Real Sociedad | " Agustín Aranzabal fue un ejemplo a seguir para todos los jugadores"

Exjugadores recuerdan sus valores y lo que significó para la Real

31.12.2020 | 00:40
Gaztelu recibe de manos de Luciano Murillo, con Orbegozo detrás, un recuerdo de su homenaje. Foto: R.S.

Donostia – Tanto los jugadores de la etapa txuri-urdin del ascenso de Puertollano (finales de los 60 y principios de los 70) como los de la época dorada (finales de los 70 y principios de los 80) coinciden en señalar lo mucho que significó Gaztelu para la Real en todos los ámbitos. "Un ejemplo a seguir", "una referencia" y "su entrega" son solo algunos de los valores y los elogios que sobresalen del bergararra en boca de los que fueron sus compañeros.

Jesús Mari Satrústegui

"Siempre fue una referencia"

Jesús Mari Satrústegui no solo coincidió con Gaztelu casi una década en la Real, sino que también compartió habitación con el bergararra en muchos de los desplazamientos de la plantilla. El máximo goleador de la historia realista, que reconoce que tuvo una relación estrecha con él, destaca, en declaraciones a este periódico, lo que significó para todos los jugadores realistas tanto en el plano deportivo como en el personal. "Para mí, ha sido siempre una referencia tanto cuando empecé en la Real como durante toda mi trayectoria en el club. Lo fue para todos los jugadores. Su actitud, su ánimo y su forma de trabajar transmitía mucho a los demás". "Ha sido un ejemplo a seguir como profesional por su entrega en el campo y en todos los aspectos. Ha sido un palo muy grande su pérdida", añade.

Entre otros numerosos encuentros, Satrústegui compartió con él habitación en el hotel de Sevilla en el que se alojó la Real cuando perdió la imbatibilidad en 1980, un día de triste recuerdo para todos los realistas: "Ese día fue duro. Ha sido muy amigo mío y sé muchas cosas de él, todas buenas. Ha venido mucho a Pamplona en sanfermines. Siempre me ha unido una gran relación con él".

Otra de las anécdotas que narra Satrus fue en un partido disputado en Atotxa contra el Granada: "Castellanos le hizo una entrada a la altura de la espinilla y, cuando salió Juan Mari Anza (el masajista), me acerqué para preocuparme por él, y se le veía el hueso en una herida grande. Anza pidió a Ormaetxea el cambio porque aquello tenía muy mala pinta, y entonces él, tras realizar un juramento en alto, le dijo que le vendase la pierna porque él no se iba a ir del campo. Tras el partido, le tumbaron en la camilla todo lleno de sangre y le cosieron". Razón por la que incide en que "eso te hacía ver qué tipo de persona era y lo que transmitía a los compañeros y a la afición. Fue todo un ejemplo".

Roberto López Ufarte

"Era un todoterreno con clase; el jugador total"

Roberto López Ufarte también compartió vestuario con Gaztelu durante seis temporadas y confiesa que dejó una huella imborrable. "Le recuerdo como una leyenda, un grande del fútbol y de la Real. Yo le tenía mucho aprecio. Para mí, sobre el terreno de juego era un todoterreno con clase, una especie de jugador total; luchador, no exento de técnica, muy completo porque luchaba, corría, era fuerte pese a que era bajo, estaba en todos los sitios... A mí me acogió muy bien, la verdad".

López Ufarte se refiere también al nexo de unión que hizo entre la generación anterior y la que ganó las dos Ligas: "Cuando empezamos a llegar los de mi generación, él fue dejando de ser titular. Pero lo cierto es que era un ejemplo porque siempre rendía. Y cuando le tocaba salir del banquillo, siempre se hacía notar y su aportación era importante".

Gaztelu ocupó el puesto de López Ufarte en el partido en el que la Real perdió la imbatibilidad en Sevilla al ser el irundarra baja por lesión. "La verdad es que no vi el partido, pero pienso que él no tuvo la culpa para nada de aquella derrota, por lo que me cuentan mis compañeros, a pesar de que hiciera una cesión atrás peligrosa. El equipo en sí estaba mermado también por lo que me pasó a mí, que esa semana ya se barruntaba que yo no iba a poder jugar. Eso fue una losa para todos, no solo para Gaztelu", recuerda el que fuera el número 10 de la Real de aquella época.

José Mari Martínez

"Gaztelu era nuestro Messi"

José Mari Martínez, uno de los jugadores referentes del equipo txuri-urdin que consiguió el histórico ascenso de Puertollano en 1967, también admite la importancia que tuvo Gaztelu para la Real: "Era nuestro Messi, salvando las diferencias, por lo que suponía para el equipo. Era un jugador al que le podías poner en todos los puestos y en todos ellos cumplía con creces. Fue un crack".

El Chino Martínez, asimismo, señala que las lesiones le pasaron una mala factura durante su carrera deportiva: "Tuvo una grave lesión con la selección española y estuvo casi un año parado, y eso le perjudicó mucho, pero como futbolista para la Real ha sido muy importante".

A la hora de referirse a su trayectoria, el que fuera también capitán en la etapa del rememorado ascenso precisa que "su época transcurrió entre el final nuestro y el inicio de la Real de Zamora, Arconada, López Ufarte.... Y en toda su trayectoria destacó por su forma de jugar porque lo daba todo en el campo y en la vida". Por esto mismo, lo que más se puede resaltar de él, a su juicio, era lo que significó "como compañero y como amigo". Unas palabras que conforman su fiel semblanza.