Es argentino. Y también guipuzcoano de adopción. Aterrizó aquí hace un cuarto de siglo con un doble bagaje técnico a sus espaldas: futbolístico y también baloncestístico. Así que, con base en ello, apostó por implementar en el balompié factores propios del basket. “En 2003 empecé a entrenar en cadetes a un equipo de chavales de primer año. Nos costaba llegar al gol. Así que hicimos hincapié en el balón parado, utilizando conceptos de propio baloncesto”. Década y media después, en 2018 y ya con el título UEFA Pro bajo el brazo, Facundo Ceriani viajó a Londres para analizar al Watford de Javi Gracia, y entendió allí, tras una conversación con Iñigo Arteaga, que merecía la pena especializarse en la estrategia. Es lo que ha hecho desde entonces, elaborando análisis para equipos profesionales e incluso escribiendo un libro: Acciones a balón parado en el fútbol (editorial Círculo Rojo).

Todavía duelen esos tres goles del sábado...

Los tres en córners. El balón parado decide partidos.

¿Por qué? Respóndame más allá de lo obvio, por favor.

Porque el balón parado ya no significa un momento puntual del juego. Ahora supone una fase del juego en sí misma. Hay canteras cercanas, de clubes a los que no voy a nombrar, que cuantifican su trabajo anual preparando la estrategia, situándolo únicamente en un 1% o un 2% de las horas de entrenamiento completadas. Luego esos chicos llegan al máximo nivel y se encuentran con que los saques de esquina o las faltan indirectas determinan resultados... Y sufren, claro.

La Real, defendiendo la acción que significó el 0-2 del Oviedo en Anoeta. Los txuri-urdin lo hacen en tres parcelas distintas. Guedes se encarga del saque en corto. Protegen en zona la frontal del área Brais, Caleta-Car y un Oyarzabal encargado también de ayudar a Guedes en el dos contra uno. Y el resto de futbolistas de campo marcan en individual a los atacantes rivales.

La Real incorporó a su staff el pasado verano a un especialista como José Rodríguez.

Al fútbol español en general le faltaba y le falta aún mejorar en esta vertiente. ¿El fichaje de Rodríguez? Creo que la Real hace bien dotándose de este tipo de preparadores. A partir de ahí, no conozco la forma de trabajar de este técnico, pero sí me gustaría destacar que él procede de un fútbol distinto como el inglés (del Aston Villa), con perfiles diferentes de los aquí existentes.

Porque los perfiles también importan para el balón parado...

¡Totalmente! Sé de clubes de la Premier que piensan mucho en la estrategia cuando salen al mercado para fichar jugadores. Es clave acertar con esos perfiles y con las sinergias entre los mismos: lanzadores, finalizadores...

La actualidad

Entremos en harina. ¿Cómo ve a la Real en materia de estrategia?

La pasada temporada, la 2024-25, no fue buena en cuanto a balón parado, en gran parte por culpa de la falta de centímetros. Se fueron marchando Sorloth, Merino, Le Normand... Y los relevos en materia de estatura no llegaron hasta la presente campaña. Jon Martín aporta altura y más cosas: timing, lectura de los desajustes, capacidad para ganar el duelo aéreo... Caleta-Car, mientras, podría hacer más daño para lo grande que es. Y existen además otras bazas que ya tenías previamente en la plantilla, como Aritz, Zubeldia e incluso Mikel Oyarzabal. 

Yo quería empezar preguntándole por la estrategia defensiva, cuya clasificación particular sitúa al equipo colista de Primera con catorce goles recibidos. 

Los errores que con mayor frecuencia está cometiendo la Real son de marcaje individual, eso lo tengo muy claro.

Pero el equipo defiende la estrategia con un sistema combinado, ¿verdad?

Sí, con futbolistas protegiendo zonas y con otros emparejándose al hombre. Es cierto que, a mi juicio, Caleta-Car, quien no tiene marca asignada y se ocupa de la frontal del área pequeña, debe mostrarse más reactivo cuando el balón supera a Mikel Oyarzabal, el encargado del primer palo y de la ayuda a la corta. Sin embargo, eso que le pudo suceder el sábado al propio Caleta-Car es algo con lo que sufre el equipo en general.

