Siete semanas de desconexión

con la plantilla realista ya de vacaciones, el club baraja fechas cercanas al sábado 10 de julio para iniciar la pretemporada

24.05.2021 | 00:39
Zaldua, Illarra, Olabe, Aperribay, Imanol, Oyarzabal, Aritz Elustondo y Mikel Merino posan en Anoeta, donde tuvieron ayer el almuerzo.

donostia – El andaluz Figueroa Vázquez decretó el final del partido en El Sadar y toda la expedición realista aprovechó para respirar hondo. Se había certificado un importante billete para la Europa League. Y concluía también uno de los períodos más exigentes, por no decir el que más, al que se han enfrentado nunca los profesionales blanquiazules. Al fin y al cabo, no hablamos solo de una temporada, sino de dos campañas solapadas entre sí, sin apenas descanso entre ambas y con una pandemia de por medio que lo ha condicionado todo. Han sido 76 partidos de Liga, ocho europeos, diez de la Copa del Rey y otro de Supercopa: en total, 95 compromisos en 21 meses que arrancarían aquel 17 de agosto de 2019 en Mestalla, cuando Oyarzabal marcó de penalti en el descuento (1-1).

El reposo del pasado verano fue relativo. La Liga concluyó tarde y procedía arrancar rápido de cara a la nueva temporada. Así que las semanas que afronta ahora la plantilla txuri-urdin suponen oro puro. El regreso al trabajo no tiene fecha aún, pero el club baraja programar una preparación estival de poco más de un mes. El campeonato arrancará el fin de semana del 14 y el 15 de agosto. Y el inicio de la actividad en Zubieta se situaría en torno al fin de semana del 10 y el 11 de julio. Esto otorgaría a los futbolistas casi dos meses de descanso. Contando desde el partido contra Osasuna, serían siete semanas.

En cierto modo, en Iruñea se jugaron parte de su asueto vacacional. Hasta que el gol postrero y la remontada del Real Madrid en Valdebebas no aportaron tranquilidad, el equipo txuri-urdin ocupó momentáneamente la séptima posición de la tabla, un lugar que no solo le condenaba a disputar la Conference League. También le obligaba a afrontar una eliminatoria previa los días 19 y 26 de agosto, circunstancia que, por muy asequible que resultara la confrontación, podía reducir en unos días el período previsto para el reposo.

Afortunadamente, el final resultó feliz y los jugadores pudieron celebrar la quinta plaza con la perspectiva de unas largas y necesarias vacaciones. Tras los festejos a pie de campo, el trayecto en autocar desde la capital navarra hasta Zubieta estuvo presidido por el buen humor y también por licencias culinarias poco habituales durante la temporada, con pizzas y cervezas sustituyendo en el menú a hidratos de carbono más saludables. Ayer domingo, mientras, los realistas aprovecharon para reunirse en torno a una mesa y despedir definitivamente una campaña tan eterna y dura como exitosa. Cuando muchos vuelvan a verse las caras, arrancará un ejercicio muy ilusionante, pero en el que el listón figurará ya muy alto vistos los logros obtenidos hasta la fecha.


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