El THW Kiel impuso la lógica en Artaleku ante un Bidasoa que recordó a los alemanes que los partidos en Irun duran 60 minutos. No los que ellos hubieran querido. Lo tuvieron que asumir y entender para lograr su primera victoria en el templo irundarra, donde optimizaron los momentos con viento favorable para no entrar en problemas ante un Bidasoa al que el partido puede servirle para crecer más de lo que el luminoso final indica: 32-37. Lo único que faltó y no es poco en una noche majestuosa, de las de vivir en un asiento de Artaleku, fue el triunfo.
El ambiente con el que Artaleku arrancó la noche bien merece las primeras líneas de esta crónica. Por de pronto, porque más de la mitad de la grada estaba llena a un cuarto de hora para el inicio. Con el hambre y la ilusión de un público que respondió a la llamada de vestir galas amarillas, Artaleku fue una caldera como hacía años no ocurría. Y una interpelación indirecta ante la aparente parálisis institucional con el nuevo pabellón que precisan tanto el club dorado como más entidades deportivas de la ciudad.
Gran salida
El equipo de Álex Mozas respondió volando nada más salir del vestuario: un 3-0 con goles de la Nueva Guardia Irunesa, que, en este orden realizador, comandaron Mielczarski, Nieto y Mujika, este de contraataque para aturdimiento de un Kiel que llegaba avisado. Como les ocurrió a Limoges, Benfica, Melsungen o Saint-Raphaël, no es lo mismo el aviso que vivirlo.
Esa alegría duraría cuatro minutos, hasta la exclusión que vio Dariel García. Fue el momento en el que THW Kiel no solo igualó la feria con un doloroso 0-3 de parcial, sino que cambió el guion del choque: quitó el libreto local e impuso el suyo en la mesa. Golpetazo de realidad.
FICHA TÉCNICA:
32 - Bidasoa (15+17). Skrzyniarz, Cavero (5, 2 p.), Mujika (6), Valles (2), Mielczarski (7), García (4), Esteban Salinas (4); Maciel, Jevtic, Wamba, González, Furundarena, Raix, Arruti, Nevado (3), Nieto (1 p.).
37 - THW Kiel (19+19). Pérez de Vargas, Imre (7, 3 p.), Duvnjak (1), Pekeler (5), Bilyk (1), Øverby, Rune Dahmke (4); Wolff, Reinkind (3), Landin, Laube (6), Johansson (6), Ankermann (1), Zerbe (1 p.), Abdelhak (2).
Parciales 3-1, 4-5, 7-9, 8-13, 12-16, 15-18; 18-21, 22-25, 24-27, 27-31, 30-33, 32-37.
Árbitros Kristof Altmar y Marton Horvath (Hungría), con el portugués António Goulao como delegado federativo. Por parte del Bidasoa, excluyeron a García (4’07), Furundarena (12’14), Nevado (17’21). Por parte del Kiel, a Øverby (9’37) e Imre (33’05).
Incidencias Segunda jornada de la Fase Principal de la EHF European League disputada en Artaleku ante 1.902 espectadores, una veintena de ellos, del THW Kiel. A última hora se colgó el cartel de No hay entradas.
Con la esperada férrea defensa, la maquinaria de Filip Jicha llegó del tirón al 3-5, un puño de hierro con guante de seda en el que destacaron los seis goles de Bence Imre en la primera parte, el látigo de Johansson o los bailes de Laube en seis metros.
Si le sumamos las cuatro paradas de Pérez de Vargas (más cualitativas que cuantitativas) y el siete metros que detendría Wolff, los germanos habían conseguido poner cuesta arriba el choque a los locales.
Un brillante Esteban Salinas reduciría la distancia a dos tantos pasado el ecuador de la primera parte (8-10), pero otra inferioridad por exclusión de Nevado supuso un parcial de 0-2 en contra y distancia de cinco goles para los blanquinegros.
Gran ambiente en Artaleku
Artaleku, consciente de esa travesía en el desierto, aplaudió a los suyos, que probaron el 5:1 en una defensa que de inicio había reeditado la apuesta del 6:0 con Jevtic y Furundarena. Aun así, varias pérdidas y precipitaciones en ataque impidieron abrir otro escenario del choque, que llegó al descanso con 15-18.