¿A qué se refiere?

A que me parece que los futbolistas de la Real defienden estas jugadas más pendientes del balón que de la zona objetivo a la que el adversario va a enviar el centro. El problema puede estar ahí... El Oviedo ya les condicionó mucho sacando en corto los córners de los dos primeros goles. Y en el tercero medió un movimiento inicial de Bailly con el que picaron tanto Yangel Herrera como Jon Martín, hundiéndose ambos hacia Remiro. A partir de ahí...

Instantes previos al 3-3 del Oviedo. Dentro del área, Bailly ha amagado mediante un movimiento hacia portería que ha hundido a los defensores. El a la postre goleador espera ya el balón sin marcadores cercanos.

Dígame.

A partir de ahí, uno también tiene que analizar los perfiles existentes en el rival y quiénes son sus potenciales finalizadores, para obrar en consecuencia. Viendo el 0-1... No sé, yo no habría emparejado nunca a Gorrotxa con Fede Viñas.

En ataque

Pasemos a la estrategia ofensiva de la Real. ¿Cómo la ve?

Empiezo por el principio, por cómo me gustaría arrancar a mí en un club. Yo me plantearía de entrada un objetivo. Un objetivo razonable, ¿eh? Algo que realmente puedas exigir: diez goles a balón parado (de momento van sólo cuatro) durante toda la temporada, por ejemplo. Y también asignaría a los futbolistas metas individuales. ¿Otro ejemplo? Pues pedirle tres de esos goles a Jon Martín. Creo que es bueno proponerte cosas así.

Ceriani posa en Donostia con un ejemplar de su libro sobre acciones a balón parado. Gorka Estrada

¿Le sorprende que Jon no haya visto puerta todavía?

Lo cierto es que las ha tenido claras. Él aporta todo lo que te he enumerado antes, pero quizás carezca todavía de ese espíritu de killer para transformar sus ocasiones. Cuando le entre una, entrarán las demás.

¿Y cómo ve al resto del equipo en cuanto a la estrategia ofensiva?

Más o menos como a Jon Martín. La Real está encontrando situaciones y finalizándolas, pero sin ese punch que las convierte en goles. En la plantilla hay buenos mimbres para hacer cosas...

¿Con lanzadores efectivos?

Los tiene. El pie izquierdo de Brais es de una calidad tremenda. Atesora la capacidad de meter miedo a los rivales. También está Sergio. O Kubo.

Todos zurdos.

Esto puede suponer un inconveniente, pero seguro que en la plantilla hay algún tapado diestro con buen golpeo. ¿Turrientes quizás? En el fútbol todavía cabe terminar con ciertos dogmas.

¿Cuáles?

El que dice que los saques de banda los tienen que servir los laterales, por ejemplo. O el de que los córners los deben lanzar los extremos o el mediapunta. Mira el Arsenal con Declan Rice...

¿Hay más?

Bueno, sí. También me sorprende que muchos equipos configuren sus jugadas ensayadas de forma idéntica, sin cambiar en función del lado desde el que se sacan. Mira, ponte de pie ahora mismo: salta y simula un remate de cabeza. Igual tú la giras hacia la derecha. Y otra persona lo hará hacia la izquierda. Lo he estudiado y está muy claro: todos tenemos un parietal más fuerte que el otro, como sucede con las piernas. ¿Entonces por qué ponemos a un mismo futbolista como finalizador de centros que vienen de una banda y de la otra? Son cosas en las que cabe evolucionar.

Volvamos a la Real.

Analizo al equipo y lo veo todo como muy estandarizado. Ejecuta, en líneas generales, tres intentos distintos: saques en corto para desajustar, movimientos semi circulares en el área, y envíos directos a un jugador que peina o remata. Tengo la sensación de que son las tres opciones marcadas y de que, a partir de ellas, entra en juego la sensibilidad del jugador para decidir sobre el campo. Ya te digo que se están finalizando muchas acciones... Pero sin el punch necesario.