir de todo ello, la cosa pudo acabar de cualquier manera. Con derrota (esa ocasión de Gallagher para el 0-2...). Y con victoria (ese disparo de Soler en el descuento...). Al final fue 1-1 y toca mirar adelante. Sin más.

Al Coliseum

Atender al horizonte más próximo significa esta semana encarar la siempre complicada visita al Getafe, en otro de esos encuentros que se salen del guión estándar durante una temporada. Si brillar desde registros reactivos como el de este pasado domingo puede llegar a resultar más sencillo, hacerlo en el Coliseum es a todas luces complicado. Así que no vale (por injusto) ponerle un asterisco a lo visto contra el Atlético y colocarle luego a lo del viernes el cartel de “prueba del algodón”. Me encantó el partido del Espanyol en el derbi contra el Barça, desde un registro similar al de Matarazzo en su estreno. Pero este miércoles repasé la victoria de los pericos en Getafe hace dos jornadas y parecieron practicar allí otro deporte, básicamente porque no pudieron hacer otra cosa. Bajaron al barro. Aceptaron el reto que supone jugarle de tú a tú al cuadro azulón. Y consiguieron ganar, principalmente porque tienen jugadores versátiles y capaces de completar semejante metamorfosis. ¿Existe tal opción en esta Real? Rino, toca adaptarse de nuevo, pero esta vez no sé muy bien cómo...