Cuenta una de esas máximas del fútbol que se repiten hasta la saciedad que no pierdas en el descuento lo que no has sido capaz de ganar durante los 90 minutos. Todos nos acordamos de cómo llegó el tanto de Gorrotxategi en el derbi, que, salvo que llegue un gol que permita cumplir un objetivo ambicioso al equipo, está nominado y es claro favorito a acabar siendo catalogado como el momento de la temporada. Justo antes de que llegue ese córner, hay una presión un poco salvaje de varios realistas, casi corriendo detrás del balón y sin ningún orden, que acabó en una falta a Berenguer y otra a Nico Williams. Ese hambre, esa garra, ese ímpetu, esas ganas de ganar, esa sed de gloria impulsó a los realistas a lograr un triunfo en el clásico, que, por otro lado, había merecido. Este domingo, en cambio, salió cruz. 

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Las mejores fotos del Real Sociedad-Villarreal Ruben Plaza

La Real se fue arriba en busca de un tercer gol para sellar su segunda remontada consecutiva casi año y medio después. El saque de Zakharyan se quedó corto y su rápido saque de banda no pudo ser transformado en ocasión por Barrenetxea. El Villarreal se plantó en tres toques delante de los dominios de Remiro y solo la heroica aparición de Turrientes salvó el disparo de Oluwaseyi. 

Dicen que en estas últimas semanas la Real estaba tocada por una varita de la suerte, pero, en el rebote del córner, Moleiro engatilló un complicado disparo que se coló entre un mar de piernas y entró pegado al palo. Un bajón terrible. Porque si nos hemos cansado de decir y de criticar que el juego de la Real no convencía demasiado y que muchas veces no sabía cuál era su plan, este domingo su fútbol y su reacción plena de orgullo y rabia merecía haberse llevado al menos un punto

¿Quién ha sido el mejor contra el Villarreal?

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Fue un partidazo ante un rival de Champions. Un adversario que es una roca, que dispone de goma 2 en todas sus líneas y que encima juega al fallo. Es decir, no le importa que le domines, que le sometas, que seas superior, los de Marcelino saben perfectamente que tarde o temprano vas a fallar y te lo va a hacer pagar muy caro. Y así fue. Dos despistes, 0-2. La Real le echó agallas para igualar con golazos antológicos, ambos en la escuadra, de Soler y Barrenetxea, otro más, de falta. Y en la jugada final… No, fue demasiado duro… Hasta cruel.

Novedades en el once

Sergio Francisco finalmente no pudo contar con Zubeldia, que se quedó fuera de la convocatoria por sus molestias musculares. Más inesperado fue su sustituto, al dar entrada a Aritz Elustondo. Y, por supuesto, la apuesta por Sadiq Umar en la punta de ataque, lo que significaba que tenía que sacrificar a uno de sus mosqueteros en las alas. El elegido fue inesperadamente Barrenetxea, salvo que todavía arrastre dolores. El resto sí que fueron los esperados, con las vueltas de Sergio Gómez y de Kubo.

La realidad es que la alineación del Villarreal imponía. Es una tónica habitual de sus partidos esta temporada, en cada encuentro acaban asustándote viendo cómo empiezan a sacar todo arsenal y descubres que el que entra es mejor que el que ha salido de inicio. Y no uno ni dos, muchas veces tres o cuatro.

Por si fuera poco, su entrenador, Marcelino, nunca se sale de su maléfico plan preconcebido. 4-4-2, con las líneas más juntas, con soldados que nunca pierden su posición bajo amenaza de ser cambiado al instante y con una fuerza y potencia físicas extraordinarias que les permiten ganar muchos duelos y salir como bestias cada vez que recuperan una pelota.

Todo el mundo les conoce de sobra, otra historia es poseer o hallar la fórmula que permita contrarrestarles y superarles. Por cierto, con un nivel de agresividad si se sienten amenazados de llamar mucho la atención cuando cuentan con la complicidad arbitral.

La Real jugó una buena primera parte. Con un Brais muy participativo que poco a poco va a adquiriendo su velocidad de crucero con todo lo que ello significa para el juego del equipo. Kubo protagonizó las dos primeras jugadas, aunque se topó con la zaga y el meta visitantes. Brais puso un exterior sublime para que Guedes bajara la pelota con destreza, pero su forzado centro no lo pudo culminar Sadiq. Muchos decían en las horas previas “ojo que este igual mete un doblete, vete tú a saber”. La respuesta estaba clara, o no, “que sería lo más normal”. 

A la media hora llegó el primer tanto en una gran carrera de Pedraza, cuyo centro lo aprovechó Ayoze. Es cierto que Kubo y Gorrotxa pueden hacer más, pero tampoco parece sencillo perseguir y parar al lateral cuando se sube a la moto. En el descuento Aritz casi logró su típico gol a balón parado y Remiro salvó otro disparo de Moleiro.

En la reanudación la Real intentó meterse en el partido, pero a los once minutos un inoportuno resbalón de Soler acabó en un disparo casi a placer de Moleiro con el que fusiló a Remiro.

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Dolorosa derrota de la Real ante el Villarreal: las notas de Mikel Recalde Mikel Recalde

La Real parecía muerta, pero este equipo tiene alma. Y consiguió empatar gracias a dos disparos espectaculares de Soler y Barrenetxea, éste de falta, que limpiaron las telarañas de la misma escuadra. Lo cierto es que Brais y Guedes ya habían tenido sus opciones de poner el 2-2 antes y que el Villarreal ya no se asomaba apenas por los aledaños de Remiro.

Hasta que llegó la locura del minuto final (Aramburu quizá debió provocar la tarjeta roja para evitar males mayores en la contra de Oluwaseyi) y Moleiro, al recoger el rechace del córner y con disparo muy ajustado, dio los tres puntos a un gran Villarreal para destrozar las ilusiones de una valiente y meritoria Real. Si hay que perder, que sea así. Con las botas puestas y después de levantarse a cada golpe que recibes. Atacando y marcando buenos goles. En un sangriento y encarnizado intercambio de golpes.

Habrá días que salga cara, como en el derbi, y otros que saldrá cruz, como contra el Villarreal, ante nuestra más grande desesperación y frustración. La Real se sigue haciendo mayor. Aprendió una nueva lección y las conclusiones que deberíamos sacar son más positivas que negativas. Aunque no haya nada más doloroso que descarrilar en el último minuto…