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[Reala-Espanyol] Penúltima estación: esperanza

El primer triunfo tras la reanudación tiene que llegar ante un Espanyol que viene a la desesperada

02.07.2020 | 00:42
Los jugadores de la Real, en un entrenamiento en Zubieta.

Donostia – La esperanza es lo último que se pierde. Muy bien lo tuvo que hacer la Real antes del parón para que después de haber cosechado el desastroso y deprimente bagaje de un punto de quince posibles siga en puestos europeos. Es evidente que ya se ha despedido de su sueño de Champions que tanta expectación había generado a su gente durante el parón y ahora el objetivo es distinto. Ya no es una cuestión de ilusión, sino más bien de obligación. Todo lo que no sea obtener un pasaporte europeo en las seis jornadas de Liga que quedan se convertirán en una de las mayores decepciones de la historia moderna txuri-urdin. Por lo que pudo haber sido y ya corre el peligro de no ser.

La Real sigue mal y continúa muy lejos del nivel que acreditó antes de la suspensión. No reconocerlo sería un error, por mucho que haya mejorado algo en sus últimos encuentros. Es un conjunto con un horrible balance defensa-ataque. Que cada vez que le pisan el área con algo de peligro le hacen gol o da pie a que el árbitro de turno le machaque y que sus ofensivas muy pocas veces acaban en remate y cuando lo hacen no suelen ser en posiciones francas para anotar. Además, muy pocos de sus jugadores están en un buen estado de forma y, lo que es peor, con la confianza necesaria para marcar diferencias en estas últimas jornadas. Por lo tanto, su situación es más que preocupante y la única solución que se adivina en su futuro es conseguir como sea una victoria que cambie su dinámica perdedora. No es normal que de repente haya acumulado cuatro derrotas consecutivas. Un día más se aceptan apuestas al minuto en el que llegará el penalti en contra de los realistas.

La visita del Espanyol, el colista defenestrado y con su cuarto entrenador en el banquillo, se presentaría como la oportunidad ideal para ahuyentar fantasmas y volver a sonreír al menos por unas horas. Pero tampoco se puede olvidar que los datos de la Real con los farolillos en los últimos años han sido desastrosos. Imanol volverá a oxigenar al equipo con cambios. Lo lógico es pensar que regresará al 4-3-3 con el que siempre ha jugado en casa. La vuelta de Llorente tras la sanción es una de las opciones que podría manejar el técnico para formar pareja con cualquiera de los tres que actuó en Getafe. No se descarta que entren Gorosabel o Aihen en las bandas, aunque los dos será complicado por lo que el primero cuenta con más opciones. En la medular, Zubimendi ya le discute el puesto a Zubeldia, con Merino y Roberto López como posible sustituto de Martin Odegaard. La otras opciones son retrasar la posición de Oyarzabal o centrar la de Januzaj. Y arriba, conociendo a Imanol, es muy probable que vuelva a darle galones a Willian José, con el belga, el capitán o Portu, que no se puede decir que esté mal porque suele cumplir, en las bandas.

El Espanyol comparece en Anoeta último a 10 puntos de la salvación cuando le quedan 18 por disputar. Con Rufete, su director deportivo, uno de sus grandes fracasos, en el barro buscando el milagro. No se puede decir que no tenga buenos futbolistas, como ya acreditó cuando visitó Anoeta en la Copa. Y eso que vino con muchos suplentes. Raúl de Tomás es un delantero de nivel. Algún disgusto darán en su caída libre...

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