En una tónica de bajas general en casi todos los equipos, tanto Bidasoa como Kiel comparecieron con ausencias (de afección dispar) en su convocatoria. Los guipuzcoanos —con el único cambio de Wamba por Barreto— mantuvieron las cuatro consabidas bajas de Francisco da Silva, Peciña, Rodrigo Salinas y Tuà.
Los alemanes habían aterrizado el domingo en Hondarribia sin Madsen, Dahmke y sin perla feroesa Skipagotu, pero el pivote Nacinovic se levantó con un proceso vírico el lunes, que le dejó fuera de circulación pese a estar en convocatoria.
Segunda parte
Pese al favoritismo alemán, la reanudación presentó otro guion: el Bidasoa, tratando de sacar provecho a ese 5:1 que avanzó a Mielczarski (colosal en ataque) y después a Nevado, arrancó encorajinado, dispuesto a todo dejando los respetos atrás. Lo que la grada de Artaleku (con muchas ganas de mambo) vivía no era la típica tormenta inicial: el equipo de Mozas fue capaz de prolongar esta actitud hasta el final.
Ese descaro, con un activado Maciel bajo palos, obligó a Filip Jicha —que temía la falta de frescura de sus jugadores— a reordenar sus piezas. Primero mandó la entrada de Andy Wolff, héroe nacional alemán que reactivó la caldera irundarra más por ciertas reacciones que por sus paradas. Que las terminó haciendo para terminar de sellar la victoria.
Con sus más y sus menos con Dariel García —todo terminó con un abrazo—, la bronca fue a más en Artaleku. La grada, tan bulliciosa como respetuosa, ya hervía por un arbitraje sibilino sin incidencia en el resultado global que volcaba todas las acciones susceptibles de duda a favor del conjunto alemán. Una balanza tan mal calibrada como poco sorprendente.
Con todo, el Bidasoa dispuso de otra puerta para entrar en el partido. Una última tormenta que podía dar con el barco alemán contra las rocas. Tras el 23-25 que firmó el cubano pasado el minuto 40, los irundarras volvieron a disponer de otro balón, que resultó perdido en el peor momento.
Pekeler resolvió la contra de un THW Kiel que sobrevivió ante un equipo que no negoció esfuerzos ni rotaciones: Artaleku entendió y reconoció la apuesta de Mozas por hombres como Arruti, Raix o Wamba. Era eso o reventar el motor.
El técnico bidasotarra terminó de agitar el árbol con un ataque de siete contra seis, con nefasto resultado ya que el parcial de 0-2 llevó el luminoso al 24-30. Último tiempo muerto local y a remar en los 13 minutos que quedaban.
Reinkind y Wolff
El Kiel trataba de correr para marcar, y ahí emergió el último recurso alemán en la figura de Reinkind con tres goles fundamentales. Fue su última baza junto a Wolff para huir de una bola de fuego que con el 28-31 que marcó Mujika obligó a Jicha a pedir tiempo muerto.
Asomó el lateral noruego para mantener distancias, aunque a duras penas: con 30-33 debería aparecer Wolff para desbaratar el tanto que hubiera puesto a los locales a solo dos goles.
El último toma y daca fue nulo y los alemanes, que en la actitud de alguno de sus balonmanistas recordó a aquel conjunto que tildó al Bidasoa campeón de Europa de “equipo mediocre”, se llevaron el gato al agua con 32-37.
Victoria del Flensburg
En el otro duelo del grupo, el Flensburg se deshizo del Montpellier en un choque que se mantuvo abierto hasta la recta final, cuando los alemanes se hicieron con la victoria (40-35). Con esos dos puntos, consolidan su posición en el Grupo I de la Fase Principal, liderada por el Kiel (8 puntos), y con Montpellier (2 puntos) y Bidasoa (sin puntos) en la lucha por el tercer puesto. El objetivo es que la lucha siga abierta en dos semanas: Artaleku ya espera otra noche igual. O mejor.
Antes, eso sí, el conjunto de Mozas recibirá este mismo viernes en su casa al Balonmano Nava en una cita en la que aspira a sumar dos puntos para mantener el ritmo en Liga. El pan nuestro de cada día.